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¿Por qué tu fotoprotector debe incluir filtro para la luz azul?
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SOL & PIEL

¿Por qué tu fotoprotector debe incluir filtro para la luz azul?

No te vale cualquiera. Si te propones evitar las manchas, la deshidratación y la pérdida de colágeno que produce la luz emitida por la radiación solar y los dispositivos electrónicos, aprende a elegir el adecuado

Foto: Cuídate del sol cada día. (Imaxtree)
Cuídate del sol cada día. (Imaxtree)

En cuestión de protectores solares, no todo sirve. Muchas veces ponemos el check por el hecho de que incluyan un SPF alto, pero esto no es lo único a la hora de plantarle cara a la radiación. De hecho, solo mide su capacidad protectora frente a los efectos de la de tipo UVB, indicándonos el tiempo que la piel puede estar al sol sin que aparezca enrojecimiento o quemadura. Pero estaríamos pasando por alto que existen otras radiaciones: la UVA, que es invisible y puede producir envejecimiento prematuro y cáncer; los infrarrojos, que percibimos como calor, y la visible, que es la que observamos en forma de colores y de la que forma parte la azul. Según Deborah García Bello, química y divulgadora científica, para que nos hagamos una idea un 49% es infrarroja, un 9% ultravioleta (UVA, UVB) y un 42% visible. “La luz que vemos, la visible, la dividimos en franjas de colores; el 30% de la que emite el sol entre las nueve de la mañana y las ocho de la tarde es azul, pero también pasamos muchas horas delante de pantallas, bajo luces LED y fluorescentes, y más del 35% de la que irradian estos dispositivos es azul”.

Foto: Disfruta del sol sin preocuparte de las manchas. (Imaxtree)

El sol, el principal culpable

En cualquier caso, no son los móviles, ordenadores o la televisión las principales fuentes de luz azul. Como explica el Dr. Miguel Sánchez Viera, director del Instituto de Dermatología Integral IDEI, lo es la luz solar, de la que hay que protegerse todo el año incluido el invierno y los días nublados. “El factor de protección que usamos en verano debe ser el más alto posible, mientras que el resto del año con uno de 30 es suficiente, siempre que tengamos en cuenta que además proteja frente a este tipo de luz, ya que no todos lo hacen”. Según el dermatólogo, es cierto que las pantallas emiten también la azul, pero el porcentaje es menor, “por lo que si usamos un fotoprotector completo durante todo el año de la manera adecuada (renovándolo cada 2 o 3 horas), no tendríamos que tener ningún efecto secundario. Sin embargo, en muchos casos lo más habitual es que cuando estamos en espacios cerrados dejemos de emplearlo, por lo que esa luz azul artificial sí que podría afectar a la calidad de nuestra piel.

Foto: Descubre las mejores 'hand cream' con SPF. (Tuấn Trương para Unsplash)

¿Qué produce la luz azul?

Se ha comprobado que incrementa las manchas, sobre todo en personas con fototipos de piel altos, porque son más susceptibles a que los melanocitos sean más activos, y, por tanto, aparezcan manchas más fácilmente, Además, prosigue el Dr. Sánchez Viera, el estrés oxidativo que provocan en el ADN celular acelera el envejecimiento prematuro, por lo que también pueden aparecer arrugas y flacidez al aumentar la deshidratación y destruir más rápidamente las fibras de colágeno, que son el sostén de la piel. El dermatólogo menciona el estudio 'Blue Light-Induced Oxidative Stress in Live Skin', que revela que produce estrés oxidativo en las células, y esto a su vez deshidratación, arrugas y flacidez. Y otra referencia: 'Impact of Long-Wavelength UVA and Visible Light on Melanocompetent Skin', donde queda reflejado que aumenta las manchas, ya que es una exposición que se suma a la que procede de la solar, por lo que el daño es más acumulativo.

En la mesa de trabajo

Nos pasamos una media de 6 horas diarias expuestos a ordenadores, tablets, móviles y televisores. ¿Tenemos entonces que protegernos cuando nos sentamos frente a la pantalla? “Si vamos a pasar mucho tiempo, sí convendría, ya que evitaríamos cualquiera de los efectos mencionados, sobre todo personas que ya tienen patologías cutáneas como el melasma, en el caso de mujeres embarazadas, que tomen anticonceptivos orales, estén en proceso de cambios hormonales y quienes se hayan sometido a un tratamiento, como un peeling o un láser, ya que la piel se queda más sensible a los rayos ultravioletas y, por tanto, a la luz azul.

Tu fotoprotector ideal

Deborah García Bello aclara que al ser la luz azul radiación visible, un filtro efectivo tiene que ser ídem. “Eso significa que los filtros de luz azul tienen color”. Habitualmente son los filtros físicos o pantallas minerales, incluidos los fotomaquillajes. En cualquier caso, en el bote debe especificar las siglas HEVL (High Energy Visible Light). Un buen complemento (nunca un sustitutivo) a la fotoprotección tópica es la oral, a juicio del Dr. Sánchez Viera. “Así la protección contra la luz ultravioleta y azul es mayor, por lo que se maximiza su acción frente a las manchas y los radicales libres. Aconsejo las cápsulas que contienen en su composición el activo Polypodium leucotomos porque es un superantioxidante”.

La esteticista Marta García añade a los daños comentados frente a las pantallas, la formación de patas de gallo tecnológicas por culpa de fruncir los ojos para adaptarnos a su luz y la papada smartphone por consultar el móvil mirando hacia abajo. Entre sus consejos está seguir una rutina cosmética con productos que prevengan la formación de manchas y esquiven el estrés oxidativo, aporten hidratación y luminosidad y estimulen la producción de colágeno, utilizar contorno de ojos, introducir nutricosmética antioxidante, añadir filtros inhibidores de luz azul en la pantalla y mirar de frente.

Todos estos fotoprotectores incorporan filtro contra la luz azul:

Cleanance SPF 50, de Avène. Fluido con color para pieles grasas, de rápida absorción y textura ultraligera (13,10 € en Promofarma).

placeholder Avéne.
Avéne.

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Fluido Antiedad y Antipolución Arrugas+Manchas Timexpert Sun de Germaine de Capuccini, protector de amplio espectro que combate arrugas y manchas y respeta el medioambiente (42,55 €).

placeholder Germaine de Capuccini.
Germaine de Capuccini.

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Protector de ojos y zonas sensibles en stick SPF 30 y 50 Sunissime, de Lierac (25,50 € en El Corte Inglés).

placeholder Lierac.
Lierac.

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Cápsulas de Heliocare 360º para ayudar a proteger la piel frente a la radiación de amplio espectro, contienen Polypodium leucotomos y son perfectas para pieles con intolerancia al sol, fototipos claros, manchas o cutis sometidos a tratamientos fotosensibles (25,10 € en Promofarma).

placeholder Heliocare.
Heliocare.

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Fluido UVMune 400, de La Roche Posay. El primer fotoprotector contra los rayos UVA ultralargos, en textura ligera (11,61 € en Promofarma).

placeholder La Roche Posay.
La Roche Posay.

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En cuestión de protectores solares, no todo sirve. Muchas veces ponemos el check por el hecho de que incluyan un SPF alto, pero esto no es lo único a la hora de plantarle cara a la radiación. De hecho, solo mide su capacidad protectora frente a los efectos de la de tipo UVB, indicándonos el tiempo que la piel puede estar al sol sin que aparezca enrojecimiento o quemadura. Pero estaríamos pasando por alto que existen otras radiaciones: la UVA, que es invisible y puede producir envejecimiento prematuro y cáncer; los infrarrojos, que percibimos como calor, y la visible, que es la que observamos en forma de colores y de la que forma parte la azul. Según Deborah García Bello, química y divulgadora científica, para que nos hagamos una idea un 49% es infrarroja, un 9% ultravioleta (UVA, UVB) y un 42% visible. “La luz que vemos, la visible, la dividimos en franjas de colores; el 30% de la que emite el sol entre las nueve de la mañana y las ocho de la tarde es azul, pero también pasamos muchas horas delante de pantallas, bajo luces LED y fluorescentes, y más del 35% de la que irradian estos dispositivos es azul”.

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