Jean-Michel Basquiat, artista maldito, novio de Madonna, discípulo de Warhol y miembro del Club de los 27
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'el noble salvaje'

Jean-Michel Basquiat, artista maldito, novio de Madonna, discípulo de Warhol y miembro del Club de los 27

Hoy habría cumplido 60 años el artista que batió récords al vender un cuadro por 110,5 millones de dólares en una subasta de Sotheby's

placeholder Foto:  Basquiat. (Instagram @basquiat_archive)
Basquiat. (Instagram @basquiat_archive)

Tomó al asalto el mundo del arte de los años 80 y luego, con tan solo 27 años, se fue. Desde su desaparición, víctima de una sobredosis de heroína en el verano de 1988, Jean-Michel Basquiat se ha convertido en una especie de figura mítica.

A menudo se le considera un niño prodigio rebelde afroamericano con un talento casi sobrenatural, que pasó de pintar grafitis en las calles de Nueva York a exhibir sus obras en algunas de las galerías más cotizadas de la Gran Manzana. Según escribió el crítico de arte Robert Hughes poco después de su muerte, "los coleccionistas estaban listos para un niño salvaje, una curiosidad, un noble salvaje urbano... Y él desempeñó ese papel a la perfección".

De la noche a la mañana, este joven hijo de un contable haitiano y una madre portorriqueña que le inculcó su pasión por los museos– se volvió rico y famoso: un carismático príncipe que vestía trajes de Armani salpicados de pintura con los bolsillos llenos de billetes de cien dólares, alternando con David Bowie y Andy Warhol, llegando incluso a salir brevemente con Madonna. En 1985, posó descalzo en la portada del 'New York Times Magazine'.

Muy famosa fue la fructífera pero turbulenta amistad entre Warhol y Basquiat. Se conocieron a principios de los 80 y forjaron una relación que desencadenó cientos de cuadros, aunque no acabó en muy buenos términos. El declive de su colaboración comenzó tras las malas críticas cosechadas tras su exposición mutua 'Warhol and Basquiat: Paintings', de 1985.

Foto: José María Cano, ante su cartel de la Feria de Málaga. (EFE)

Su leyenda, afianzada en la cultura popular en gran parte con la película 'Basquiat', dirigida por Julian Schnabel en 1996, corre pareja a la de otras superestrellas precoces, todos fallecidos a la edad maldita de 27 años como Kurt Cobain, James Dean o Jimi Hendrix.

Surgido de la escena neoyorquina del grafiti, empezó a llamar la atención a finales de los 70 mientras colaboraba con su amigo del instituto Al Díaz en el colectivo de arte callejero SAMO. Juntos pintaron con aerosol aforismos crípticos en vagones de metro y edificios del bajo Manhattan.

placeholder  Jeffrey Wright, David Bowie, Gary Oldman y Dennis Hopper, en la película 'Basquiat'. (Getty)
Jeffrey Wright, David Bowie, Gary Oldman y Dennis Hopper, en la película 'Basquiat'. (Getty)

Pero el interés por el arte de Basquiat venía de antes. En 1968, fue atropellado por un coche mientras jugaba en una calle de Brooklyn y tuvo que pasar un mes en el hospital. Para ayudarle a pasar el tiempo mientras se recuperaba, su madre le dio una copia del libro de texto de anatomía del siglo XIX 'Gray's Anatomy'.

Junto con los dibujos anatómicos de Leonardo Da Vinci, esto se convertiría más tarde en una importante fuente para su arte. También le puso el nombre de Gray a su banda experimental, que cofundó en 1979.

Su plataforma de lanzamiento fue la exposición colectiva 'Nueva York/Nueva Ola' en 1981. Aunque la muestra contenía más de 20 artistas, fue Basquiat quien más destacó. Ese mismo año, un artículo sobre él apareció con el título 'El niño radiante' en la influyente revista 'Artforum'.

Con su reputación ya al alza, las obras en su primera exposición individual se agotaron en su noche de apertura, ganando Basquiat 250.000 dólares. Durante 1982, el joven pintó 'Dustheads', que se vendió en una subasta en 2013 por un récord de 48,8 millones de dólares.

placeholder  Una de las obras de Basquiat. (Getty)
Una de las obras de Basquiat. (Getty)

Un récord que superaría anpliamente en 2017, cuando un óleo suyo sin título que muestra la silueta de un cráneo negro con pinceladas rojas y amarillas se vendía por 110,5 millones de dólares en una subasta de Sotheby's.

El cuadro fue vendido en apenas 10 minutos a Yusaku Maezawa, un empresario de moda japonés que planea montar un museo en su ciudad natal de Chiba. Es el precio más alto pagado jamás por un cuadro de un artista negro y la primera pieza creada después 1980 que rompió la barrera de los 100 millones.

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