Hannibal Laguna: "Me faltarían dos vidas para realizar todos los diseños que aún no han visto la luz"
El diseñador tiene mucho que celebrar: 40 años de su marca, el premio a Mejor Diseñador Nacional por la MBFWMadrid, una nueva colección y dos líneas prêt-à-porter. Antes de su desfile, hablamos con Hannibal Laguna sobre su pasado, presente y futuro
El diseñador Hannibal Laguna y la modelo Judit Mascó en un desfile celebrado en el año 2018. (Getty Images)
Segunda jornada de la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid. Aún con la resaca del primer día y los looks de Pedro del Hierro, Simorra y Adolfo Domínguez todavía desfilando por nuestra retina, cambiamos de ubicación para presenciar las nuevas propuestas de Ágatha Ruiz de la Prada, Alex Rivière o Hannibal Laguna. Precisamente el diseñador presenta colección en un momento crucial para su marca y su carrera: cumple 40 años y lo hace recibiendo el premio a Mejor Diseñador Nacional por parte de la MBFWMadrid. Suma dos líneas prêt-à-porter, Hannibal Laguna Collection y White, que buscan acercar su moda a las generaciones más jóvenes.
Nacido en Caracas, Venezuela, y criado entre Valencia y Andalucía, Laguna llega a este 40º aniversario con la mirada puesta, no tanto en el camino recorrido, sino en todo lo que todavía queda por imaginar. Su manera de entender la moda apenas ha cambiado en lo esencial: sigue defendiendo la feminidad, la artesanía, la calidad y la permanencia, mientras observa cómo la industria se transforma a su alrededor. En esta conversación repasamos cuatro décadas de trayectoria, pero también hablamos de las nuevas generaciones, de inteligencia artificial, de la evolución de la mujer y, sobre todo, de esos diseños que todavía guarda en su cabeza y que, como reconoce, necesitaría "dos vidas" para poder realizar.
Hannibal Laguna, premiado como Mejor Diseñador Nacional por la MBFWMadrid. (Getty Images)
PREGUNTA. Cumples cuatro décadas en la moda y recibes ahora el premio a Mejor Diseñador Nacional. ¿Qué significa para ti este reconocimiento después de tantos años de trayectoria? ¿Lo sientes como un premio a todo lo que has construido o también como un impulso para lo que todavía está por venir?
RESPUESTA. Me cuesta hablar de premios y logros desde la individualidad, entiendo que, a diferencia de otras disciplinas, en moda son el resultado del trabajo de muchas personas. Agradezco muchísimo esta distinción, especialmente después de cuatro décadas, porque supone el reconocimiento a una filosofía creativa que durante todos estos años ha sido desarrollada gracias a las manos de grandes artesanas de la costura y también, por el gran impulso que supone para los jóvenes valores que hoy integran las líneas Hannibal Laguna Collection y White, que son los nuevos proyectos de prêt-à-porter destinados a vestir a la mujer desde primera hora del día, fusionando la feminidad y el romanticismo con los mismos valores de excelencia, calidad y atemporalidad que nos definen, y que han sido las claves para perdurar en el tiempo y hacer que un diseño sea reconocible y reconocido. En definitiva, un gran honor, reconocimiento al trabajo y estímulo para continuar evolucionando.
P. Si miras al diseñador que empezó hace cuarenta años y al que eres hoy, ¿qué crees que ha cambiado más: tu manera de entender la moda o tu manera de entender a la mujer?
R. Entiendo la moda y a la mujer de la misma manera. Seguimos defendiendo los mismos valores, lo único que ha cambiado es el ímpetu, la intensidad y el volumen con el que nos presentamos ante ellas. Hoy las mujeres eligen ser ellas mismas y disfrutan jugando con los rasgos diferenciadores de su personalidad. Todos hemos evolucionado y entendido que no se trata tanto de belleza, se trata de carácter y de individualidad.
Dos atuendos de Hannibal Laguna Collection. (Cortesía)
P. ¿Y qué permanece exactamente igual en Hannibal Laguna después de cuatro décadas? ¿Cuáles son esos códigos de los que nunca has querido desprenderte?
R. Buscamos el equilibrio entre el glamour, el romanticismo y la feminidad a través de caminos estéticos que definan la belleza de forma natural y perduren en el tiempo. Con el paso de los años descubrimos que para nosotros lo más atractivo de la moda no es inventar algo nuevo cada seis meses, lo que verdaderamente nos seduce es evolucionar sobre nosotros mismos y reinventar nuestros códigos sin perder el hilo conductor de todo aquello que es valorado por quienes se identifican con nuestro estilo.
P. Has vivido prácticamente en primera persona la transformación de la moda española. ¿Qué crees que ha cambiado para mejor y qué cosas echas de menos de aquella industria de los años ochenta y noventa?
R. He tenido la oportunidad y el privilegio de vivir el nacimiento de uno de los momentos más bellos de la moda. La transición de una época en donde las tendencias nacían exclusivamente de la mano y mente del creador a otra en donde la cultura de la moda se integra en la sociedad, siendo esta quien a día de hoy marca muchas de las pautas y directrices de las grandes marcas. Hoy el diseñador también actúa como catalizador de necesidades sociales y culturales. La moda ha cambiado muchísimo. Hemos ganado una enorme profesionalización, una mayor dimensión industrial y una comprensión de la moda como manifestación cultural y como motor económico. En España los medios de comunicación han contribuido mucho a esa evolución. Quizás echo de menos aquella época en la que la moda de autor era más experimental, casi de laboratorio, y en la que el diseñador tenía una capacidad mayor para trabajar la excelencia porque el consumidor prefería la calidad por encima de la cantidad.
El diseñador cerrando uno de sus desfiles. (Getty Images)
P. Tu nombre está muy ligado a una determinada idea de feminidad, elegancia y sofisticación. ¿Es algo que buscaste conscientemente desde el principio o fue apareciendo de manera natural en tu trabajo?
R. Nace de forma inconsciente, me gusta la simetría, el orden, la proporción y la armonía, siempre he idealizado la belleza clásica de la Antigua Grecia, y también el glamour silencioso, especialmente el que está relacionado con los iconos cinematográficos de la elegancia, muy presentes en las décadas de los años 20 a los 50. En mis colecciones desarrollo conceptos que forman parte de la historia de la moda, insistiendo en la expresividad de las líneas redondeadas, en la estilización de las formas y en la evolución de las estructuras hacia un contexto narrativo contemporáneo.
P. Has vestido a grandes celebrities en alfombras rojas, estrenos y acontecimientos importantes. ¿Qué tiene que tener una mujer para inspirarte un vestido? ¿Prefieres que llegue con una idea muy clara o disfrutas más cuando te deja libertad absoluta?
R. Cuando diseño un vestido para una mujer real y una ocasión concreta lo hago pensando en ella y su necesidad. Disfruto con el intercambio de ideas, adaptándonos al entorno y la imagen que queremos proyectar. Cuando se trata de una colección, entonces intervienen muchos factores, pero en mi caso siempre aparece una mujer que, por su actitud, sus movimientos o su personalidad, encaja perfectamente con el concepto y potencia la creatividad. Inmediatamente y sin que ella lo sepa la integro en mis pensamientos. Se llaman musas. Me inspiran las mujeres con carácter, sensibles, nostálgicas, románticas y femeninas, pero con un fondo atemporal y sobrio.
Un look de invitada de Hannibal Laguna White. (Cortesía)
P. Hoy una alfombra roja puede convertirse en cuestión de minutos en miles de fotografías, titulares y publicaciones en redes sociales. ¿Ha cambiado Instagram la manera de diseñar un vestido?
R. Las redes sociales han cambiado fundamentalmente la forma de comunicar y consumir la moda. Estamos evolucionando hacia un nuevo modelo de comunicación en el que el valor, el criterio, la opinión y la diferenciación tendrán cada vez más importancia. El alcance mediático que hoy adquiere una firma es infinitamente superior al de antes y cualquier propuesta puede obtener una respuesta inmediata. Pero en nuestro caso el proceso creativo sigue teniendo los mismos parámetros. Diseñamos pensando en la mujer, en su rasgos físicos y en la armonía del conjunto. El vestido tiene que ser perfecto y poder ser fotografiado desde todos los ángulos, reflejando siempre la personalidad de la mujer que lo lleva.
P. Cuando ves a una celebrity con uno de tus diseños, ¿qué te importa más: que todo el mundo reconozca el vestido como un Hannibal Laguna o que nadie deje de mirar a la mujer que lo lleva?
R. Nuestra perspectiva siempre ha sido la misma, anteponemos la personalidad del personaje por encima de cualquier otra cosa. El secreto es reconocerse ante el espejo y deslumbrarse a sí misma, si se consigue, el poder comunicativo es auténtico y el público lo reconoce. El vestido debe definir la personalidad y el estilo de quien lo lleva, no competir con ella.
P. Y después están las novias, que ocupan un lugar muy especial en tu trayectoria. ¿Qué sigue buscando una mujer cuando llega a tu atelier para elegir el vestido con el que se va a casar? ¿Han cambiado las novias mucho en estos cuarenta años?
R. La mujer ha evolucionado y sus necesidades también, pero la ilusión y el deseo son los mismos. Vestir a una mujer en un momento especial de su vida y conseguir que se sienta segura, elegante y atractiva siempre ha sido un reto y una satisfacción. En algunos momentos puede llegar a convertirse en un acto de entrega, porque te pones en la piel de quien se enfrenta a ser el centro de atención ante las miradas de otros. Un vestido especial debe definir la personalidad y el estilo de quien lo lleva, tiene que ser armónico y acorde con el entorno en el que se va a lucir. Es imprescindible que los tejidos sean naturales y la confección artesanal. Esencialmente tiene que potenciar la belleza de la mujer sin la presencia de adornos innecesarios, cuando un vestido necesita de ellos, es porque no es un buen vestido. Las novias del siglo XXI tienen las mismas ilusiones, pero no tienen las mismas inquietudes ni las mismas necesidades que las del siglo anterior. Por eso la firma creo su nueva línea Hannibal Laguna White. Un concepto nuevo, fresco, diferente, destinado a una novia actual, vibrante y moderna.
P. En una época de moda rápida, producción masiva e inteligencia artificial, tú sigues defendiendo el oficio y la artesanía. ¿Sientes que hoy es más difícil convencer de que un vestido necesita tiempo para hacerse bien?
R. La Alta costura, la moda de autor y nuestra línea Hannibal Laguna Collection de prêt-à-porter Premium no obedece a la inmediatez de la producción masiva. Son piezas que necesitan investigación, desarrollo, oficio y tiempo. Estas modalidades requieren procesos productivos artesanales e industriales diferenciados y no compiten con el 'fast fashion' porque responden a necesidades diferentes. El verdadero valor está en conocer el origen de lo que compramos, en la composición del tejido, en el diseño y en disfrutar de un concepto creativo que puede durar décadas.
Laguna en un desfile de 2010. (Getty Images)
P. ¿Qué piensas de la inteligencia artificial aplicada al diseño de moda? ¿Te parece una herramienta que puede enriquecer la creatividad o crees que hay cosas que nunca podrán sustituirse con tecnología?
R. Sin duda la IA ayudará en el desarrollo técnico de los procesos industriales, pero en la moda de autor es más compleja su aplicación. En nuestro caso la IA de momento no interviene en los procesos creativos porque la mayoría son manuales y artesanos, aunque es de gran ayuda en los procesos previos de investigación. Las colecciones nacen de las propias emociones y cada una de las piezas está diseñada con dos parámetros fundamentales, uno técnico y otro emocional. El técnico perfila las siluetas, el color, la combinación de texturas y los acabados finales, el emocional define todo lo anterior. De momento no hemos encontrado ninguna herramienta que pueda canalizar las emociones y crear a partir de ellas. La cabeza perfila el concepto, pero sin duda es el corazón el que finalmente le da forma.
P. Esta colección llega en el marco de Mercedes-Benz Fashion Week Madrid y además coincide con este reconocimiento. ¿Qué significa para ti subirte a la pasarela en un momento tan especial de tu carrera?
R. Para la firma Hannibal Laguna formar parte del calendario MBFWMadrid y elegir esta plataforma para presentar nuestras principales colecciones es una manifestación de coherencia con nuestra propia filosofía creativa. Defendemos la moda de autor 'made in Spain', la manufactura artesana de nuestro país y nos gusta avalar nuestras propuestas desde el marco comunicativo de Madrid. En un momento como este, después de cuatro décadas de trayectoria, tiene además un significado especial: mirar todo lo recorrido y, al mismo tiempo, seguir teniendo la necesidad de contar algo nuevo. En esta ocasión presentamos 'Luminhaz', una colección muy especial porque también da nombre a un nuevo proyecto de la firma que explora el universo de la alta cosmética, con el debut de un tratamiento de belleza que propone un efecto luminoso de transformación, diseñado para permitir a la piel reflejar e irradiar luz de forma simultánea.
Una modelo desfila con un vestido de Hannibal Laguna. (Getty Images)
P. Después de cuarenta años, ¿todavía sientes nervios antes de un desfile? ¿Qué es lo que más te inquieta cuando ves que empieza la cuenta atrás?
R. En los momentos previos siento una emoción controlada, en donde se mezclan muchos elementos, no es una sensación fácil de describir. Son treinta minutos para presentar el trabajo realizado por un gran equipo durante más de seis meses y todo tiene que ser perfecto. El show es irrepetible y miles de personas de todos los rincones del mundo lo siguen en directo. Hay un momento en donde la adrenalina se acelera, pero cuando la primera modelo pisa la pasarela todo fluye y la magia de la moda hace el resto.
P. Has creado miles de vestidos a lo largo de tu carrera. ¿Hay alguno que recuerdes de una manera especialmente especial? Uno que, cuando miras atrás, pienses: 'este vestido cambió algo para mí...
R. El primer vestido de novia que diseñé estaba inspirado en un corpiño de valenciana del siglo XVIII que tenía mi abuela. El resultado fue espectacular y ante la abrumadora demanda decidimos realizar una colección de diez corpiños diferentes para combinar con diez faldas distintas. Al final, al combinar entre sí estas veinte piezas conseguimos un muestrario de cien vestidos. Aquel vestido fue el origen de una nueva etapa para nosotros en la moda nupcial.
P. Después de vestir a tantas mujeres en momentos tan importantes de sus vidas, ¿qué has aprendido sobre la relación que tenemos con la ropa? ¿Crees que un vestido puede realmente cambiar cómo una mujer se siente consigo misma?
R. La moda para mí es un medio de expresión artístico, comunicativo y utilitario. Si no cumple estas funciones y solo se limita a cubrir y descubrir el cuerpo, entonces es simplemente ropa. Y cuando hablamos de moda de autor, la relación con la persona crea una dimensión emocional que va mucho más allá de la propia prenda. Definitivamente, un vestido apropiado puede hacer que una mujer se sienta más segura, elegante y atractiva. Para mí, el momento más importante es cuando se mira al espejo y se reconoce. Si conseguimos eso, el vestido ha cumplido su función más profunda.
Hannibal Laguna y la modelo Judit Mascó. (Cortesía)
P. Has sobrevivido a modas, tendencias, crisis y cambios radicales en la industria. ¿Cuál ha sido el momento más difícil de estas cuatro décadas y qué te hizo seguir adelante?
R. Ha sido un camino complejo, bonito, duro y a veces ingrato, pero siempre lleno de satisfacciones y sorpresas. No sabría señalar un único momento como el más difícil. Recuerdo especialmente los años 90, cuando la sociedad estaba marcada por un minimalismo extremo y el glamour y el romanticismo parecían quedar fuera de lugar. No fue fácil defender una estética femenina en un momento en el que muchas mujeres vestían tendencias masculinas para acceder a espacios profesionales que antes les estaban vetados. Pero precisamente esa defensa de una identidad propia es la que nos ha permitido seguir evolucionando. Depurando nuestra identidad y defendiendo la individualidad de la mujer por encima de tendencias y modas.
P. Y ahora que cumples cuarenta años en la moda y recibes este reconocimiento, ¿qué te queda por hacer? ¿Hay todavía algún sueño, alguna mujer a la que vestir o algún vestido que tengas pendiente de crear?
R. Mis sueños son mis propios diseños y me faltarían dos vidas para poder realizar todos los que conservo desde la adolescencia y que aún no han visto la luz. Cada vez que imagino algo, lo apunto o lo dibujo. Algunas ideas ya no tienen sentido porque hoy el contexto es otro y para muchas otras todavía es pronto. Nací profesionalmente en un momento donde para estudiar moda tenías que salir de España. Hoy puedes estudiar desde cualquier rincón del mundo. El potencial creativo es inmenso y estoy convencido que en poco tiempo la moda se va a entender como el modelo de industria cultural que es, capaz de activar emociones y conciencias individuales, y de hacer mucho más que satisfacer las demandas que ella misma genera. Impulsar este mensaje es un reto y un sueño por cumplir.
P. Si pudieras sentarte durante cinco minutos con aquel Hannibal Laguna que empezaba su carrera hace cuarenta años, ¿qué le dirías?
R. Le diría que siguiera siendo el mismo, que no perdiera la inocencia, que continuara soñando con lo inalcanzable, que tenga respeto a lo desconocido, miedo a la ignorancia y que aprenda a elegir. Le diría que conserve esa capacidad de imaginar y de seguir aprendiendo, pero sobre todo que siga soñando y nunca pierda la curiosidad, porque esa es la energía que alimenta la creatividad.
Segunda jornada de la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid. Aún con la resaca del primer día y los looks de Pedro del Hierro, Simorra y Adolfo Domínguez todavía desfilando por nuestra retina, cambiamos de ubicación para presenciar las nuevas propuestas de Ágatha Ruiz de la Prada, Alex Rivière o Hannibal Laguna. Precisamente el diseñador presenta colección en un momento crucial para su marca y su carrera: cumple 40 años y lo hace recibiendo el premio a Mejor Diseñador Nacional por parte de la MBFWMadrid. Suma dos líneas prêt-à-porter, Hannibal Laguna Collection y White, que buscan acercar su moda a las generaciones más jóvenes.