Si lo tuyo no es machacarte en el gimnasio pero sí quieres fortalecer tu abdomen de forma efectiva, hay una buena noticia: no necesitas hacer 100 abdominales al día. En el yoga existe una postura que, bien ejecutada y sostenida, activa intensamente la musculatura del core. Su nombre en sánscrito es Navasana, pero muchos la conocen como la “postura del barco”, y es tan sencilla en apariencia como exigente en práctica.
Navasana consiste en sentarse sobre los isquiones (los huesos del culete), elevar las piernas estiradas en un ángulo de unos 45 grados, y mantener el equilibrio con el torso inclinado hacia atrás, formando una especie de “V” con el cuerpo. Los brazos se extienden hacia delante, paralelos al suelo. Aunque parece estática, esta postura implica una contracción profunda y continua del abdomen, especialmente del transverso abdominal y del psoas, dos músculos clave para la estabilidad del tronco.
Lo que hace tan potente a esta postura es que no solo activa el abdomen, sino también los músculos de la espalda baja, los flexores de la cadera y, en menor medida, los cuádriceps. Al mantener el equilibrio sin apoyos, el cuerpo tiene que reclutar múltiples grupos musculares a la vez, lo que la convierte en un ejercicio global muy eficiente.
Además de fortalecer el abdomen de forma intensa, la postura del barco tiene múltiples beneficios físicos, como destaca la instructora de yoga Xuan Lan en su estudio sobre esta postura. Al trabajar el core en profundidad, mejora la estabilidad y el equilibrio, esenciales tanto para la práctica deportiva como para la vida cotidiana. También fortalece la musculatura de la espalda baja, lo que ayuda a prevenir molestias lumbares, y mejora la postura corporal al alinear la columna y activar los músculos posturales. A nivel interno, esta asana estimula los órganos abdominales, lo que favorece la digestión y la circulación de la energía en la zona del plexo solar.
Y como muchas posturas de equilibrio, también entrena la concentración y la capacidad de mantener la mente presente, aportando beneficios mentales más allá de lo físico. Si mantener las piernas estiradas es demasiado desafiante al principio, puedes flexionar las rodillas hasta formar un ángulo de 90 grados. Lo importante es que el abdomen esté trabajando y que no haya molestias en la zona baja de la espalda.
Si lo tuyo no es machacarte en el gimnasio pero sí quieres fortalecer tu abdomen de forma efectiva, hay una buena noticia: no necesitas hacer 100 abdominales al día. En el yoga existe una postura que, bien ejecutada y sostenida, activa intensamente la musculatura del core. Su nombre en sánscrito es Navasana, pero muchos la conocen como la “postura del barco”, y es tan sencilla en apariencia como exigente en práctica.