Mako de Japón, Magdalena de Suecia y otras 'novias reales a la fuga'
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la casa imperial anuncia que la boda de mako se pospone hasta 2020

Mako de Japón, Magdalena de Suecia y otras 'novias reales a la fuga'

La Casa Imperial nipona ha comunicado que se ha pospuesto la boda de Mako de Japón. Ella no es la única royal que tiene problemas tras anunciar un compromiso matrimonial

Foto: Mako de Japón, Magdalena de Suecia y otras 'novias reales a la fuga'
Mako de Japón, Magdalena de Suecia y otras 'novias reales a la fuga'

Julia Roberts no es la única 'novia a la fuga'. La casa imperial de Japón ha anunciado que la princesa Mako, nieta mayor de los emperadores Akihito y Michiko, ha pospuesto hasta 2020 su boda con Kei Komuro, su antiguo compañero de universidad. Los motivos que se han dado para este retraso del enlace, que iba a celebrarse este mismo año, es que la pareja necesita "tomarse su tiempo para pensar sobre el matrimonio" y "arreglar los detalles". A pesar de estas explicaciones, en las redes sociales se ha especulado con que es una excusa y que la boda nunca se llegará a celebrar, pues la pareja está atravesando una complicada crisis.

Lo cierto es que poco se conoce acerca de la relación de Mako y Kei. El hermetismo que rodea a la familia imperial nipona es tal que nunca se supo de su noviazgo hasta que lo anunciaron públicamente en 2017. Una de las posibilidades que se han contemplado y que justificaría esta decisión de posponer sus nupcias es que en 2020 se celebrará la abdicación de Akihito y la coronación de Naruhito, tío de Mako. Con un nuevo emperador más joven, muchos creen que las normas de la Casa Imperial se modernizarán y que la situación de las mujeres de la familia mejorará considerablemente.

Mako y Kei el día que anunciaron su compromiso. (Reuters)
Mako y Kei el día que anunciaron su compromiso. (Reuters)

De ser así, Mako no perderá su título de princesa y los privilegios de la vida imperial, como ocurriría si se casa ahora. Y es que en Japón está prohibido que las damas reales se casen con plebeyos y Kei Komuro lo es. Mako representa a la Corona desde su mayoría de edad; sin embargo, si se casara ahora después de su boda ya no lo podría hacer y pasaría de ser conocida como su alteza imperial la princesa Mako de Akishino a simplemente Mako Komuro. Esperar a 2020 y a las nuevas normas de Naruhito sería la estrategia de la princesa para no perder su estatus.

Magdalena y el príncipe que le salió rana

Mako no es la única royal que ha tomado una decisión cuando su compromiso ya estaba anunciado. El caso más reciente y más cercano es el de la princesa Magdalena de Suecia. En 2010, y después de anunciarse el enlace de su hermana, Victoria, con Daniel Westling, la benjamina de los reyes suecos hacía lo propio y anunciaba boda con Jonas Bergström, con quien llevaba saliendo ya tres años. Los jardines de Solliden fueron testigos del compromiso, donde una feliz Magdalena mostró su anillo y presumió de prometido.

Magdalena y Jonas el día de su compromiso. (EFE)
Magdalena y Jonas el día de su compromiso. (EFE)

Todo parecía perfecto, pero unos meses después la Casa Real sueca enviaba por sorpresa un escueto comunicado en el que anunciaba la ruptura del compromiso. ¿El motivo? Magdalena descubrió que su prometido le era infiel y quiso poner fin a sus planes de matrimonio. Tras esto, la princesa se cambió el color de pelo -pasando de rubia a morena- y se trasladó a vivir a Nueva York, donde un año más tarde conoció al empresario Chris O'Neill, con el que en 2013 logró cumplir su sueño y protagonizar una boda real de cuento. Su segunda historia sí tuvo un final feliz y prueba de ello es que se encuentra esperando su tercer hijo tras la llegada de Leonore y Nicolas.

El primo de Federico de Dinamarca

En la Casa Real danesa también vivieron algo parecido en 2001, tal como nos recuerdan desde el blog especializado en realeza 'Gert's Royal'. El príncipe Gustavo Sayn Wittgenstein Berleburg, hijo de Benedicta de Dinamarca y por lo tanto primo carnal del príncipe Federico, también canceló su boda cuando ya la había anunciado. Fue en agosto de 2000 cuando Gustavo, por aquel entonces heredero de la casa de Sayn Wittgenstein Berleburg, anunció su compromiso oficial con la aristócrata francesa Elvire Pasté Rochefort. La boda se planeó para el 12 de mayo de 2001 e iba a celebrarse en París. Sin embargo, según se acercaba la fecha se anunció que iba a posponerse por "problemas de seguridad".

El motivo real es que los novios estaban viviendo una auténtica crisis, ya que Elvire no estaba dispuesta a firmar un acuerdo prematrimonial que consideraba abusivo y pidió una serie de exigencias económicas para hacerlo que los Wittgenstein no estuvieron dispuestos a concederle. En el mes de julio, un comunicado de prensa del bufete de abogados londinense Osborne Clark anunciaba la ruptura. Tras este fracaso amoroso, Gustavo empezó una relación con Carina Axelsson, con quien ya lleva saliendo más de diez años. Sin embargo, no puede casarse con ella por problemas dinásticos.

El príncipe Gustavo con su novia, Carina Axelsson. (Gtres)
El príncipe Gustavo con su novia, Carina Axelsson. (Gtres)

El abuelo paterno del príncipe, Gustavo Alberto, era un alto general del ejército alemán y mantenía una estrecha relación con el nazismo. Tanto es así que, antes de morir, dejó estipulado en su testamento que ninguno de sus herederos podría casarse con una mujer que no fuera noble y de raza aria so pena de perder su título y la jefatura de la casa de Sayn Wittgenstein Berleburg. El primogénito de Gustavo Alberto, Ricardo, quien falleció en 2017, cumplió a rajatabla con estas normas al contraer matrimonio con una de las princesas más cotizadas de Europa: Benedicta de Dinamarca. Sin embargo, su nieto Gustavo se ha enamorado de una mujer que no se ajusta a estas características, que curiosamente sí cumplía su primera prometida, Elvire Pasté Rochefort

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