De la soledad de Teodora a las reverencias a la reina Sofía: los detalles de la boda de Philippos y Nina Flohr
  1. Casas Reales
CITA HISTÓRICA

De la soledad de Teodora a las reverencias a la reina Sofía: los detalles de la boda de Philippos y Nina Flohr

Tal reunión de casas reales, que no vivíamos hacía mucho tiempo, no podía dejar otra cosa que muchos detalles en el enlace de Philippos de Grecia y Nina Flohr

Foto: La reina Sofía, la princesa Irene y Benedicta de Dinamarca. (Gtres)
La reina Sofía, la princesa Irene y Benedicta de Dinamarca. (Gtres)

Una ceremonia por el rito ortodoxo, un look nupcial para el recuerdo y numerosas casas reales reunidas por primera vez en meses. La boda de Philippos de Grecia y Nina Flohr, celebrada este sábado en la Catedral de Santa María de la Anunciación de Atenas y los alrededor de 100 invitados que asistían nos dejaban numerosos detalles para comentar. Entre ellos, dos que llamaron especialmente nuestra atención. Por un lado, la soledad de Teodora de Grecia; por otro, las reverencias que le hicieron a la reina Sofía varios de los invitados, incluyendo a miembros de su propia familia.

1. La ausencia de Mathew Kumar

En este enlace hubo numerosas ausencias de familiares cercanos al novio, como la de la infanta Cristina, los reyes Felipe y Letizia, o la reina Margarita de Dinamarca y sus hijos. Pero si una destacó por encima del resto fue la del prometido de la princesa Teodora de Grecia, el abogado Mathew Kumar. La hija de Constantino y Ana María llegaba a la iglesia junto a su hermano Nicolás y su cuñada, Tatiana Blatnik, pero sin rastro de su novio. Eso, unido a que su boda se lleva posponiendo desde hace tres años ha hecho saltar todas las alarmas sobre una posible ruptura.

placeholder La princesa Teodora, con Tatiana Blatnik y Nicolás. (Gtres)
La princesa Teodora, con Tatiana Blatnik y Nicolás. (Gtres)

2. Una reina respetada

Aunque emérita, la madre del rey Felipe era -y nos tienen que permitir el 'trabalenguas- la única reina de una casa real reinante en la actualidad que acudía al enlace. Y como tal, hubo numerosas muestras de respeto a su rango, algunas por parte de miembros de su propia familia. Una de ellas era Arrietta, la hija de Alexia de Grecia y Carlos Morales, que no dudaba en hacer una ligera reverencia al despedirse de su tía abuela a las puertas de la catedral. También la hacían la princesa Alexandra de Dinamarca, hija de princesa Benedicta, y su marido.

3. La joyas

Las invitadas reales sacaron la artillería pesada en cuestión de joyas para asistir a esta boda, quizá por lo histórico del momento. La reina Sofía elegía su pieza más predilecta, el colgante de rubí en talla cabujón que heredó de su madre, la reina Federica, y que luce en las grandes ocasiones. La reina Ana María, que ejerció de madrina, lució los mismos pendientes de diamantes con los que se casó, hace casi seis décadas, y la infanta Elena un conjunto de pulsera y collar de rubíes, esmeraldas, zafiros y diamantes montados en oro que le regalaron con ocasión de su boda con Jaime de Marichalar.

placeholder La infanta Elena, en la boda. (Gtres)
La infanta Elena, en la boda. (Gtres)

4. Las damas de honor

Además de un cortejo nupcial compuesto de dos niños y dos niñas, Nina había elegido a dos damas de honor para que le ayudaran a llevar la cola y el velo del vestido de novia, ya que la longitud de ambos impedía a la novia caminar con soltura. Las escogidas para el papel eran Amelia y Ana María, las dos hijas pequeñas de la princesa Alexia. Ambas iban a juego, con un vestido blanco con un maxi estampado de flores amarillas, con un guiño a la estética gradicional griega.

5. El aplaudido gesto de Pablo de Grecia

La reina Sofía y la princesa Irene llegaban a la Catedral de Atenas en el mismo vehículo. Pero, en lugar de acceder directamente al templo, se quedaban unos segundos posando ante la prensa y saludando al público. Tiempo suficiente para que su sobrino, el príncipe Pablo, saliera para recibirlas y ayudarlas a subir las escaleras de acceso. Quedaba patente en ese momento el cariño que tiene a sus tías y la unidad de doña Sofía con la familia real griega, que es, al fin y al cabo su familia. Las saludaba con dos besos a cada una, además de con un beso en la mano como muestra también de respeto.

placeholder Pablo de Grecia junto a sus tías paternas. (Gtres)
Pablo de Grecia junto a sus tías paternas. (Gtres)

6. Los dos 'Tinos' juntos

Y si las hijas de Alexia de Grecia tenían una misión y el príncipe Pablo otra, no se ha quedado atrás Tino, uno de los hijos de Marie-Chantal Miller y el heredero del desparecido trono griego. Veíamos que los Grecia-Miller llegaban en dos vehículos y por separado. Por un lado, lo hacían Olympia junto a uno de sus hermanos, acompañados de Teodora, Nicolás y Tatiana. Por otro, lo hacían Marie-Chantal y Pablo junto a otros dos de sus hijos. Sorprendía entonces la ausencia del mayor, aunque el motivo se desvelaba poco después. Tino era el encargado de acompañar a su abuelo y conducir la silla de ruedas que le permite moverse habitualmente.

7. 6 + 1 casas reales

La de Grecia no es una casa real reinante, pero en el Gotha europeo es tratada como tal. De hecho, conservaron sus títulos aunque tuvieron que salir del país cuando se proclamó la república. De ahí que tengan un estrecho vínculo con diferentes familias reales. En la boda de Philippos y Nina vimos representación de la británica, a través de Eugenia y Beatriz de York; de los Hannover, con los hijos del actual jefe de la Casa y sus esposas; de los Grimaldi, por la presencia de Andrea Casiraghi y Tatiana Santo Domingo; y de la de Bulgaria, por la presencia de Kiryl y su pareja. Por supuesto, no nos olvidamos de la representación española y danesa, la familia más directa del novio.

placeholder Sassa de Osma. (Gtres)
Sassa de Osma. (Gtres)

8. Un público entregado

Cuesta creer que, con lo difícil que tuvo el rey Constantino poder volver a pisar su país después de muchos años expulsado, este sábado la Catedral de Atenas se llenara de adeptos a la monarquía, que no dudaron en expresar su admiración por la familia. Los gritos de "¡Guapa!" recibieron a la novia, como suele pasar en estas ocasiones, en las que la felicidad y emoción impregna todo. Pero hubo más piropos: para la reina Sofía, para Marie Chantal y Pablo, además de proclamas monárquicas cuando hacía su llegada el propio Constantino, al que aclamaron como "actual y futuro rey". También el príncipe Nicolás, muy involucrado en la vida ateniense y las causas sociales junto a su esposa, se dio un auténtico baño de masas cuando se acercó a saludar al público tras la ceremonia.

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