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¿Yogur o kéfir? Estas son sus diferencias y así deberíamos tomarlos para cuidar las bacterias de nuestro estómago, según Boticaria García
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¿Yogur o kéfir? Estas son sus diferencias y así deberíamos tomarlos para cuidar las bacterias de nuestro estómago, según Boticaria García

No se trata de elegir, sino de incorporar ambos de forma equilibrada. Lo importante es leer etiquetas, evitar azúcares escondidos y entender qué le estamos dando a nuestras bacterias

Foto: Yogur y kéfir, algunos de los más consumidos. (Pexels)
Yogur y kéfir, algunos de los más consumidos. (Pexels)

Siempre nos ha gustado la decisión, o no. La eterna duda en la sección de lácteos tiene nuevo capítulo: ¿mejor yogur o kéfir? Pues bien, aunque parezca una simple cuestión de gustos, la nutricionista Boticaria García, en su colaboración con Magas Revista, deja claro que la elección va mucho más allá del paladar. De hecho, la clave está en lo que buscamos para nuestra salud intestinal.

Tal y como manifiesta en esta publicación de Instagram, ambos productos son fermentados y ricos en bacterias beneficiosas, pero el kéfir se desmarca por su elaboración: no solo contiene bacterias vivas como el yogur, sino también levaduras, lo que le aporta una composición más compleja. Este pequeño detalle, en particular, lo convierte en un aliado especial para quienes buscan una mayor diversidad probiótica.

Respecto a la información sobre la textura y sabor, aquí sí hablamos de gustos: el kéfir es más líquido y tiene un punto ácido más marcado que el yogur tradicional. Sin embargo, nutricionalmente hablando, están bastante empatados. Eso sí, el kéfir podría llevar una ligera ventaja: su menor contenido en lactosa lo hace más fácil de digerir para ciertas personas, especialmente aquellas con cierta intolerancia.

Otra ventaja práctica que señala Boticaria García es que, a la hora de hacer la compra, suele ser más sencillo dar con un kéfir natural y sin azúcar que con un yogur que cumpla con estos mismos criterios. El kéfir ha sabido mantener su etiqueta “saludable” mejor posicionada, mientras que los yogures, muchas veces, se disfrazan de naturales escondiendo grandes cantidades de azúcar.

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De cualquier modo, la recomendación de la experta queda clara en este vídeo: alternarlos. Siempre que optemos por versiones sin azúcares añadidos, tanto el yogur como el kéfir aportan distintos tipos de bacterias probióticas, lo que se traduce en una mayor variedad para nuestra flora intestinal. Y, tal y como indica la especialista y seguramente sepas, la diversidad bacteriana es clave para una buena salud digestiva.

Tanto es así que no se trata de elegir solo uno, sino de incorporar ambos de forma equilibrada a nuestra alimentación y rutina. Cabe señalar que lo importante es leer etiquetas, evitar azúcares escondidos y entender qué le estamos dando realmente a nuestras “bacterias buenas”. Porque en este caso, la variedad también alimenta.

Siempre nos ha gustado la decisión, o no. La eterna duda en la sección de lácteos tiene nuevo capítulo: ¿mejor yogur o kéfir? Pues bien, aunque parezca una simple cuestión de gustos, la nutricionista Boticaria García, en su colaboración con Magas Revista, deja claro que la elección va mucho más allá del paladar. De hecho, la clave está en lo que buscamos para nuestra salud intestinal.

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