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UNA LEY APROBADA EN 1772

La ley que podría haber puesto en jaque la boda del príncipe Harry con Meghan Markle

Si la reina Isabel II se hubiese opuesto al enlace entre su nieto y la actriz, no estaríamos a punto de celebrar una boda. Os contamos los entresijos de esta norma

Foto: El príncipe Harry y Meghan Markle en una imagen de archivo. (Gtres)
El príncipe Harry y Meghan Markle en una imagen de archivo. (Gtres)

Si la reina Isabel II se hubiese negado a que su nieto, el príncipe Harry, se casase con una actriz como Meghan Markle, ahora no estaríamos hablando de uno de los enlaces reales más esperados del año. Parecía imposible ver al hijo pequeño de Diana de Gales sentando la cabeza, porque sus polémicas han sido siempre una complicada carta de presentación al mundo. Ahora, los preparativos del enlace ya están en marcha y el próximo 19 de mayo el castillo de Windsor abrirá sus puertas para recibir a los novios y sus cientos de invitados. Eso sí, como decíamos, bien podrían haberse quedado sin celebración por culpa de una ley de 1772 en la que se establece que la soberana tiene el derecho de decidir si esa boda puede o no llevarse a cabo.

Hace tres meses, el príncipe Harry y Meghan Markle anunciaron a bombo y platillo su compromiso, después de semanas sonando campanas de boda para ellos a modo de rumor. Eso sí, hasta ahora no se había pronunciado al respecto la reina Isabel II, que finalmente no se opone al enlace real, dando permiso a su nieto a casarse con la mujer que ama, a pesar de no ser británica, ni de sangre real o familia aristocrática.

Así lo ha dado a conocer este jueves con la publicación de la carta que sirve como bendición al intercambio de alianzas: “Declaro mi consentimiento al matrimonio entre mi más querido y apreciado nieto, el príncipe Harry Charles Albert David de Gales, y Rachel Meghan Markle, y solicito su registro en los libros del Consejo Privado”.

Según se refleja en la Ley de Matrimonios Reales de 1772, “ningún descendiente de Jorge II, hombre o mujer, contraiga matrimonio sin el consentimiento del monarca reinante”, en este caso, la reina Isabel II. Es decir, si ella se opone, no hay boda que celebrar. Y a pesar de que este paso es indispensable, el príncipe Harry ya había anunciado su intención de desposar a la actriz estadounidense tres meses antes de producirse la aprobación oficial.

Carta de la reina Isabel II.
Carta de la reina Isabel II.

Aun así, en 2011, David Cameron trató de poner freno a esta limitación de la familia real británica a casarse con aquellas personas a las que aman. Con ello, delimitó a través de una enmienda que este condición tan solo se aplicase a las seis primeras personas en la línea de sucesión al trono. El príncipe Harry está en la quinta posición, por lo que no se habría casado con Meghan Markle, si su abuela se lo hubiese prohibido.

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