La nutricionista Melyssa Chang ha compartido en su cuenta de Instagram una reflexión directa sobre cuatro comportamientos que, aunque muchas veces se ven como saludables, pueden ser síntomas de una mala relación con la comida e incluso estar relacionados con trastornos de la conducta alimentaria (TCA). En su publicación, advierte que hay muchos comportamientos socialmente aceptados que, a la larga, se convierten en perjudiciales. Estos hábitos no solo no favorecen una pérdida de peso sostenible, sino que refuerzan dinámicas restrictivas y compensatorias bajo la excusa de “cuidar de la salud”.
1. Evitar el desayuno y acabar devorando en la merienda
El primero de los hábitos mencionados por Chang es saltarse el desayuno, lo que suele derivar en episodios de hambre intensa durante la tarde, que pueden llevar a comer en exceso. Este patrón, lejos de ser una estrategia eficaz para controlar la ingesta calórica, refleja un desequilibrio que puede perjudicar tanto física como mentalmente.
Otra conducta señalada es la de consumir ensaladas sin ningún tipo de salsa o aderezo. Aunque este comportamiento puede parecer saludable, Chang lo identifica como un indicio de una relación restrictiva con la alimentación, ya que elimina elementos que pueden aportar sabor y disfrute, con el único objetivo de reducir calorías.
3. Ir a todos lados andando y no saltarte ningún día de entrenamiento
La obsesión por moverse constantemente y no permitir ningún día de descanso físico también es un comportamiento que, según la nutricionista, puede formar parte de una dinámica tóxica con la comida y el cuerpo. Este tipo de actividad compulsiva se percibe socialmente como fuerza de voluntad, pero puede esconder una mentalidad de compensación frente a la comida.
El descanso y no obsesionarse con el deporte también es muy importante. (Pexels/ Val Dela Vedova)
4. Controlar todo lo que comes y pensar en comida todo el rato
En su publicación, Chang invita a sus seguidores a reflexionar: “¿Qué conductas crees que tienes o has tenido y son de todo menos saludables?”. Y añade que muchas de estas prácticas comienzan como intentos de cuidar la salud, pero en realidad son formas encubiertas de seguir una dieta restrictiva. Por último, recuerda un dato significativo: un 47% de las mujeres reconoce haber hecho dieta al menos una vez desde la adolescencia, lo que demuestra la normalización de estos hábitos y el riesgo real de desarrollar una relación poco saludable con la comida.
La nutricionista Melyssa Chang ha compartido en su cuenta de Instagram una reflexión directa sobre cuatro comportamientos que, aunque muchas veces se ven como saludables, pueden ser síntomas de una mala relación con la comida e incluso estar relacionados con trastornos de la conducta alimentaria (TCA). En su publicación, advierte que hay muchos comportamientos socialmente aceptados que, a la larga, se convierten en perjudiciales. Estos hábitos no solo no favorecen una pérdida de peso sostenible, sino que refuerzan dinámicas restrictivas y compensatorias bajo la excusa de “cuidar de la salud”.