Detectar el cáncer de vejiga en sus primeras fases puede resultar complejo, en gran parte porque sus síntomas iniciales se confunden fácilmente con los de una infección urinaria común. Según el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos, este tipo de cáncer presenta señales que, aunque comunes, requieren especial atención si se prolongan en el tiempo o se repiten con frecuencia.
El signo más frecuente del cáncer de vejiga es la presencia de sangre en la orina, conocida médicamente como hematuria. Esta puede manifestarse de forma visible, tiñendo la orina de un tono que va del pardo claro al rojo intenso, o bien pasar desapercibida, siendo detectable solo a través de un análisis clínico.
El cáncer de vejiga tiene síntomas parecidos a los de la infección de orina. (Pexels/ cottonbro studio)
Junto a este síntoma principal, hay otros indicios a tener en cuenta que también podrían estar relacionados con una afección tumoral en la vejiga. Entre ellos, destacan la necesidad de orinar con mucha frecuencia, el dolor o ardor al orinar, la sensación constante de que la vejiga no se vacía del todo, o la urgencia de ir al baño varias veces durante la noche. Estas señales son muy similares a las de una infección del tracto urinario, por lo que suelen pasar desapercibidas o tratarse inicialmente como tal.
Este tipo de enfermedades se detectan yendo al médico. (Pexels/ Sora Shimazaki)
Sin embargo, cuando el cáncer avanza y se extiende más allá de la vejiga, los síntomas pueden cambiar y volverse más graves. En fases más avanzadas, pueden aparecer dolores en la parte baja de la espalda, generalmente a un solo lado del cuerpo, dolor abdominal, e incluso dolor en los huesos o sensibilidad en ciertas zonas al tocarlas. Además, algunos pacientes experimentan pérdida de peso involuntaria, falta de apetito, hinchazón en los pies o una fatiga persistente que no mejora con el descanso.
Ante cualquiera de estos síntomas, especialmente si se presentan de forma persistente, es fundamental consultar con un profesional sanitario. Aunque pueden deberse a otros problemas como infecciones urinarias, cálculos renales o enfermedades renales, descartar un posible cáncer requiere pruebas específicas. Normalmente, el primer paso será una muestra de orina, que permitirá detectar posibles anormalidades y guiar los siguientes pasos para obtener un diagnóstico preciso.
Detectar el cáncer de vejiga en sus primeras fases puede resultar complejo, en gran parte porque sus síntomas iniciales se confunden fácilmente con los de una infección urinaria común. Según el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos, este tipo de cáncer presenta señales que, aunque comunes, requieren especial atención si se prolongan en el tiempo o se repiten con frecuencia.