No hay verano sin helado. Hay opciones dulces, frescas y saludables que no necesitan azúcar ni ultraprocesados para disfrutar sin remordimientos. Mario Ortiz, nutricionista, ha vuelto a señalar a sus favoritos, que cuatro años después, "siguen siendo los mismos”.
Se trata de los helados altos en proteína de Lidl, disponibles en tres versiones: chocolate, caramelo salado y cacahuete. Para el especialista, estos productos destacan no solo por su sabor, sino por su composición nutricional. “Esta tarrina entera, la de chocolate, te aporta 295 calorías”, explica, mientras que la de caramelo salado se sitúa en 349 y la de cacahuete en 433 calorías.
Lo que más valora Ortiz es que, frente a otros helados del mercado, su base es leche, no aceites vegetales ni grasas refinadas. Además, el dulzor se consigue con eritritol y glucósidos de esteviol, dos edulcorantes que considera “de los mejores”, tanto por su seguridad como por su efecto mínimo en los niveles de glucosa.
Otro punto fuerte de estas tarrinas es el equilibrio entre proteínas, grasas y carbohidratos. El contenido proteico también procede de la leche, y los azúcares presentes son naturalmente inherentes a ese mismo ingrediente.
Comerse un helado en verano (Pexels)
Esto hace que la opción resulte interesante tanto para personas activas que cuidan su alimentación como para quienes simplemente buscan un capricho más equilibrado.
“Siguen siendo muy top”, asegura el nutricionista, que también lanza un pequeño dardo al resto de supermercados. Según comenta, en este tiempo no han aparecido alternativas realmente buenas que le hayan hecho cambiar de opinión.
No hay verano sin helado. Hay opciones dulces, frescas y saludables que no necesitan azúcar ni ultraprocesados para disfrutar sin remordimientos. Mario Ortiz, nutricionista, ha vuelto a señalar a sus favoritos, que cuatro años después, "siguen siendo los mismos”.