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Por qué una comida copiosa puede provocar un ataque al corazón, como el estrés o el ejercicio excesivo
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Por qué una comida copiosa puede provocar un ataque al corazón, como el estrés o el ejercicio excesivo

Para reducir el riesgo durante celebraciones o comidas especiales, los cardiólogos recomiendan apostar por la moderación

Foto: Perfecta para las cenas o comidas de esta Navidad. (Pexels)
Perfecta para las cenas o comidas de esta Navidad. (Pexels)

Las celebraciones, comidas familiares o banquetes especiales suelen asociarse al disfrute y al exceso. Sin embargo, los expertos advierten de que una comida copiosa no es un gesto inocente para el corazón. Según cardiólogos citados por The Washington Post, ingerir grandes cantidades de comida puede actuar como un desencadenante de un ataque al corazón de forma similar a lo que ocurre tras un episodio de estrés intenso o un esfuerzo físico extenuante, especialmente en personas con factores de riesgo cardiovascular.

El motivo no es anecdótico ni casual. Tras una ingesta abundante, el organismo redirige una gran parte del flujo sanguíneo hacia el sistema digestivo para procesar los alimentos. Este cambio obliga al corazón a trabajar más deprisa y eleva la presión arterial, al tiempo que se reduce el riego sanguíneo del propio músculo cardíaco. Según explicó al diario estadounidense Steve Kopecky, cardiólogo de la Mayo Clinic, este aumento de presión puede provocar la rotura de placas de colesterol acumuladas en las arterias, favoreciendo la formación de coágulos que pueden bloquear el flujo sanguíneo.

placeholder Las comidas de Navidad no se caracterizan precisamente por la mesura. (iStock)
Las comidas de Navidad no se caracterizan precisamente por la mesura. (iStock)

A este efecto se suma el impacto directo de ciertos alimentos. Las comidas ricas en grasas saturadas y calorías hacen que la sangre sea más propensa a coagularse, creando un cóctel peligroso en las horas posteriores a la ingesta. Un estudio presentado en el año 2000 en una conferencia de la American Heart Association ya alertó de que una comida inusualmente pesada puede llegar a cuadruplicar el riesgo de infarto en las dos horas siguientes, sobre todo en personas con enfermedad cardíaca previa.

La alimentación excesiva no es el único detonante identificado. Un análisis de 17 estudios, publicado en 2005 y citado también por The Washington Post, señaló tres desencadenantes frecuentes de ataques cardíacos: el esfuerzo físico intenso, el estrés emocional y la ingesta excesiva de alimentos. Los mecanismos fisiológicos que se activan en estos tres escenarios son muy similares: aumento de la frecuencia cardíaca, elevación de la presión arterial y mayor riesgo de formación de coágulos. En los hombres, el ejercicio extenuante y las comidas copiosas fueron los factores más habituales, mientras que en las mujeres predominó el estrés emocional.

placeholder La clave para eliminar los gases después de las comidas. (Pexels/ Karola G)
La clave para eliminar los gases después de las comidas. (Pexels/ Karola G)

Los especialistas insisten en que el riesgo no es igual para toda la población. Ameya Kulkarni, cardiólogo de Kaiser Permanente y presidente regional de la American Heart Association en Washington, subraya que una comida abundante rara vez provoca un infarto en personas jóvenes y sanas. Sin embargo, en quienes padecen diabetes, colesterol elevado, hipertensión, obesidad, llevan una dieta poco saludable, son sedentarios o fuman, el exceso puede convertirse en el detonante final, del mismo modo que lo sería un episodio de estrés intenso o un esfuerzo físico extremo.

Reconocer los síntomas de un ataque al corazón resulta clave para actuar a tiempo. Los expertos alertan de señales como dolor o presión en el centro o el lado izquierdo del pecho, molestias que se extienden a brazos, cuello, mandíbula o espalda, dificultad para respirar, sudoración fría, mareo, náuseas, vómitos o latidos irregulares. Ante cualquiera de estos signos, la recomendación es clara: acudir de inmediato a urgencias.

Las celebraciones, comidas familiares o banquetes especiales suelen asociarse al disfrute y al exceso. Sin embargo, los expertos advierten de que una comida copiosa no es un gesto inocente para el corazón. Según cardiólogos citados por The Washington Post, ingerir grandes cantidades de comida puede actuar como un desencadenante de un ataque al corazón de forma similar a lo que ocurre tras un episodio de estrés intenso o un esfuerzo físico extenuante, especialmente en personas con factores de riesgo cardiovascular.

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