Águila Roja: Desenmascarando a David Janer (Águila Roja): Me cansa la sobreexposición
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de la tele al teatro

Desenmascarando a David Janer ('Águila Roja'): "Me cansa la sobreexposición"

David Janer está a punto de cumplir 45 años y después de 116 capítulos se lanza al teatro Marquina

Foto: David Janer, en el teatro Marquina. (Foto: Vanitatis)
David Janer, en el teatro Marquina. (Foto: Vanitatis)

Detrás de Águila Roja hay una persona sorprendente a la que apenas se conoce. David Janer está a punto de cumplir 45 años, vive en el campo, es el pequeño de tres hermanos, fue funcionario de Ayuntamiento y ahora es un filósofo que planea sacarse un doctorado. Y su corazón está unido al de la periodista de 'El intermedio' Sandra Sabatés.

Durante ocho años (116 capítulos exactamente), una media de cuatro millones de personas se sentaban cada semana ante la televisión para seguir las aventuras de Gonzalo de Montalvo. Discreto, intelectual, “antipostureo”, distanciado de la imagen habitual de un actor de éxito…, entrevistar a Janer es casi tan difícil como desenmascarar a su personaje.

Y eso que Águila Roja ya no es un héroe vengador. Ahora es José, un marido infiel que una vez al año se reencuentra con su amante, Pilar (Silvia Marty), en un hotel de La Rioja. Ha dejado las artes marciales para zambullirse en el humor de la obra 'Una vez al año' que representa en el teatro Marquina de Madrid.

El tímido actor que hace veinte años seducía a las adolescentes de la serie 'Compañeros' ha dado paso a un hombre volcado en la filosofía, una de sus pasiones, que evita conscientemente hablar de sí mismo y de su relación de hace cuatro años con Sandra Sabatés, la compañera de Gran Wyoming en 'El intermedio', de La Sexta.

El actor David Janer en su faceta como actor de teatro. (Foto: Vanitatis)
El actor David Janer en su faceta como actor de teatro. (Foto: Vanitatis)

David nació en Granollers (Barcelona) y es el pequeño de tres hermanos. Estudió EGB en la Escola Pía de su ciudad, pasó a la Formación Profesional donde hizo Auxiliar Administrativo y terminó informática en el Centro de Estudios Politécnicos de Barcelona. Su padre, comercial de ventas de profesión, le aconsejó apuntarse a una escuela de teatro como forma de superar la timidez y así fue como la Escuela de Artes Escénicas La Salseta descubrió sus cualidades y le abrió las puertas de esta profesión. Tenía 20 años y desde entonces no ha parado: publicidad, cine, teatro… Series de televisión como 'Compañeros', 'Mesa para cinco' y 'Los hombres de Paco' le llevaron hasta 'Águila Roja', personaje al que dedicó ocho años de su vida. A él y a la filosofía, carrera que estudió en la UNED, compaginándola con los rodajes.

Pregunta: ¿Por qué eres tan reservado?

Respuesta: Me gusta mantener mi privacidad. Soy bastante tranquilo, me gustan mi casa, mis fines de semana con mis lecturas, el campo… Vivo en un contraste porque me dedico a una profesión muy de cara al público, pero en cuanto puedo me voy al campo, donde yo vivo, al lado de Granollers, en Lliçà d’Amunt.

P: ¿No te gusta darte a conocer?

R: Ya se saben bastantes cosas de mí. Me cansa la sobreexposición. Seguramente repercute en que no soy tan visible y quizá por eso no me den algunos trabajos, pero mientras pueda elegir… Gracias a esto he estado tranquilo, porque si no, terminas haciendo lo que quieren los demás y no lo que quieres tú.

P: ¿Por qué aceptaste esta obra, 'Una vez al año'?

R: Me sedujo el cambio de registro que suponía para mí. Es una comedia dividida en seis partes: las primeras tienen cierto histrionismo y la última es mas dramática. Y físicamente me permite cambiar de aspecto. Reflejamos el paso del tiempo y las modas con pelucas, bigotes… Salgo con una imagen muy diferente de la que tenía en 'Águila Roja', tantos años igual, con ese corte de pelo a lo 'príncipe de Beckelar' (ríe).


P: ¿Qué es más difícil, hacer de joven o de maduro?

R: A mí empieza a costarme hacer de joven. En la primera parte de esta obra tengo unos 20 años y necesito energía y cierta dosis de expresividad corporal. Mi personaje es ingenuo, bonachón, mentiroso casi patológico… y eso hay que demostrarlo corporalmente, y me cansa. Luego, cuando el personaje es más maduro, su ritmo cambia. Al principio es inseguro, habla muy rápido, y al final es más lento, más sosegado.

P: Tanto este personaje como Águila Roja viven una mentira. ¿Tú podrías vivir algo así?

R: Viven una mentira diferente. José vive una mentira inconsciente para no enfrentarse a la realidad de lo que supone estar engañando a su pareja. Águila Roja vivía una mentira consciente, yo diría que justificada, para ayudar y proteger y hacer una cosa moralmente mejor que lo que hace esta pareja de enamorados, porque ellos creen que están enamorados de verdad, y pasan por los altibajos de cualquier pareja, solo que en pequeñas dosis. No estoy conforme con esta forma de llevar una relación. Yo no podría. Pero me gusta que la obra genere debate. Eso sí es interesante.

P: La relación de la pareja transcurre en 25 años. ¿Cómo sobrevives al paso del tiempo?

R: Intento no darle demasiada importancia. Uno no puede ser esclavo de si envejece o no, de si va a tener más papeles o menos… De momento, tener cara de jovencito me ayuda. Con el paso del tiempo lo que sí aflora es la nostalgia. En los intervalos de la obra se proyectan imágenes de los distintos acontecimientos que vivió España en esos 25 años y el público los recuerda. A la salida algunos me lo dicen. Yo también he vivido alguno de esos acontecimientos de forma activa. En las Olimpiadas del 92 por ejemplo estaba haciendo la mili y lo recuerdo perfectamente.

P: Interpretas a un catalán y eres catalán, ¿cómo has vivido todo el procés?

R: El procés bien, pero yo no hablo de política. Todo el mundo tiene sus opiniones y yo no me pronuncio. En privado sí hablo, pero en privado. En la obra soy un catalán que se enamora de una gallega con la que se encuentra cada año en Santo Domingo de la Calzada, en el Parador. No conozco Santo Domingo de la Calzada, pero quiero ir. He visto fotos y me gusta. No sé si es un lugar romántico, pero los lugares románticos los construye uno mismo. Y yo me considero romántico. La inocencia la vas perdiendo a medida que vas teniendo experiencias, pero sigo siendo un romántico, como Cary Grant, un romántico con humor.

Gonzalo (David Janer) con Sátur (Javier Gutiérrez) como Águila Roja.
Gonzalo (David Janer) con Sátur (Javier Gutiérrez) como Águila Roja.


De interino a actor

P. Háblame de tus comienzos. Eras funcionario en el Ayuntamiento de Granollers…

R: No llegue a serlo. Fui interino. Estaba en la brigada de obras y nos ocupábamos de pintar las líneas continuas y discontinuas de los viales y de los pasos de cebra, cosas así… Cuando terminé de estudiar encontré dos trabajos: uno en una fábrica, rodeado de ordenadores todo el día, a jornada completa, y este del Ayuntamiento, de media jornada, que me permitía hacer castings por las tardes o trabajos de publicidad que me salieran. Si tenía que viajar a Madrid, me pedía un día de vacaciones. Para rodar 'Compañeros' me tuve que pedir una excedencia. Después volví al Ayuntamiento… y así estuve hasta que llegó 'Águila Roja'. Casi al mismo tiempo salió mi plaza fija, pero renuncié.

El actor David Janer. (Vanitatis)
El actor David Janer. (Vanitatis)


P: ¿Estudiaste también teatro?

R: De pequeño era muy tímido, así que mi padre me habló del teatro como una forma de adquirir roles y perder timidez. También intenté practicar algunos deportes, pero no me gustaban, no soy muy de deportes… hasta que descubrí el kárate. Eso sí que lo disfruté. Y en 'Águila Roja' me sirvió para algunas escenas, no las acrobáticas claro, eso lo hacían especialistas.

P: Siempre has sido un poco rebelde...

R: Yo odiaba hacerme fotos para los books de las agencias porque te cobraban una pasta… Hasta que me salió trabajo y pude pagarme un fotógrafo estuve presentándome con fotos mías particulares. Soy muy rebelde en estas cosas… Si a uno le va bien en la vida, piensa que el mundo es fantástico, pero si alguna vez están a punto de atropellarte tres veces, piensas que la ciudad es horrible. Mis primeras experiencias, tanto con agencias como con representantes, fueron complicadas. Hablo de los inicios, con 20 años o así… Ahora ya no.

P: A pesar de no haber sido un gran estudiante de pequeño, después no has perdido el tiempo.

R: Bueno, yo quería, sin mucha convicción, probar como programador informático, que era algo con futuro. A esa edad y con la mili cerca no tenía claro hacia dónde dirigir mis pasos. Pero me di cuenta de que estar encerrado en un despacho ocho horas programando no me hacía feliz. Me fui a la mili y al regresar decidí probar como actor. Para eso hay que ir a escuelas, pero también hay que hacer castings y necesitas dinero.

David Janer en el teatro Marquina. (Vanitatis)
David Janer en el teatro Marquina. (Vanitatis)

Fue cuando me salió lo del Ayuntamiento de Granollers y lo fui combinando como pude. Y Filosofía me apetecía. Empecé antes de 'Águila Roja' y terminé hacia la mitad; y poco antes del fin de la serie terminé también el máster de Filosofía Teórica y Práctica. La filosofía me gusta porque es una forma de interpretar el mundo. Te permite ver cómo grandes pensadores se enfrentan a problemas cotidianos como el amor, la libertad, la moral o la ciencia. Todos tienen distintas formas de ver y de dialogar con el mundo y eso me enriquece. Yo le encuentro virtudes prácticas. A mí la filosofía me relaja, no me supone ningún esfuerzo. Hay filósofos que son muy difíciles y críticos, pero normalmente me relaja leerlos.

P: ¿Quiénes son tus favoritos?

R: Va por épocas, pero ahora estoy volviendo a Kierkegaard y a filósofos de fenomenología… por una cosa del doctorado

P: ¿Te gustaría ser profesor, dar clase?

R: Ser profesor tiene su faceta interesante, pero gustarme enseñar no. La filosofía te ayuda a enfrentarte a múltiples problemas: amor, muerte, vida… La filosofía habla de la amistad, de lo que significa, de sus fundamentos, de lo que es un buen amigo o un mal amigo, de lo que supone enfrentarse a la muerte, de Dios… Los filósofos han hablado desde la ética, desde la moral, desde si existe una verdad, desde la política... Por eso me cuesta opinar sobre el procés… Yo soy muy cauto al dar mi opinión porque intento argumentarla. Una opinión es fácil de emitir, pero hay que tener conocimiento de aquello de lo que se habla. La filosofía te permite una base para estructurar y argumentar y conocer respuestas a preguntas que van surgiendo…. Normalmente no hay una única verdad, solo hay algo que conecta contigo en ese momento y te hace sentir bien. Lo que sí quiero es seguir estudiando. El año que viene me tengo que poner con el doctorado, lo que pasa es que me surgió la obra de teatro y tuve que aparcarlo. Un doctorado exige tiempo.

Máster y Marlon Brando

P: Tú que has hecho un máster, ¿qué opinas sobre lo que está pasando en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid?

Los másteres sirven. Y los hay muy buenos. No hay que meter todos en el mismo saco, ni siquiera a los alumnos que han hecho un mismo máster. Si alguien no ha obrado bien, eso no implica que los demás no se hayan esforzado o no hayan hecho lo que tenían en que hacer.

P: ¿'Águila Roja' te abrió o te cerró puertas?

R: Nunca sabes, porque los actores siempre dependemos de que otro nos elija… y no sabemos en qué se basa esa elección. El personaje me dio estabilidad no solo económica sino emocional, en plan “sé donde estoy y tengo trabajo a largo plazo”. Estuvimos ocho años… y eso es rarísimo porque en esta profesión trabajas un año y descansas dos… Yo quería una serie larga. No hubiera podido estudiar la carrera de otro modo… El doctorado lo haré cuando no tengo nada a la vista.

El actor David Janer y la periodista Sandra Sabatés en dos imágenes de archivo. (Gtres)
El actor David Janer y la periodista Sandra Sabatés en dos imágenes de archivo. (Gtres)


P: ¿Cuál es tu sueño?

R: Mi sueño es ser feliz. Hacer todo lo que realmente me apetezca. Ser coherente conmigo mismo. Cuando empiezas tienes que hacer cosas que no te gustan, ahora quiero mantener un mayor control sobre mi vida, ser mas yo, que en este mundo es muy complicado. Por ejemplo, no me gustan las redes sociales. No les encuentro mucho sentido, aunque puede que tenga que acabar entrando en ellas, por cuestiones de trabajo… En fin, yo lo que quiero es hacer proyectos que me apetezcan. Momentos buenos y malos en mi vida los ha habido, claro, pero ahora mi sueño es también elegir.

P: Tu personaje ideal

R: Mejor un género, el western. Nací con él y soy un apasionado del cine clásico americano. Aunque no soy muy mitómano, mis ídolos son de esa época: Cary Grant, James Dean, Marlon Brando, Montgomery Cliff… Nací con el cine clásico, y me gusta. Ahora hay algunas películas que las ves una vez y ya…, pero estas las ves dentro de tres meses o tres años y las vuelves a disfrutar.

P: ¿Dónde te perderías?

R: Yo soy de islas. Compraría una como Marlon Brando. Viviría en pleno contacto con la naturaleza. También me gusta Italia. Venecia, por ejemplo, me encanta. Ahora quiero ir a Nápoles, visitar Pompeya… Aunque para vivir elegiría donde estoy viviendo ahora, en el campo, conmigo mismo. La ciudad no me gusta, demasiado ruido, demasiados imputs. El campo es donde estoy feliz. Pero el teatro no da para ir a Barcelona cada fin de semana, el AVE es carísimo, así que de momento me quedo en Madrid y voy una vez al mes.

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