Un enclave al que regresa cada año, tras comprar una gran finca: S’Estaca. Un espacio que nos hace viajar hasta el siglo XIX, cuando el archiduque Luis Salvador de Habsburgo, primo de la emperatriz Sissi de Austria, construyo su impresionante refugio junto al mar, entre Valldemossa y Deià.
La casa de Michael Douglas en Mallorca. (Gtres)
Un sueño con arquitectura de inspiración italiana y morisca, terrazas escalonadas y acceso a la cala de Sa Foradada que compró Michael Douglas y su exmujer, Diandra Luker, en 1990. Entonces la propiedad fue adquirida por unos 3.500.000 euros, pero desde entonces su valor no ha parado de multiplicarse. Por lo que actualmente ronda los 30 millones de euros.
De hecho, la expareja intentó vender la propiedad durante cinco años por 50 millones de dólares, como ya revelamos en Vanitatis, bajando su precio hasta los 29 millones de dólares. Sin embargo, en 2020, Michael Douglas logró comprar el 50% que poseía Diandra Luker, siendo actualmente el único propietario. Un refugio balear que consta de siete edificios, incluyendo la casa principal y varias dependencias de invitados.
La finca de Michael Douglas y Catherine Zeta-Jones en Mallorca
Un alojamiento para entre 20 o 25 personas, donde la casa principal tiene seis habitaciones, con baño propio y vestidor. Mientras que el resto de zonas de invitados cuentan con diferentes habitaciones privadas, cocina y comedor independientes.
La casa de Michael Douglas y Catherine Zeta Jones en Mallorca. (Cortesía/Engel & Vӧlkers)
A pesar de las diferentes modificaciones que se le han hecho a lo largo de las décadas, siempre se ha buscado conservar el encanto histórico del archiduque. Además de contar con comodidades como un viñedo propio, bodega, piscina, spa, gimnasio y cine. Sin olvidarlas espectaculares vistas de toda la zona exterior, con unas 77 hectáreas de terreno desde las que se puede acceder al embarcadero privado.
Respecto a la decoración, con la plena propiedad del inmueble ya solo en manos del actor, Michael Douglas reveló que Catherine Zeta‑Jones estaba muy feliz redecorando la casa. Aunque siendo fiel a su esencia, manteniendo una estética mediterránea.