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O delgada o curvy, no existe el término medio

Polémica en Zara por una modelo de talla media a la que se etiqueta de modelo 'curvy'

Cuando la media de talla en un país es la 40/42, ¿se puede decir que estamos ante una talla curvy?

Foto: Dudamos que Jill pensase que esta polémica fuese a ocurrir. (Cortesía Zara)
Dudamos que Jill pensase que esta polémica fuese a ocurrir. (Cortesía Zara)

Esa es la pregunta incendiaria que vuela sobre la red, al ver cómo Zara ha utilizado a una maniquí de una talla media como ‘curvy o ‘plus size’.

Jill Kortleve nos conquistó este verano en la campaña de H&M de moda de baño y aplaudimos el uso de mujeres excepcionalmente bellas y con cuerpos más cercanos a la media de lo que estamos habituadas. Y hablamos de cuerpos realmente cercanos a la media.

En Francia han ardido las redes, en nuestro país igual. Cuando la talla media de un país es la 40/42, usar una modelo de medidas similares no es utilizar una modelo ‘plus sized’, es utilizar una modelo con un cuerpo más acorde a la belleza de a pie y la que acostumbramos a ver y consumir muchas mujeres.

Si bien es de agradecer comenzar a ver prendas, estilismos y outfits que se llevan con elegancia encima de cuerpos que, en el mundo de la moda, no son tan normativos, la polémica entre las ‘activistas’ ha saltado porque no se debe aplaudir una realidad como una inclusión.

La polémica surge cuando la modelo agradece, vía Instagram, a la firma estrella del imperio Inditex, Zara, que hayan contado con ella para el catálogo de prendas de esta temporada “como una de sus primeras modelos curvy” y saltan las alarmas en medios y redes, que critican que se convierta en inclusión la participación de una maniquí con curvas de 25 años, pero es que además ella se tilda de plus sized. Aquí se desata el huracán.

'Vestido punto botones', esa es la descripción de ambos vestidos en la web de Zara. (Cortesía)
'Vestido punto botones', esa es la descripción de ambos vestidos en la web de Zara. (Cortesía)

Que la modelo se tilde a sí misma de ‘curvy’ es una elección y, antes de lanzarnos al cuello de nadie, en las redes debe haber una reflexión general. En la web de Zara, en ninguna de las prendas que ‘interpreta’ la joven estrella de la polémica se añade el adjetivo ‘curvy’, ‘plus sized’, ‘XL’ o similar, se limitan a sacar dos imágenes a portada de un mismo modelo. Uno con una chica más delgada y otro con Jill luciendo la misma prenda y, aunque hubiera sido mejor que ambas imágenes formasen parte de la misma descripción de la prenda sin hacer distinciones en portada, en realidad la marca solo nos está ofreciendo la respuesta que muchas nos hacemos cuando compramos online: “Vale, pero esto ¿cómo me sentaría a mí?”.

Llevar la polémica mucho más allá es síntoma de que hay un movimiento social que apuesta por la normalidad (y nos alegra), en el que se reivindican las tallas medias igual que de las grandes o las (más habituales en moda) tallas más pequeñas, pero de ahí a convertir en un drama un comentario inocente de una modelo… Y que conste, no tengo un cuerpo normativo bajo los cánones de la moda. Queda dicho.

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