Querido y respetado, entre sus intereses se encontraba la lectura, en la cual el papa Francisco logró encontrar refugio y respuesta, tanto es así que durante la década de los sesenta el Sumo Pontífice ejerció como profesor de literatura, siendo uno de los autores favoritos por sus alumnos García Lorca, al cual nombraba con frecuencia, destacando así su cariño y respeto hacia nuestro país. Pero, sin duda, entre sus libros favoritos y al cual acudía siempre que podía era ‘La divina comedia’ de Dante Alighieri. Para él dicha novela era un tesoro cultural y religioso que ofrecía paz en los momentos de crisis, encontrando en él su refugio perfecto.
El papa Francisco en una imagen de archivo. (Getty)
Sin embargo, el abanico literario del papa Francisco era muy amplia, mostrando predilección por autores rusos como Fiódor Dostoyevski, entre toda su obra se muestra cercano a ‘Memorias del subsuelo’, una novela breve publicada en 1864 a la cual calificó como ‘una joya’. En ella el autor reflexiona desde la contradicción y el resentimiento, cuestionando la razón ilustrada. El refugio perfecto para el obispo de Roma, que encontró en esta novela una ventana que le servía de reflejo para sus propias preocupaciones existenciales.
Entre otras de sus recomendaciones encontramos ‘Señor del mundo’, del sacerdote anglicano convertido al catolicismo, Robert Hugh Benson. Asimismo también demostró devoción por la obra de Joseph Malègue, en particular por su trilogía inconclusa ‘Pierres noires’. En su estantería también había hueco para la literatura argentina destacando Leopoldo Marechal, del cual el papa Francisco recomendó ‘Adán Buenosayres’, así como la nostalgia con ‘Los novios’ de Alessandro Manzoni, el libro que leía de niño con su abuela. Sin embargo, lo que más llama su atención es su gusto por la literatura fantástica y ciencia ficción destacando ‘Las crónicas de Narnia’ de C.S Lewis, lo que demuestra, una vez más, su mente abierta.