Gabriel Rolón, psicoanalista, las palabras de su padre: "A mí no me molesta tener un hijo que haya fracasado mucho"
El experto recuerda una conversación con su padre que lo llevó a replantearse sus decisiones. Una reflexión sobre el miedo, el paso del tiempo y el valor de intentarlo
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El miedo al fracaso es uno de los frenos más potentes en la vida de muchas personas. A menudo, por temor a no estar a la altura o por la inseguridad de intentarlo de nuevo, se dejan a un lado proyectos, estudios o sueños. Sin embargo, hay enseñanzas que nos invitan a mirar más allá del miedo y a comprender que no intentar algo por temor puede ser mucho más doloroso que equivocarse en el intento.
Así lo recuerda Gabriel Rolón, psicoanalista y escritor argentino, en 'Aprendemos Juntos 2030' de BBVA, al compartir una experiencia personal que lo llevó a reflexionar sobre su camino. En una charla emotiva, cuenta que, un domingo, fue a casa de sus padres y su padre le preguntó cómo iba con la facultad.
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Según relata él mismo, en ese momento acumulaba una larga lista de intentos frustrados: había querido ser pianista, cantante, director de orquesta, contador… y ahora también dudaba de poder completar el profesorado de matemáticas. “Ya fracasé mucho”, le confesó, convencido de que no tenía sentido seguir intentando.
Pero su padre, en lugar de juzgarlo, le ofreció una reflexión tan sencilla como poderosa: “No vas a detener el tiempo porque no estudies. Más de 30 años vas a tener igual. La única diferencia va a ser si, cuando los tengas, sos o no sos quien querés ser”. Y agregó, mirándolo con seriedad: “A mí no me molesta tener un hijo que haya fracasado mucho, pero no soportaría tener un hijo que, por miedo, no llegó a ser quien tenía que ser”.
La anécdota, cargada de significado, se puede interpretar como una lección de vida sobre el valor de intentarlo a pesar del miedo. Y es que el fracaso, aunque doloroso, puede ser más llevadero que la renuncia a uno mismo. Atreverse, aunque no siempre garantice el éxito, es ya un paso hacia la autenticidad.
Y si el miedo se vuelve paralizante, si la frustración se acumula o sentimos que no podemos solos, es fundamental buscar ayuda profesional. Un psicólogo o terapeuta puede acompañarnos en ese proceso y darnos herramientas para enfrentarlo con más claridad y fortaleza. Porque, como le decía el padre de Rolón a su hijo, lo importante no es no fallar, sino no dejar de intentarlo por miedo.
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