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Fashion films: a propósito de 'Cinema Inferno', de Maison Margiela by Galliano
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Fashion films: a propósito de 'Cinema Inferno', de Maison Margiela by Galliano

¿Qué es un fashion film? Dos expertos analizan este formato híbrido, nueva herramienta esencial para las marcas de moda

Foto: Fotograma del fashion film de Margiela. (Cortesía)
Fotograma del fashion film de Margiela. (Cortesía)

Un buen fashion film cumple los mismos criterios que cualquier buena película. Lo que caracteriza a un fashion film es que la moda es protagonista. No es un vídeo puramente comercial ni una sesión de fotos filmada, en palabras de Diane Pernet, fundadora de A Shaded View on Fashion Films (el primer festival anual de cine, moda, belleza y estilo que cuenta ya con 13 ediciones).

Javier Ocaña, periodista y crítico de cine, incide en su libro 'De Blancanieves a Kurosawa' en que solo hay dos tipos de películas: las buenas y las malas; y esa inmensa gama de grises, de regulares, que hay entre ellas.

placeholder Fotograma del fashion film de Maison Margiela. (Cortesía)
Fotograma del fashion film de Maison Margiela. (Cortesía)

Clasificación que aplica a los fashion films, ya que según el experto no tienen particularidades propias para considerarlas como un género ni un subgénero. “Si acaso, como un formato dentro del documental, de la publicidad o de la ficción con matices de documental. De todos modos, el arte del cine debe ser abierto, como cualquier arte, y negarnos a clasificar una nueva estrategia dentro de unos parámetros convencionales también puede ser un error”.

Paloma Díaz Soloaga, profesora de Intangibles y Moda en la Universidad Complutense de Madrid, insiste desde hace años en que los fashion films están ocupando el espacio híbrido entre el videoclip, el videoarte, la producción audiovisual experimental y el comercial tradicional (el anuncio de toda la vida).

Foto: 'Cine y moda, por Gaultier'. (Cedida)

“Experimentan como un juego audiovisual con muy pocas reglas. Eso permite que haya espacio para los iniciados, los amateurs, los que narran de manera tradicional y ordenada y los que lo hacen con menos referencias. Todos, absolutamente todos, beben de la cultura actual, del momento en el que vivimos: nadie es capaz de escapar al presente, que está indisolublemente unido al pasado por un hilo invisible”, apunta.

Para Ocaña, el objetivo de estas películas es comercial, aunque estima que hay que ver hasta dónde llega la práctica del espectáculo, y si realmente tiene interés artístico general.

placeholder Una escena de Tom Ford para un fashion show. (EFE/EPA/Justin Lane)
Una escena de Tom Ford para un fashion show. (EFE/EPA/Justin Lane)

Díaz Soloaga, que dirige las jornadas anuales Fashion Film Academy, puntualiza que muchas veces tienen un fin comercial pero que casi siempre van más allá. Por eso afirma que son un producto cultural, como lo es la industria de la moda.

“En el fashion film se dan cita manifestaciones de las inquietudes, las preguntas y las ansiedades de nuestra sociedad posmoderna. La moda ha pasado de ser un tema relevante y vivencial a finales del siglo XX a ser un artefacto completamente industrializado en el siglo XXI. Y el fashion film es el 'hijo pequeño' de esa industria que a veces se cuestiona aspectos muy profundos y nucleares, y en otras ocasiones es simplemente el niño malcriado que expresa el vacío y la saciedad de sus padres”, manifiesta.

Foto: Una imagen de la película de Almodóvar, 'Mujeres al borde de un ataque de nervios'.

En la última década, hemos asistido a un crecimiento exponencial en la creación de estas producciones. A finales de la década pasada, pocas marcas utilizaban esta herramienta de comunicación, pero la revolución del mundo digital y el interés de la audiencia en los formatos audiovisuales han sido claves en su desarrollo.

Su impacto en la industria de la moda ha sido muy positivo, según Díaz Soloaga: ”Son una bomba de oxígeno y creatividad. Han dado un nuevo cauce al sector para seguir expresando valor y contenido para las marcas. Además, los resultados son excepcionales en términos de visionados y engagement; en general, los KPI (indicador clave de actuación) son muy buenos”.

“Para las grandes es imprescindible, puesto que la venta online continúa creciendo y es la ocasión de agregar nuevos valores al universo de marca (Prada, Dior, Chanel, Celine, Valentino...). Para las marcas nuevas y pequeñas es una gran oportunidad de ampliar visibilidad internacional, de crear vínculo, de impresionar al consumidor, de dar volumen al producto para que el estilo de vida y la atmósfera que lo rodea sea comprensible por el buyer persona”.

Durante el confinamiento se produjo una 'democratización' obligatoria entre las firmas grandes y las pequeñas. Obligadas a cancelar sus desfiles, todas presentaron sus colecciones en formato audiovisual a través de las plataformas digitales. Algunas aprovecharon este periodo para producir fashion films memorables: 'No Strings Attached', de Jeremy Scott para Moschino; 'A Story of Our New World', de Palmer Harding; la saga 'S.W.A.L.K' y 'A Folk Horror Tail', de Maison Margiela.

Pasado este periodo, la creación de fashion films de Maison Margiela, dirigida por John Galliano, ha continuado y evolucionado en su concepto: la última colección de alta costura se presentó como un rodaje en directo del fashion film 'Cinema Inferno'.

placeholder Presentación de la última colección de Maison Margiela. (Instagram/@hamishbowles)
Presentación de la última colección de Maison Margiela. (Instagram/@hamishbowles)

Ocaña estima que Galliano está aportando aspectos novedosos al proceso cinematográfico: “Sus películas están a medio camino entre la publicidad, el documental y la videocreación, con elementos puramente cinematográficos y de ficción. Esa fusión de formatos es interesante si se hace con estilo y con belleza. Aunque la profundidad es otra cosa, y ahí es difícil llegar cuando al fin y al cabo se trata de vender otra cosa. Pero no imposible. Además, ni siquiera tengo claro que tenga que llegar a alcanzar cierta profundidad”.

Foto: Fotograma del desfile de alta costura de Maison Margiela. (Cortesía)

“Galliano utiliza en 'Cinema Inferno' las claves de la maison: la deconstrucción, el vasallaje de la costura y el patronaje clásico al servicio de la posmodernidad, la deslocalización que conduce a una desorientación, pero que acaba encontrando un sentido”, analiza la profesora de Intangibles y Moda. “John Galliano está demostrando su capacidad para comprender y continuar el trabajo de la casa Maison Margiela a través de esos grandes proyectos audiovisuales. Es un auténtico genio, y además comprende la utilidad de esta herramienta en el siglo XXI”, concluye.

Un buen fashion film cumple los mismos criterios que cualquier buena película. Lo que caracteriza a un fashion film es que la moda es protagonista. No es un vídeo puramente comercial ni una sesión de fotos filmada, en palabras de Diane Pernet, fundadora de A Shaded View on Fashion Films (el primer festival anual de cine, moda, belleza y estilo que cuenta ya con 13 ediciones).

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