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de beatriz de orleans a gunilla von bismarck

Así fue el emotivo funeral en el que la jet marbellí dijo adiós a Alicia Villapadierna

La presidenta del Congo y otras personalidades despidieron a la gran dama de la Costa del Sol este martes por la tarde

Foto: La aristócrata junto a su marido y sus hijos. (Cedida por la familia)
La aristócrata junto a su marido y sus hijos. (Cedida por la familia)

Alicia Padierna de Villapadierna y Klein fue la aristócrata que sedujo a Michelle Obama. Su calidez y forma de ver la vida tocó de tal manera a la primera dama de los EEUU que llegó a decir que era la mejor embajadora de España cuando pasó por Marbella. Este martes, la iglesia de la Encarnación de la ciudad daba su último adiós a la condesa que tiñó de clase y glamour a la Costa del Sol en sus años de vida. Su esposo, el presidente de los Urbanizadores de España, Ricardo Arranz​, y sus cuatro hijos recibieron las condolencias de una parroquia atestada de gente que solo tenía palabras de aprecio para la aristócrata.

Entre los asistentes se encontraban la presidenta del Congo, muy allegada a la familia, ya que todos los veranos pasa en Marbella sus vacaciones. También estaba allí un mayordomo del hotel Villapadierna que, vestido con el uniforme, la acompañaba para llevar el paraguas en una tarde de lluvias torrenciales en la que la aristocracia de la zona se congregó para dar el pésame a la familia.

Los hijos de Alicia a la entrada de la iglesia. (VA)
Los hijos de Alicia a la entrada de la iglesia. (VA)

Allí estuvieron Gunilla Von Bismarck y Luis Ortiz, acompañados de su hijo Fran y Liz, su esposa. La princesa Beatriz de Hohenlohe se sentó en el mismo banco con Pablo de Hohenlohe y su esposa María Prado y el conde Rudy con la princesa María Luisa de Prusia. Beatriz de Orleans significó a Vanitatis que Alicia se iba “habiendo vivido la vida hasta exprimirla” y muchos de los que estaban allí recordaron anécdotas cotidianas, como esa de Alicia llegando a la plaza de Tetuán con su Mercedes blanco y deslumbrando a propios y extraños.

Beatriz de Orleans a la entrada de la iglesia. (VA)
Beatriz de Orleans a la entrada de la iglesia. (VA)

Don José, el párroco de la Encarnación, tuvo palabras entrañables en su homilía, asegurando que “nadie se va del todo mientras se le sigue recordando”. En primera fila se encontraba el conde de Villapadierna, José Felipe, el hermano de Alicia, que se emocionó en distintas partes de la ceremonia. El 'Adagio' de Albinoni finalizó la ceremonia con todos los asistentes en pie para dar el último adiós a la aristócrata.

Nunca dejó la lucha

La dura enfermedad que padeció Alicia nunca le cambió la sonrisa. Su esposo Ricardo detallaba a Vanitatis que Alicia “nunca se dio por vencida. Luchó hasta el final como una campeona”. Los tratamientos que seguía en la Clínica Mayo de Nueva York, donde acudía regularmente, fueron seguidos después con el mismo protocolo en el HC Hospital de Marbella, centro donde estuvo ingresada las últimas semanas. Pero, al final, el cáncer ganó la batalla y Alicia se marchó, como en ese cuento de Lewis Carroll que tanto le gustaba de niña. Este mismo verano la veíamos en su hotel, en plena contienda con su enfermedad, al lado de la actriz Gwyneth Paltrow, sin dejar de bromear y con un mensaje de positividad que nunca se le caía de los labios.

La presidenta del Congo a la salida de la iglesia. (VA)
La presidenta del Congo a la salida de la iglesia. (VA)

Como cada mañana, la aristócrata se daba un paseo por su gran tienda de regalos, a la que denominó La Boutique Alicia, lugar en el que siempre se daban cita sus amigas Gunilla von Bismarck, Carmen Fierro y Maya Lange Swarovski, entre otras, para comprar chales de seda india, piezas de mimbre de Marruecos o artesanía del Gran Bazar de Estambul, que ella misma traía de las ciudades que viajaba con Ricardo: "Soy una viajera nata y en mis escapadas siempre que veo algo exótico que me gusta lo compro", nos explicaba.

Su hijo Alejandro ha recogido ahora el testigo de su madre y se encarga, entre cosas, de que los beneficios de esta boutique, que están dirigidos a los estudios y manutención de tres niñas que su madre amadrinó en Nepal, sigan siendo la prioridad de este proyecto.

Persistir entre los alcornocales

A Alicia siempre le fascinó la naturaleza. Nunca fue una condesa al uso de tacón de aguja; a ella le gustaba caminar descalza sobre la hierba para sentir su esencia. Desde que su esposo rehabilitó el monasterio de El Cuervo, un edificio antiguo difuminado en medio del Parque Natural de Los Alcornocales en Cádiz, ella pasaba mucho tiempo en este lugar que le daba la paz. Su impronta espiritual la llevó a este santuario que en su día perteneció a la orden de los carmelitas descalzos.

Allí permanece la gran colección de arte que reunieron Alicia y Ricardo. Y allí quiso quedarse ella para persistir: en un panteón familiar que su marido construyó como si de un Taj Mahal se tratase. Ricardo Arranz y sus cuatro hijos trasladaron la urna de Marbella a la finca en una ceremonia íntima para que la gran dama que cautivaba corazones descanse en paz en el lugar que ella misma eligió.

Alicia junto a su marido en una imagen de archivo. (Gtres)
Alicia junto a su marido en una imagen de archivo. (Gtres)

La noche de la Fonda

Alicia y su hermano José Felipe son los últimos eslabones del condado de Villapadierna, un título nobiliario español creado por el rey Alfonso XII. Alicia Klein, su madre, fue una de las aristócratas sobre la que más tinta se vertió en los alocados años 60. Bella, divertida, deportista, indispensable en cualquier portada de papel cuché, la Klein conquistó al dandi y afamado conde de Villapadierna y lo llevó al altar de los Jerónimos tras sus sonados romances con actrices en los 50. Al poco tiempo nació Alicia Raimunda y después José Felipe, sucesor al título y a la historia del caballero armado por Fernando el Católico en la batalla de Perpignan.

Con el tiempo, la historia se repitió y Alicia consiguió que abandonase su soltería uno de los hombres más atractivos de la Costa del Sol: Ricardo Arranz. Este colgó los hábitos de soltero de oro después de los cuarenta para convertirse en el padre de sus cuatro hijos. Tal como nos cuenta el propio Arranz, desde la noche que la vio en La Fonda, el célebre restaurante que Horcher tenía en Marbella, ya jamás pudo apartar los ojos de ella.

El matrimonio a las puertas del hotel Villapadierna. (Gtres)
El matrimonio a las puertas del hotel Villapadierna. (Gtres)

La pareja se casó el 11 de julio de 1992 en la iglesia de San Pedro de Alcántara. Era la época de Jesús Gil, un periodo en los que los que caballos no podían faltar en ningún acto de postín. Muchos aún recuerdan ese Rolls Royce que llevaba a la pareja escoltada con la guardia de gala atravesando las calles de la ciudad.

Estudios de diseño

Todos recuerdan la llegada a la costa de la elegante y rompedora Alicia Villapadierna. Mientras su hermano Felipe retomaba la cría y devolvía a la vida la célebre Cuadra Villapadierna, ella se dedicaba con esmero a la creación de su lujoso palacete. De niña, Alicia había estudiado en los mejores colegios de Suiza. Hablaba cuatro idiomas a la perfección. Cursó estudios superiores de diseño en Nueva York y antes de volver a España residió durante un largo periodo de su vida en Río de Janeiro. Su madre, una pionera de la práctica femenina del golf, tenía casa en Guadalmina y allí se instaló definitivamente cuando se casó con Ricardo Arranz.

Ambos se involucraron en el proyecto empresarial del hotel Villa Padierna. Su esposo aún recuerda el día que le dijo a Alicia que sobre ese “pedregal” iba a “construir un resort exclusivo con tres campos de golf. Buscábamos una marca de resonancias italianas porque la arquitectura y el paisajismo basado en cipreses recordaban a la Toscana, pero el arquitecto sugirió que lo bautizásemos con el apellido de mi esposa, hija del conde de Villapadierna. Y así lo hicimos, partiendo el apellido en dos".

El matrimonio en su hotel. (Gtres)
El matrimonio en su hotel. (Gtres)

En este seis estrellas se hospeda a la jet más internacional y los Villapadierna saben más secretos de Estado que los propios ministros. En su campo de golf han estado jugando, en un mismo día, Felipe González y José María Aznar.

La familia creó un resort que ha traspasado las fronteras. El Villa Padierna Golf & Resort fue elegido el mejor golf resort del mundo en los World Travel Awards. En el salón principal del hotel hay fotos de los padres de Alicia acompañados de la jet de la época. Por ejemplo, los duques de Windsor. Pero Alicia se construyó su "palacete particular" en un antiguo cuartel de la guardia civil junto a la playa. Ese ha sido el lugar en el que ha residido hasta su fallecimiento. Su marido siempre dice que aprendió a vivir en su pueblo burgalés, allá donde lo hacen los monjes y la Guardia Civil. Y los Villapadierna se instalaron en un antiguo cuartel de la Guardia Civil cerca de Banús; un enclave que reformaron y que se ha erigido como un auténtico lugar de ensueño.

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