Alexandre Olmos, doctor: "Estos son los 5 hábitos que están destruyendo tu libido"
Cuidar el descanso, moverse con frecuencia y mantener una dieta equilibrada son, según los expertos, claves no solo para el bienestar general, sino también para preservar la energía y el deseo
El experto recomienda vigilar nuestras fuentes de vitamina C. (Cortesía / Alexandre Olmos)
El deseo sexual, o líbido, es un reflejo directo del equilibrio entre cuerpo y mente. Cuando disminuye, no suele tratarse únicamente de un problema psicológico o de pareja, sino del efecto acumulado de ciertos hábitos de vida que afectan la producción hormonal, la circulación y el bienestar emocional. Desde una perspectiva médica, el doctor Alexandre Olmos identifica cinco costumbres cotidianas que pueden alterar de forma significativa la respuesta sexual y el deseo.
Uno de los factores más comunes es el consumo excesivo de alcohol, que modifica la producción de hormonas y altera los neurotransmisores implicados en el placer. A largo plazo, este hábito reduce la capacidad del cuerpo para mantener una respuesta sexual saludable y genera desequilibrios que impactan también en la energía general.
El estrés crónico es otro enemigo habitual de la líbido. Cuando los niveles de cortisol se mantienen altos durante demasiado tiempo, el organismo prioriza la supervivencia y el descanso frente al deseo, lo que explica la falta de apetito sexual en etapas de sobrecarga mental o laboral.
También la alimentación desequilibrada influye de manera determinante. Las dietas pobres en micronutrientes y ricas en azúcares o ultraprocesados disminuyen la producción de dopamina y serotonina, dos neurotransmisores esenciales para mantener el bienestar y la motivación. Cuidar la alimentación es, por tanto, una de las formas más efectivas de proteger la salud sexual.
Comer deprisa o una mala alimentación pueden favorecer el desequilibrio en la microbiota intestinal. (iStock)
La vida sedentaria se suma a estos factores. La falta de movimiento reduce la circulación, la testosterona y el estado de ánimo, mientras que la actividad física regular mejora la oxigenación, aumenta la energía y contribuye a regular las hormonas relacionadas con el deseo.
Por último, el especialista señala que ignorar las señales internas puede agravar la desconexión con el propio cuerpo. Estas molestias suelen ser una manifestación de desequilibrios que, si no se abordan, afectan también a la líbido.
La experta invita a moverse sin necesidad de forzar. (Freepik / Kireyonok_Yuliya)
El deseo sexual, en definitiva, no depende solo de la atracción o el contexto emocional, sino de un entramado complejo de factores físicos y hormonales. Cuidar el descanso, la alimentación, la actividad física y la gestión del estrés no solo mejora la salud general, sino que también ayuda a mantener viva la energía sexual como expresión de equilibrio y vitalidad.
El deseo sexual, o líbido, es un reflejo directo del equilibrio entre cuerpo y mente. Cuando disminuye, no suele tratarse únicamente de un problema psicológico o de pareja, sino del efecto acumulado de ciertos hábitos de vida que afectan la producción hormonal, la circulación y el bienestar emocional. Desde una perspectiva médica, el doctor Alexandre Olmos identifica cinco costumbres cotidianas que pueden alterar de forma significativa la respuesta sexual y el deseo.