El maestro de la longevidad detrás de la salud de hierro de Juan Carlos I
Manuel Sánchez, especialista en antienvejecimiento que trata al padre de Felipe VI, cierra su exclusiva clínica privada y pasa consulta en otro centro sanitario de Barcelona
El rey Juan Carlos, en una de sus visitas a Sanxenxo. (EFE)
Nació como una clínica exclusiva y con vocación de convertirse en el lugar al que peregrinarían las élites no ya para rejuvenecer, sino para no envejecer. Contaba, además, con uno de los clientes más prestigiosos del momento, el entonces rey Juan Carlos I. La salud del padre de Felipe VI ha sido motivo de debate estas últimas semanas y pocos saben de su estado mejor que Manuel Sánchez, el médico que le trata y le ha tratado durante años.
Sánchez fundó DeSánchez en un palacete modernista de la zona alta de Barcelona con la ambición de que nada allí acusara el paso del tiempo: ni la clínica, ni el doctor, ni, por supuesto, sus pacientes. Pero la marcha del padre de Felipe VI a Abu Dabi lo cambió todo. La clínica cerró hace ya unos años y el doctor pasó a ejercer en otro centro privado, también en la zona alta de Barcelona, aunque lejos de aquel hermetismo selecto que convirtió su proyecto inicial en un enclave casi inaccesible.
Manuel Sánchez, médico especializado en antienvejecimiento. (DeSánchez)
Hay cosas, eso sí, que no cambian. Porque Sánchez sigue siendo médico del rey y, además, es uno de sus grandes amigos. Le ha visitado con frecuencia en Abu Dabi y le ha aconsejado distintos tratamientos que el monarca expatriado sigue con disciplina. En sus memorias lo deja claro, quiere mentenerse todo lo bien que su edad se lo permita. Parafrasea a Clint Eastwood y dice que no deja entrar al viejo en su vida. Para ello cuenta con fortaleza mental de militar y con la ayuda inestimable de varios doctores, entre los que se cuenta su amigo Manolo.
Vecino de la Infanta
Sánchez, que es además vecino de la infanta Cristina cuando está en Barcelona, se licenció en Medicina y Cirugía en la universidad de su ciudad natal. Posteriormente, cursó un Máster en Medicina Estética expedido por la Universidad de las Islas Baleares y se especializó en nutrición, dietética y obesidad. En 2001 se incorporó al equipo médico de la Clínica Planas de Barcelona, donde dirigió el Departamento de Nutrición y Antiaging. Así lo indica en la página de su clínica, que no ha actualizado el cierre porque, según explican a Vanitais, la metodología sigue siendo la misma.
Un método que sigue don Juan Carlos con pulcritud. Atento como está a mantenerse sano y lo más joven posible dentro de los límites razonables: los de un hombre de 88 años que ha llevado una vida intensa en todos los sentidos.
En su día a día se ayuda para caminar, entre otras cosas, de un bastón de fibra de carbono, con forma de muleta, negro y de apenas 220 gramos de peso, que compró por internet por unos 200 euros. Para mejorar o, al menos, mantener su forma física, cuenta con un equipo especializado con el que realiza ejercicios a diario. Trabaja el tono muscular con máquinas y un fisioterapeuta intenta mantener el dolor a raya, consciente de que el cuerpo ya no responde como antes, pero decidido a no rendirse.
Otra de sus rutinas es la lectura minuciosa de la prensa española. Cada día recibe un dossier con todas las informaciones que se refieren a su persona, a su familia y a los asuntos de interés nacional. "No se pierde nada de lo que ha pasado", aseguran en su entorno, describiendo a un rey emérito que, pese a la distancia física, sigue atento a todo lo que ocurre en España.
Los amigos y familia son una parte importante de su bienestar: le llaman y lo visitan, como hemos visto estos días a Carlos Herrera y José María Aznar. Las fotografías de ambos se hicieron, como contó el periodista, en un hotel en Abu Dabi. Se trata, según ha podido saber Vanitatis, del Four Seasons de la ciudad, donde se aloja el padre de Felipe VI porque su casa está siendo reformada y prefiere estar lejos de las obras. Son obras menores, señalan las mismas fuentes, pero es más cómodo para él estar en el hotel, un establecimiento que conoce a la perfección además porque es donde se alojó las primeras semanas de su exilio.
Nació como una clínica exclusiva y con vocación de convertirse en el lugar al que peregrinarían las élites no ya para rejuvenecer, sino para no envejecer. Contaba, además, con uno de los clientes más prestigiosos del momento, el entonces rey Juan Carlos I. La salud del padre de Felipe VI ha sido motivo de debate estas últimas semanas y pocos saben de su estado mejor que Manuel Sánchez, el médico que le trata y le ha tratado durante años.