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CUIDADOS DEL CUTIS

¿Qué consecuencias tiene para tu piel salir de copas?

Sí, el exceso de alcohol acelera el envejecimiento del rostro, pero los polifenoles de la clásica copa de vino o la vitamina B de la cervecita no son igualmente recomendables

Foto: Ni el vino ni la cerveza ayudan. (Helena Yankovska para Unsplash)
Ni el vino ni la cerveza ayudan. (Helena Yankovska para Unsplash)

Ahora que está tan de moda hablar del exposoma, es decir, el conjunto de factores ambientales y de exposición a los que estamos sometidos cada uno dejando, por tanto, de lado la genética, viene muy a cuento hablar del alcohol. A fin de cuentas, y aunque esté aceptado socialmente, es un tóxico. Como afirma el Dr. Miguel Sánchez Viera, director de la clínica IDEI y coordinador del GEDET (Grupo de Dermatología Estética y Terapéutica) de la Academia de Dermatología Española, “es, junto al tabaco, el sol y el estrés, uno de los principales factores exógenos que provocan envejecimiento prematuro”.

Sabemos que beber una cantidad grande de alcohol es malo para la salud, y esto es extensible a la piel. Pero no teníamos tan claro si la típica copita de vino diaria cargadita de polifenoles antioxidantes, o la cervecita rica en vitamina B, podían ayudar a tener mejor piel. Si nos fijamos en los últimos datos, resulta que alabar la dosis moderada de estas bebidas se vuelve dudoso.

Foto: Los sérums de ácido hialurónico retienen el agua en la piel, mejorando su hidratación. (Imaxtree)

De hecho, según la SEMI (Sociedad Española de Medicina Interna), ningún consumo de alcohol puede considerarse seguro y el riesgo cero en alcohol no existe. Según la sociedad, es la segunda sustancia psicoactiva más consumida a diario por detrás del tabaco: el 8,8% lo hace. La OMS recomienda no ingerir más de 30 gramos diarios para los hombres y 20 para las mujeres, y la SEEN (Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición) en su reciente congreso nacional, 100 a la semana: una o dos bebidas al día para los hombres y una en el caso femenino. Pero, como cuenta el Dr. Sánchez Viera, “hay que tener en cuenta que no son acumulables. Si queremos tener un cutis más sano, es mejor no tomar siquiera esas cantidades”.

placeholder Pequeños gestos cambian tu piel. (Michael Discenza para Unsplash)
Pequeños gestos cambian tu piel. (Michael Discenza para Unsplash)

Deshidratación e inflamación

Los efectos nocivos sobre la misma los detalla el Dr. Leandro Martínez, jefe de dermatología del Hospital Regional de Málaga y director de la clínica DermaCenter. “Ni los componentes antioxidantes del vino ni las vitaminas de la levadura de cerveza son argumentos para hablar en positivo, hablamos de un tóxico. Cierto es que los efectos nocivos son consecuencia de un consumo continuado y de grandes cantidades, pero a nivel esporádico tampoco observamos beneficios en la salud cutánea. El alcohol tiene dos efectos importantes: por un lado, la deshidratación, lo que se traduce en una piel seca, menos luminosa y más pálida. Por otro, la inflamación como consecuencia de los azúcares que contiene, lo cual puede aumentar la generación de AGEs o moléculas ocasionadas por la glicación (reacción química que se da cuando la glucosa que circula por la sangre interactúa con las proteínas de la piel) y la aparición de radicales libres, que influyen en la formación de colágeno y elastina”.

El Dr. Sánchez Viera añade, entre las consecuencias, las ojeras, bolsas, arrugas de expresión más marcadas y un exceso de grasa. Además, al parecer los azúcares podrían tener un efecto androgénico y empeorar el acné en la edad adulta, así como la rosácea, sobre todo el vino, sea tinto o blanco. “Al tinto se le achaca la posibilidad de rojeces o flushing, y podría influir en la dermatitis seborreica”, añade el Dr. Leandro Martínez. Si ya existen enfermedades cutáneas como la rosácea, el acné, la psoriasis o la dermatitis, los licores podrían provocar brotes o aumentar la severidad de la enfermedad.

Foto: Foto de Jonaorle en Pexels.

Las copas, las peor paradas

Pero el alcohol que se sitúa en el podio de los perniciosos para la salud general y de la piel en particular es el de las copas, tanto por graduación como por cantidad de azúcar. Desde la SEEN desaconsejan el consumo en atracón y concentrar la bebida en fines de semana. “Es preferible consumirlo exclusivamente durante las comidas, nunca con el estómago vacío. Y el vino tinto antes que los licores destilados”, revela el Dr. Miguel Ángel Martínez-González, catedrático de Medicina Preventiva de la Universidad de Navarra y adjunto en la Escuela de Salud Pública de Harvard.

Vamos, que salir de marcha envejece el cutis. Si le añadimos que en ocasiones va ligado a unos cigarros y a trasnochar, la piel sufrirá aún más, añade el Dr. Martínez, al mismo tiempo que recalca que “somos seres sociales y debe imperar el sentido común. El consumo moderado de alcohol no es bueno para la piel, pero el placer de cuando lo pasamos bien nos hace liberar endorfinas y dopamina, y esto sí tiene su efecto beneficioso sobre el cutis. De vez en cuando podemos tomarnos algo, pero el consejo es que minimicemos la ingesta”.

Ahora que está tan de moda hablar del exposoma, es decir, el conjunto de factores ambientales y de exposición a los que estamos sometidos cada uno dejando, por tanto, de lado la genética, viene muy a cuento hablar del alcohol. A fin de cuentas, y aunque esté aceptado socialmente, es un tóxico. Como afirma el Dr. Miguel Sánchez Viera, director de la clínica IDEI y coordinador del GEDET (Grupo de Dermatología Estética y Terapéutica) de la Academia de Dermatología Española, “es, junto al tabaco, el sol y el estrés, uno de los principales factores exógenos que provocan envejecimiento prematuro”.

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