La reina Letizia y Jaime de Marichalar: una amistad más allá de divorcios y escándalos
La publicación de 'Todo lo vivido de Urdangarin' reabre el foco sobre los vínculos de los exmaridos de las infantas Elena y Cristina con la familia real, en especial con la actual Reina
La publicación de 'Todo lo vivido', las memorias de Inaki Urdangarin, ha vuelto a poner el foco en los equilibrios internos que ha hecho la familia real a lo largo de los tiempos y también ha devuelto a la actualidad cuestiones que parecían archivadas. Como las relaciones entre cuñados, es decir, entre la reina Letizia, Iñaki Urdangarin y Jaime de Marichalar.
La Reina no aparece ni una sola vez en sus memorias y cuando le han preguntado en las entrevistas, ha asegurado que nunca tuvieron una relación estrecha. Esto es algo que en Vanitatis hemos señalado en más de una ocasión, como la buena relación que han tenido siempre la reina Letizia y su otro excuñado. Sí, Jaime de Marichalar. Ambos mantienen a día de hoy un vínculo discreto, pero sostenido durante años.
Aunque nunca fueron especialmente cercanos en términos de amistad íntima, el trato entre ambos siempre fue correcto y fluido. Hay un episodio que marcó esa sintonía. En 2014 falleció Concepción Sáenz de Tejada, condesa viuda de Ripalda y madre de Jaime de Marichalar. En aquel momento especialmente delicado, ya separado de la infanta Elena, la entonces princesa Letizia acudió al domicilio familiar de los Marichalar, en La Moraleja, Madrid, para trasladarle personalmente su pésame. Fue un gesto significativo que evidenció cercanía y respeto más allá de cualquier obligación institucional.
Con sus exsuegros, los reyes Sofía y Juan Carlos I, la relación nunca fue sencilla. Con Letizia, en cambio, el entendimiento se mantuvo estable incluso después de los cambios personales e institucionales que afectaron a la familia.
Sin saludo oficial
En enero de 2026, la reina Letizia y Jaime de Marichalar coincidieron en la entrega de los Premios de Periodismo El Mundo en Madrid. Según testigos presenciales consultados por Vanitatis, no hubo un saludo oficial ni una escenificación pública del encuentro, pero sí gestos de cariño y complicidad que confirmaban que la relación continúa siendo cordial. Aquel día, no obstante, la presión mediática dificultó cualquier conversación prolongada. Los focos se posaron sobre el exduque de Lugo, que se mostró visiblemente tenso ante las preguntas de la prensa tras el acto.
No ha sido la única coincidencia pública. El exmarido de la infanta Elena ha compartido espacio con Felipe VI y la reina Letizia en distintos actos a lo largo de los años. En 2020 coincidieron en el funeral del empresario Plácido Arango y también en el de Jaime Urquijo.
Homenaje
Un año antes, en 2019, se vieron en el Palacio de El Pardo durante la entrega de los Premios Nacionales de Investigación concedidos a Valentin Fuster, el cardiólogo que trató a Marichalar tras el ictus que sufrió en 2001. En aquella ocasión, el saludo se produjo al término de la ceremonia, de manera discreta y lejos de las cámaras.
Las memorias de Urdangarin, aunque centradas en su propia experiencia, han servido indirectamente para recordar que las dinámicas dentro de la familia real no han sido uniformes. Hay vínculos que se rompieron con el tiempo y otros que, sin exhibiciones públicas ni declaraciones altisonantes, han perdurado desde la discreción. El de la reina Letizia y Jaime de Marichalar se inscribe en esta segunda categoría.
La publicación de 'Todo lo vivido', las memorias de Inaki Urdangarin, ha vuelto a poner el foco en los equilibrios internos que ha hecho la familia real a lo largo de los tiempos y también ha devuelto a la actualidad cuestiones que parecían archivadas. Como las relaciones entre cuñados, es decir, entre la reina Letizia, Iñaki Urdangarin y Jaime de Marichalar.