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TRAS LA POLÉMICA SOBRE EL CIERRE

El padre de Verdasco: "Los restaurantes nunca han dejado de ser rentables”

El padre del tenista Fernando Velasco habla en Vanitatis sobre el cierre de parte de sus negocios y niega que sea porque vayan mal. El accidente de su hija Sara ha sido clave

Foto: José Verdasco. (Gtres)
José Verdasco. (Gtres)

Molesto, pero sobre todo cansado, por las noticias sobre la supuesta ruina económica de algunos de sus negocios, José Verdasco del Hoyo, padre del tenista Fernando Verdasco, ha salido al paso con una declaración con la que pretende zanjar el asunto y no dejar lugar a dudas: “Nuestros negocios nunca han dejado de ser rentables”.

El padre del tenista explica, en declaraciones a Vanitatis cuáles son las razones que han influido en su decisión de traspasar uno de sus negocios, el restaurante La Rayúa, situado en Majadahonda (Madrid), y asegura que no tienen que ver con su situación financiera, sino con la crisis existencial que produjo en su familia el terrible accidente de su hija Sara.

Recordemos que Sara Verdasco a punto estuvo de perder la vida en Miami cuando un conductor se subió con su coche a la acera arrollándola, cuando circulaba en bicicleta acompañada por su marido Juan Carmona, con quien se había casado meses antes. A consecuencia del accidente, la joven tuvo que permanecer varias semanas hospitalizada en la UVI de un hospital americano y pasar después varios meses en silla de ruedas por las lesiones producidas. De hecho aún no está recuperada del todo ya que tras las lesiones físicas que aún arrastra, siguieron las lesiones psicológicas, relacionadas sobre todo con el miedo, por las que aún continúa en tratamiento.

José Verdasco se muestra extrañado además por la cantidad de noticias “tergiversadas” que han aparecido en diferentes medios de comunicación en los que él hasta ahora no había sido protagonista, sino mero acompañante, siempre a la sombra de los éxitos deportivos de su hijo.

La familia Verdasco, el día de la boda de Ana. (Gtres)
La familia Verdasco, el día de la boda de Ana. (Gtres)

Esas noticias aseguran, por una parte, que necesita traspasar uno de sus restaurantes para mejorar su situación económica, puesto que sus empresas incluso han registrado pérdidas, y por otra, subrayan un ascenso social de la familia al ver su apellido relacionado con el apellido Boyer, tras la boda de su hijo Fernando con la hija de Isabel Preyler, Ana Boyer.

Ante esto, el empresario ha querido dejar clara su postura: “No entiendo el repentino interés por mis negocios ni por los de mi familia, ya que ni mis hermanos ni yo somos de interés público. Llevamos en la hostelería muchísimos años y nuestros negocios han tenido años buenos y años peores, pero nunca han dejado de ser negocios rentables. Si decido traspasar uno de ellos, es un tema privado ya que quiero tener más tiempo libre. Mis razones nada tienen que ver con temas económicos y por supuesto no deberían importar a nadie”.

Y visiblemente contrariado, añade: “Sobre mi estatus social, este sigue siendo el mismo de siempre. Mis hijos se han casado con personas públicas, pero estas relaciones son familiares y no tienen nada que ver con mi vida social, la cual no se ha visto para nada alterada, ni ahora ni nunca, pues seguimos haciendo la misma vida de siempre. Mi vida solo se ha viso alterada por el accidente de mi hija Sara, lo cual me produjo el gran estrés que he estado sufriendo hasta ahora y esa es una de las razones que me ha hecho replantearme la vida y decidir tener más tiempo libre”.

Fuentes próximas a la familia confirman que a sus 58 años (cumplirá 59 el próximo mes de junio), José Verdasco se vio efectivamente muy afectado por el accidente de su hija, a la que adora, y que ha comenzado a valorar el tiempo de otra manera.

Fernando Verdasco y su padre, José. (Gtres)
Fernando Verdasco y su padre, José. (Gtres)

Hostelero a la antigua usanza, José Verdasco no entiende el negocio sin estar al frente cada día, supervisando tanto cocina como sala, lo cual le resta posibilidades de estar con los suyos y disfrutar de su compañía. Y el esfuerzo, y también sacrificio, ya no le compensa. Además, aunque nada grave, su salud se ha visto afectada por todas estas circunstancias y los médicos y la familia le insisten en que tiene que cuidarse antes de que le pase una seria factura.

Todo esto, unido a la falta de un relevo generacional claro en la familia, le ha hecho replantearse su situación y su vida. De ahí que haya comenzado traspasando La Rayúa de Majadahonda, el restaurante más alejado, ya que los demás, salvo La Cañada, se encuentran en el centro de Madrid. Su intención es ganar tiempo para disfrutar de los suyos y viajar junto a su mujer, Olga Carmona, con la que espera pasar algunas temporadas en Doha (Qatar), donde vive su hijo Fernando.

Por el momento, los tres restaurantes que pertenecen a su empresa familiar, el Grupo Bamba, de la que es titular junto con sus hermanos, seguirán siendo regentados por su hermano Fernando y su prima Mara Verdasco. Se trata de La Bola, el Café de Chinitas y La Cañada, este último asentado en una finca familiar situada en Boadilla del Monte.

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