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UN AÑO DE BODAS EN LA ATP

El tenis se va de boda por partida doble: los vestidos y los protagonistas del fin de semana

Curiosamente, este sábado 30 de noviembre se casaron los dos número 9 de la ATP: Roberto Bautista y Kiki Bertens. Y no, no lo hicieron el uno con el otro

Foto: Ana Bodí Tortosa, pareja de Roberto Bautista. (Getty)
Ana Bodí Tortosa, pareja de Roberto Bautista. (Getty)

Este ha sido sin duda el año de las bodas para el tenis internacional. Si el 2019 empezaba con varias proposiciones de matrimonio, ha terminado con media decena de deportistas con una alianza en su dedo anular. Citas que han convocado en todas las ocasiones a sus estrellas con sus mejores galas y que nos han dejado grandes anécdotas para la historia (como la vuelta descamisado de Feliciano de la boda de Nadal).

Este año se han casado Rafa Nadal y Xisca Perelló. Y antes que ellos, en pleno verano, Feliciano López y Sandra Gago, además de Caroline Wozniacki con el estadounidense David Lee (una boda en la que Serena Williams fue dama de honor y Pau Gasol, invitado de honor).

Ahora sí, no hace falta remontarse al verano si queremos hablar de bodas de tenistas de alto nivel. Sin ir más lejos, este fin de semana los dos número 9 del mundo (casualidades de la vida), el español Roberto Bautista y la holandesa Kiki Bertens, han entonado bien alto el ‘sí, quiero’. Eso sí, aunque podría parecerlo, no lo han hecho entre ellos.

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La boda sin Nadal

Bautista se ha casado en la finca Mas de Lucía (ubicada en la localidad de Nules, Castellón) en una multitudinaria ceremonia civil celebrada al aire libre con su novia de toda la vida, Ana Bodí. Se conocen desde niños y este enlace no ha hecho más que poner el broche a la que ha sido una de las historias de amor más consolidadas del tenis internacional.

Imagen compartida en sus redes por Roberto Bautista. (@robertobautistaagut)
Imagen compartida en sus redes por Roberto Bautista. (@robertobautistaagut)

Los aproximadamente 400 invitados, entre los que se encontraban su compañero en la copa Davis Pablo Carreño (Nadal se lo perdió, estaba en Disneyland), fueron testigos de los emotivos discursos de los familiares y amigos que tomaron la palabra durante la ceremonia y de la emoción de la novia.

Cumpliendo la tradición, caminó hacia el altar del brazo de su padre y lo hizo con un vestido blanco, de corte clásico pero con un toque personal. Con los hombros descubiertos y sin cola (el efecto lo hacía el velo, que salía a modo de capa de la espalda del diseño), estaba guapísima. El toque lo daban los bordados en el escote, de lo más favorecedores, y el ramo de invierno. Ideal.

Él estaba más elegante que nunca. A diferencia de Rafa Nadal, descartó el tradicional chaqué y se casó con un traje azul marino de tres piezas que combinó con camisa blanca y corbata azul celeste. Muy moderno.

La boda de su homóloga en la ATP

Ese mismo día a la misma hora, su homóloga en la clasificación mundial femenina, Kiki Bertens, hacía lo propio con su fisioterapeuta, Remko de Rijke, tras un año de compromiso. Ahora sí, su vestido poco o nada tuvo que ver con el de la valenciana.

Kiki vistió un vestido de encaje y tul de princesa que combinaba a la perfección con el recogido de ondas y el velo también de tul, agitado al viento.

Dos novias y dos bodas de estilo totalmente diferente que se suman a las de sus compañeros de la ATP en el que ha sido el gran año nupcial del tenis internacional.

Moda

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