¿El calor nos vuelve más irascibles? La respuesta está en tus hormonas
Las altas temperaturas del verano pueden alterar el equilibrio de nuestro sistema nervioso incrementando los niveles de cortisol de nuestro organismo
Las elevadas temperaturas que sufrimos durante los meses de verano no solo afectan a nuestro cuerpo y a su funcionamiento habitual, sino que también tienen un impacto directo en nuestro estado emocional y en nuestro comportamiento. Cuando el calor se intensifica y se hace insoportable, muchas personas notan que su paciencia disminuye y, con ella, su tolerancia a los estímulos externos, lo que conlleva una mayor predisposición a la irritabilidad.
Este efecto se debe a que el calor altera nuestro equilibrio fisiológico, y es que la exposición a las altas temperaturas provoca un aumento en los niveles de cortisol, conocida como hormona del estrés, lo que contribuye a que nos sintamos más tensas y propensas al mal humor. Otro factor que se ve afectado por el calor es nuestro ciclo de sueño, ya que las altas temperaturas nocturnas dificultan nuestro descanso al interrumpir el sueño, haciendo que afrontemos el día sin la energía necesaria.
Otra de las consecuencias del calor extremo es la deshidratación, que puede desencadenar una serie de malestares físicos, como dolores de cabeza o fatiga, que intensifican la sensación de malestar general y aumentan nuestra irritabilidad. Para evitarlo, los médicos recomiendan beber agua sin esperar a que tengamos sed, ya que cuando nuestro cuerpo nos pide beber agua es porque los síntomas de la deshidratación ya han comenzado.
Cómo combatir el mal humor en días calurosos
Para mitigar los efectos negativos del calor en nuestro estado de ánimo, es fundamental seguir una serie de consejos como mantenerse bien hidratada, buscar ambientes frescos y optar por actividades relajantes que nos ayuden a reducir el estrés.
Otra estrategia que podemos llevar a cabo es la de organizar nuestro día en función de las horas menos calurosas, para ayudarnos así a mantener la calma y evitar la sobrecarga física y emocional que suele aparecer en los momentos del día donde el mercurio alcanza su pico más alto.
A la hora de gestionar el mal humor, el descanso nocturno juega un papel clave. Para poder descansar correctamente es conveniente intentar que el dormitorio esté fresco, utilizando el uso de ventiladores o de aires acondicionados para mejorar la calidad de nuestro sueño y nuestro estado de ánimo. Si notas que en lo que llevamos de verano te encuentras de peor humor y más apática, no te preocupes, el calor afecta a nuestro organismo llevándolo a condiciones extremas con las que no es fácil lidiar.
Las elevadas temperaturas que sufrimos durante los meses de verano no solo afectan a nuestro cuerpo y a su funcionamiento habitual, sino que también tienen un impacto directo en nuestro estado emocional y en nuestro comportamiento. Cuando el calor se intensifica y se hace insoportable, muchas personas notan que su paciencia disminuye y, con ella, su tolerancia a los estímulos externos, lo que conlleva una mayor predisposición a la irritabilidad.