Máxima de Holanda, un paso más cerca de ser teniente coronel: el abrazo con sus hijas y el rey Guillermo tras recibir su boina entre lágrimas
La reina ha recibido la boina que certifica que ha completado la primera fase de su formación como reservista del Ejército, arropada por su familia
Con gesto serio durante buena parte de la ceremonia y visiblemente emocionada al final, Máxima de Holanda ha dado este viernes un nuevo paso en su faceta militar. La reina ha recibido oficialmente la boina que certifica que ha completado la primera parte de la formación como reservista en el Ejército Real de los Países Bajos, un proceso que comenzó el pasado mes de febrero y la llevará a obtener el rango de teniente coronel al culminar.
Aunque el acto respondía al protocolo, las miradas se desviaban inevitablemente hacia la familia real neerlandesa, situada entre el público. Allí estaban el rey Guillermo Alejandro y sus hijas mayores, las princesas Amalia y Alexia, siguiendo atentamente cada movimiento de la reina. Había orgullo, nervios y también alguna lágrima contenida.
Especialmente significativa era la presencia de la princesa heredera. La joven royal ya vivió un momento parecido el pasado enero, cuando recibió el rango de cabo primero y cambió también su boina tras completar parte de su instrucción militar. Quizá por eso sus gestos durante la ceremonia parecían especialmente cómplices con su madre.
Una vez terminado el acto, ya con la boina colocada, llegaron los abrazos. Máxima se reunió con su marido y sus hijas en un momento mucho más relajado. Tanto Guillermo Alejandro como Amalia acudieron vestidos con uniforme militar, reforzando esa imagen de continuidad entre la Corona neerlandesa y las Fuerzas Armadas. Mientras tanto, Alexia, que no ha recibido formación militar, ha optado por un conjunto casual.
La Casa Real explicó a través de sus canales oficiales que la reina ha sido asignada como reservista a la Casa Militar del Rey y que desempeñará una función "general y amplia" dentro del Ejército Real neerlandés. No estará vinculada a un arma, regimiento o cuerpo concreto, algo que también explica el emblema que lucirá en su boina: un león sobre fondo rojo ponceau, distintivo del Estado Mayor General.
Un resumen de su etapa en el Ejército
Su incorporación al cuerpo de reservistas fue anunciada el pasado 5 de febrero y sorprendió incluso en un país acostumbrado a una monarquía cercana y participativa. A sus 54 años, Máxima iniciaba entonces una formación militar que combinaba ejercicios físicos, teoría y entrenamiento en habilidades mentales. La reina aparecía en las primeras imágenes oficiales vestida con uniforme de camuflaje y participando en sesiones de instrucción en Breda.
La incorporación de la reina coincidía con el debate abierto en Países Bajos sobre el refuerzo de la Defensa nacional en el nuevo contexto de seguridad europeo. El Gobierno neerlandés ha planteado en los últimos meses un aumento significativo del gasto militar y la figura del reservista ha cobrado especial relevancia dentro de la llamada “estructura flexible” de las Fuerzas Armadas.
La reina llevaba años acercándose progresivamente a este entorno. Había participado en maniobras de la policía militar, ejercicios de extinción de incendios forestales y visitas oficiales al Regimiento de Ingenieros vestida con uniforme completo. En octubre del año pasado incluso se sumó a unas prácticas de la gendarmería neerlandesa con ropa de camuflaje.
Con gesto serio durante buena parte de la ceremonia y visiblemente emocionada al final, Máxima de Holanda ha dado este viernes un nuevo paso en su faceta militar. La reina ha recibido oficialmente la boina que certifica que ha completado la primera parte de la formación como reservista en el Ejército Real de los Países Bajos, un proceso que comenzó el pasado mes de febrero y la llevará a obtener el rango de teniente coronel al culminar.