Prada se rinde a las Kardashian de la mano de Kendall y Kylie
En la era del capital cultural viral, incluso Prada ha tenido que ceder. Y lo ha hecho —como siempre— con estilo
Durante años, el universo de Prada se mantuvo firmemente impermeable al fenómeno Kardashian-Jenner. La casa italiana, símbolo de intelectualismo sartorial y de una elegancia cerebral más que provocadora, había logrado esquivar —al menos en apariencia— los cantos de sirena del clan más mediático de las últimas dos décadas. Pero los tiempos cambian, y la moda, aunque selectiva, también sabe ceder.
Ya lo hicieron antes otras casas que juraban mantener su distancia. Dolce & Gabbana, por ejemplo, pasó de criticar abiertamente al clan a colaborar estrechamente con Kourtney Kardashian en su boda y convertirlas en embajadoras visuales de su estilo maximalista y barroco. Balenciaga, de la mano de Demna, hizo de Kim Kardashian su musa apocalíptica. Givenchy, Mugler o incluso Valentino han cedido en algún momento a los encantos de este clan de influencers reconvertidas en empresarias del lujo. El atractivo comercial de las Kardashian-Jenner es tan masivo que incluso las marcas más exclusivas —las que una vez cultivaron una imagen de elitismo casi inquebrantable— han terminado por rendirse.
@prada Kendall Jenner’s already in - are you ready to join the Prada Fall/Winter 2025 collection in motion? #PradaFW25 #Prada ♬ original sound - Prada
Ahora es Prada, la joya intelectual del grupo italiano que también alberga a Miu Miu, quien se suma a esta lista.
Cambio de tercio
Con una sincronía que no parece casual, Kylie Jenner ha sido presentada como el nuevo rostro de Miu Miu para su campaña otoño 2025, mientras que Kendall Jenner regresa como imagen de Prada, compartiendo protagonismo con modelos icónicas como Julia Nobis o Sora Choi. Esta doble jugada del grupo Prada coloca a las hermanas Jenner en el centro de su universo visual, una decisión estratégica que ha generado reacciones dispares en redes sociales: desde la euforia de sus seguidores hasta el escepticismo de quienes veían a Prada como el último bastión de la moda alejada del “celebrity circus”.
Fotografiada por Oliver Hadlee Pearch bajo la dirección creativa de Ferdinando Verderi, la nueva campaña de Prada se mueve en una estética depurada y colectiva. Bajo el lema de lo “real y vivo”, los protagonistas —entre ellos Kendall— caminan como si se desplazaran hacia un destino invisible, en imágenes que exploran la energía del movimiento cotidiano. La propuesta visual se complementará con piezas audiovisuales dirigidas por Frank Lebon, en sintonía con el espíritu espontáneo que Miuccia Prada y Raf Simons presentaron en la pasarela de Milán.
Kendall, que ya había protagonizado campañas anteriores de la firma —como la serie veraniega 'Days of Summer' junto a Hunter Schafer y Troye Sivan— se consolida así como una figura recurrente para Prada. Pero es el hecho de compartir protagonismo familiar con Kylie en el mismo conglomerado lo que marca un punto de inflexión: el grupo Prada ha abierto sus puertas de par en par al universo Kardashian-Jenner, rompiendo su histórica distancia con el star system más pop del siglo XXI.
Puede que esta sea la señal definitiva de que la moda ya no distingue entre arte y algoritmo, entre pasarela y TikTok. En la era del capital cultural viral, incluso Prada ha tenido que ceder. Y lo ha hecho —como siempre— con estilo.
Durante años, el universo de Prada se mantuvo firmemente impermeable al fenómeno Kardashian-Jenner. La casa italiana, símbolo de intelectualismo sartorial y de una elegancia cerebral más que provocadora, había logrado esquivar —al menos en apariencia— los cantos de sirena del clan más mediático de las últimas dos décadas. Pero los tiempos cambian, y la moda, aunque selectiva, también sabe ceder.