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¿Qué pasó con la hija adoptada de los reyes de Jordania? Abir Muhaisen, la historia de la refugiada palestina que se convirtió en royal
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FAMILIA REAL JORDANA

¿Qué pasó con la hija adoptada de los reyes de Jordania? Abir Muhaisen, la historia de la refugiada palestina que se convirtió en royal

Es, sin duda, el miembro más desconocido de la familia hachemita, puesto que permanece alejada del ojo público desde hace décadas

Foto: El rey Hussein, la reina Alia y su hija Abir, que adoptaron en 1973. (Getty)
El rey Hussein, la reina Alia y su hija Abir, que adoptaron en 1973. (Getty)

Cada vez hay más casos de familias reales que no se ciñen al modelo tradicional, como es el de Gustav Sayn Wittgenstein, primo del rey Federico, que ha tenido dos hijos por gestación subrogada, o Mette-Marit de Noruega, que aportó un hijo de una relación anterior. Pero hoy recordamos un caso bastante peculiar dentro de las monarquías, que es el de la hija adoptada de los reyes de Jordania. Se llama Abir Muhaisen y su historia empieza como refugiada palestina y termina como royal.

Todo empieza a principos de la década de los 70, cuando un avión fue derribado y cayó directamente en la casa donde vivía los Muhaisen, una familia humilde de origen palestino que estaban en un campo de refugiados cerca de Amán, la capital jordana. De todos los miembros de la familia, solo sobreviven la propia Abir y su padre, que son trasladados al centro médico rey Hussein.

Quiso el destino que la reina Alia, la entonces esposa del soberano visitara el hospital por problemas con sus muelas y allí mismo se enterase de la historia de la refugiada palestina que había perdido a casi toda su familia en el campo de refugiados. La esposa del monarca quedó impactada por los datos que le dio el personal médico y por las cuatro horas que había permanecido bajo los escombros rodeada de su madre y sus hermanos, todos ellos fallecidos.

placeholder La reina Alia de Jordania, tercera esposa del rey Hussein. (Getty)
La reina Alia de Jordania, tercera esposa del rey Hussein. (Getty)

A causa del accidente, el sistema inmunitario de la pequeña Abir quedó gravemente debilitado, por lo que, además de las heridas provocadas por la explosión, sufrió neumonía o sarampión, entre otras enfermedades. Y la reina Alia quedó tan afectada por la historia y la situación que se comprometió a tomar el tratamiento médico bajo su control, visitanto con frecuencia tanto a la niña como a su padre.

Y en uno de esos encuentros, el hombre le confesó a la reina Alia que tenía que entregar su hija a un orfanato. No era una decisión fácil, pero era la única salida que veía para la niña, puesto que no tenía casa, ni dinero ni familiares que pudiesen ayudar a criarla. En ese momento, la esposa del rey Hussein no se lo pensó y decidió acogerla y criarla como si fuera su propia hija.

Por aquel entonces aún no habían nacido ni Haya, que lo haría en 1974, ni Ali, al que darían la bienvenida un año más tarde. De hecho, la reina Haya estaba embarazada de su hija mayor cuando tomó la decisión que cambiaría la vida de la pequeña Abir.

placeholder Los reyes Hussein y Rania, con la pequeña Abir, recién llegada a palacio en 1973. (Getty)
Los reyes Hussein y Rania, con la pequeña Abir, recién llegada a palacio en 1973. (Getty)

La adopción pilló por sorpresa al rey Hussein, que no estaba en el país en ese momento. Pero aplaudió el gesto de su esposa y se comprometió a criar a la niña como un hijo más. Pronto la princesa Haya y Abir se convirtieron en las mejores amigas. Desde entonces, aquella niña palestina fue una más entre los otros 11 hijos biológicos del monarca hachemita y criado en las mismas condiciones.

Pero lo cierto es que la felicidad de la pequeña, a la que le había cambiado la vida de forma radical, no duró mucho. En 1977 fallecía la reina Alia en un accidente de helicóptero, dejando huérfana de madre por segunda vez a Abir en un cortísimo periodo de tiempo. En algunas memorias compartidas por la princesa Haya, ha asegurado que a partir de entonces el vínculo con su hermana adoptiva fue aún mayor.

Abir vivió en el palacio real hasta los 16 o 17 años, cuando decidió irse a estudiar, como muchos de sus hermanos, a Estados Unidos, repartiendo su formación académica entre Marylan, Virginia y Wahsington. Allí estudió durante varios años la licenciatura de Educación Primaria en la Universidad Americana y se formaría en gestión deportiva.

¿Qué pasó después con la hija adoptada del rey Hussein?

Su proyección pública, ya adulta, fue mucho menor que la de sus hermanos, empezando por el papel principal del rey Abdalá. La princesa Haya pronto despuntó en el mundo de la hípica, llegando a ser participante olímpica y los grandes titulares llegaron en 2004, cuando se convirtió en una de las esposas del emir de Dubái, del que huiría años después. Ali, por su parte, es una figura importante en la vida deportiva del país y un hombre de máxima confianza del actual monarca.

Pero de ella no se ha sabido mucho más tras volver de Estados Unidos. Sí está acreditada su presencia en las bodas de sus hermanos y hermanas, pero sus apariciones públicas se han limitado a esos actos familiares. Nada de citas públicas o sociales. O lo que es lo mismo: eligió vivir como una ciudadana prácticamente anónima a pesar de haberse criado en palacio.

placeholder El rey Hussein, con todos sus hijos, a mediados de la década de los 70. (Archivo Corte Hachemita)
El rey Hussein, con todos sus hijos, a mediados de la década de los 70. (Archivo Corte Hachemita)

De hecho. hay serias dudas sobre su título de princesa. Se daba por hecho que, al no ser hija biológica del rey Hussein, no lo tenía, pero en la biografía de la reina Noor, cuarta esposa del monarca, sí se refiere a ella como "princesa". Existen varias fotos de Abir con ella y algunos de sus hermanos, mostrando que tenían buena relación, aunque siempre dentro de los muros de palacio y en momentos de intimidad familiar.

Sí se sabe que nunca cambió su apellido, Muhaisen, por el Al-Hussein que sí llevan los hijos del rey Hussein de Jordania. Pero la elección, según varios biógrafos de la familia, no se debía a esa búsqueda de anonimato, sino que obedece a las costumbres musulmanas, por las que se mantiene el apellido de la familia biológica para recordar y honrar los orígenes.

Con esa elección de ser una ciudadana completamente anónima, es muy poco lo que se sabe actualmente de ella. Los últimos datos la sitúan instalada en Jordania desde hace años con su familia, que formó con un jugador profesional de baloncesto. Trabaja en el campo de la gestión deportiva y la última vez que se la vio con la familia hachemita en público fue en 2016.

Eso no quiere decir que no tenga vínculo con Abdalá y Rania, pero es de forma privada y familiar, sin recurrir a ese estatus royal que, por haber sido hija del rey Hussein, le corresponde.

Cada vez hay más casos de familias reales que no se ciñen al modelo tradicional, como es el de Gustav Sayn Wittgenstein, primo del rey Federico, que ha tenido dos hijos por gestación subrogada, o Mette-Marit de Noruega, que aportó un hijo de una relación anterior. Pero hoy recordamos un caso bastante peculiar dentro de las monarquías, que es el de la hija adoptada de los reyes de Jordania. Se llama Abir Muhaisen y su historia empieza como refugiada palestina y termina como royal.

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