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Polémica

Los herederos de Carmen Franco quieren venderlo todo (y sabemos por qué)

Las joyas de la corona de la familia del dictador están de saldo. Desde el archiconocido pazo de Meirás a los diseños de alta costura. Te lo explicamos

Foto: Carmen Martinez-Bordiú en una imagen de archivo. (Gtres)
Carmen Martinez-Bordiú en una imagen de archivo. (Gtres)

Carmen Franco dejó atada y bien atada su herencia para que los siete hijos no acabaran peleados, como sucede cuando hay un gran patrimonio que dividir. La frase tan manida de “la familia es lo que queda tras el reparto de una herencia” por el momento no se aplicaría a los Martínez-Bordiú Franco. Tras informarla en junio pasado que el cáncer que padecía era irreversible, Carmen organizó tanto su vida personal como la económica. Conocía a su descendencia y el carácter de cada uno de ellos. Tanto es así que modificó el organigrama de algunas de las empresas que hasta ese momento manejaba como administrador Francis Franco, el primogénito varón de la saga y actualmente con problemas judiciales.

El juzgado de lo Penal de Teruel lo condenó a treinta meses de prisión. Una sentencia recurrida en la Audiencia Provincial. Lo único que no cambiará serán los títulos. Francis seguirá siendo marqués de Villaverde y señor de Meirás y Carmen Martínez-Bordiú, duquesa de Franco, que como primogénita le corresponde.

En cuanto al patrimonio, la decisión es poner a la venta todo lo que se pueda, una vez se hayan pagado los impuestos correspondientes. Coinciden todos los hermanos en que lo mejor es desprenderse de la herencia por si más adelante hay problemas con los bienes inmuebles, como puede suceder con el pazo de Meirás. Una vez que el diario gallego 'La Región' publicó que una inmobiliaria ofrecía el pazo por ocho millones de euros, la venta ya se convertía en pública y el ayuntamiento de Sada reivindicaba su propiedad. El precio a la baja es una manera de liquidar cuanto antes.

Vista general del pazo de Meirás. (Gtres)
Vista general del pazo de Meirás. (Gtres)

La propia Carmen Franco recibió en vida varias ofertas para su compra y convertirlo en hotel de lujo. Todo en la línea de los paradores nacionales, que al ser la mayoría de ellos BIC (Bien de Interés Cultural) se pueden visitar aunque no se esté alojado.

En esta idea de la venta coinciden todos los hermanos. En este apartado estarían las joyas de la corona como son el palacio Cornide, el pazo de Meirás y el edificio de la calle Hermanos Bécquer, en el barrio de Salamanca, donde vivió la duquesa der Franco hasta su muerte. Esta construcción señorial de siete pisos y el ático es un gran atractivo para las grandes fortunas colombianas y venezolanas que están adquiriendo para su posterior remodelación este tipo de viviendas. En el caso de Hermanos Bécquer con garaje incluido.

Carmen Martínez-Bordiú con sus padres en los toros en los años sesenta. (Gtres)
Carmen Martínez-Bordiú con sus padres en los toros en los años sesenta. (Gtres)

Incluso la parte más privada como son los vestidos de alta costura de grandes modistos nacionales como Balenciaga, Pedro del Hierro, Elio Berhanyer y diseños internacionales de los años cincuenta y sesenta. Verdaderas joyas que podrían ser adquiridos por los museos correspondientes de las firmas.

De hecho el Palais Galliera en París abrirá una sala permanente con el nombre de Gabrielle Chanel y la idea es recuperar muchos de los vestidos de alta costura de aquellos años. Tomen nota.

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