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30 aniversario de su muerte

Las últimas horas de Alfonso de Borbón, duque de Cádiz: hablan sus amigos

Treinta años después, algunas de las personas que trataron en profundidad al aristócrata relatan para Vanitatis datos hasta ahora desconocidos de esos últimos momentos

Foto: Alfonso de Borbón, en su despacho. (Getty)
Alfonso de Borbón, en su despacho. (Getty)

El 30 de enero de 1989, Alfonso de Borbón Dampierre, primo de don Juan Carlos y primer esposo de Carmen Martínez-Bordiú, perdía la vida en Beaver Creek, una estación de esquí situada en el estado de Colorado, a más de veinte horas de avión de Madrid. Un viaje sin retorno. Este miércoles se cumple el treinta aniversario de un accidente mortal que no tuvo explicación más allá del juego del destino. Esa tarde, el duque de Cádiz, que formaba parte de la federación española de esquí, inspeccionaba por última vez la pista antes del inicio del campeonato el día siguiente.

No iba solo en este reconocimiento. Tres personas de experiencia probada, como el medallista olímpico Tony Sailer (con su mujer Gabi), Bernard Russu (organizador) y Ken Read, jefe de seguridad, también bajaban por la pendiente. Ellos sí se percataron de que, metros más abajo, unos operarios levantaban el cable para colocar la pancarta de la meta y Sailer avisó a gritos al amigo. No sirvió de nada y lo que estaba a punto de suceder, sucedió. Alfonso de Borbón caía en mitad de la pista con una gran herida en el cuello. Horas después, a las 16:48 (medianoche en España), moría en el hospital Vail Valley.

Carmen Polo, Alfonso de Borbón y Carmen Martínez-Bordiú en el bautizo del pequeño Francisco. (EFE)
Carmen Polo, Alfonso de Borbón y Carmen Martínez-Bordiú en el bautizo del pequeño Francisco. (EFE)

Este sería a grandes rasgos el suceso que conmovió a España por lo dramático de la situación. Cinco años antes había muerto su hijo mayor en un accidente de carretera al empotrarse contra un camión el coche que conducía el duque. El padre, los dos niños y la nanny regresaban a Madrid después de un fin de semana de esquí en Astún. La nieve como telón de fondo de las desgracias familiares.

Durante varias semanas hubo versiones para todos los gustos del origen de la tragedia e incluso se plantearon teorías conspiratorias como sucedió con la muerte de Lady Di. Leyendas urbanas que no tuvieron ningún respaldo por parte de la familia directa (Emmanuela Dampierre, Gonzalo de Borbón), los amigos íntimos del duque y las investigaciones posteriores de la Policía y de la propia compañía aseguradora. Carmen Martínez-Bordiú, en nombre de su hijo Luis Alfonso, presentó una demanda civil por negligencia en la corte de Colorado y la vista no llegó a celebrarse. El pleito acabó con una indemnización de 600.000 euros. Y la conclusión fue que Alfonso de Borbón murió por un accidente absurdo a los 52 años.

Alfonso de Borbón charla con el rey Juan Carlos, en presencia de Carmen Martínez-Bordiú. (Getty)
Alfonso de Borbón charla con el rey Juan Carlos, en presencia de Carmen Martínez-Bordiú. (Getty)

Treinta años después, algunas de las personas que trataron en profundidad al duque de Cádiz, un hombre que pugnó con el rey don Juan Carlos por el favor de Franco para obtener la Corona, relatan para Vanitatis informaciones hasta ahora desconocidas de esos últimos dias. Los grandes amigos de Alfonso de Borbón fueron el embajador Carlos Abella, el abogado José María Concejo y los barones de Alaquàs, Federico y Amparo Trenor. El barón, abogado del Estado y letrado en Cortes, fue albacea y segundo padre para Luis Alfonso, que le dedicó en su Instagram un emotivo homenaje cuando falleció hace cuatro años. Amparo Trenor recuerda en este aniversario cómo fue esa última cena en su casa antes de que el duque volara al día siguiente a Estados Unidos.

La portada de 'Lecturas' de aquel momento.
La portada de 'Lecturas' de aquel momento.

"Venía mucho con Luis Alfonso a casa. Esa noche cenamos antes porque nos dijo que tenía que madrugar. Todos los años le ayudaba a preparar la misa recordatorio por Fran que se oficiaba el 7 de febrero en las Descalzas Reales. Hablamos de lo que se iba a hacer y me dijo que ya cerraría todo cuando volviera. Y por supuesto que tuve en cuenta que, como siempre después de la misa, cenábamos juntos en casa. Y al día siguiente llamó desde el aeropuerto porque se le habían olvidado los esquís y en su casa no respondían al teléfono. Me dijo que hablara con la secretaria para que se los enviaran. Fue nuestra última conversación”. Lo siguiente que el matrimonio Trenor supo del amigo querido fue la llamada de madrugada del palacio de la Zarzuela. Sabino Fernández Campos, jefe de la Casa Real, les comunicó de parte de don Juan Carlos la tragedia.

“No nos lo podíamos creer. A partir de ese momento todo fue una contrarreloj. Enviaron un coche para recoger a Federico y llevarlo a Zarzuela. Había que organizar muchos detalles, traslado, gestiones personales, el lugar donde colocar el féretro en las Descalzas Reales, los permisos para enterrarlo allí, que no era fácil, y Federico tuvo que llamar a Roma”.

Además de los Trenor, el jefe de la Casa tuvo que contactar con Emmanuela Dampierre (madre de Alfonso), Gonzalo (hermano) y con Carmen (entonces su exmujer), que vivía en París con Jean-Marie Rossi. “Fue todo muy rápido. Sabino Fernández Campos me pidió que fuera a buscar a Emmanuela al aeropuerto, que llegaba de Roma esa mañana y entraba por la sala de autoridades. También llegaron las Marone (primas de Alfonso) y creo recordar que estaba la princesa Marisol de Baviera”. Del aeropuerto se fueron a la casa del duque de Cádiz en Pozuelo de Alarcón.

“Ya había llegado Carmen y la desolación era tremenda. Abracé a Luis, que para nosotros ha sido como un hijo. Estaban también Mariola y Carmen Franco”, cuenta la baronesa de Alaquàs, que aún se emociona cuando recuerda el día después de la muerte del duque. “Éramos como una familia. Mi marido Federico y Alfonso estuvieron juntos en el colegio Mayor San Pablo cuando estudiaban la carrera. Celebrábamos las fiestas juntos, nos queríamos mucho”.

El periodista Javier de Montini, director en aquellos años de la revista 'Lecturas', recuerda el impacto de la noticia. “Me enteré por un compañero de la agencia Efe que me llamó de madrugada. De primeras, era una muerte por accidente. Después vino el 'cómo había ocurrido', prácticamente guillotinado, que fue lo que más me impactó. ¡Tremendo! Y fuimos sabiendo de otras circunstancias, todas de suerte adversa. Lo de una conspiración para acabar con el duque quedó en nada. Pura especulación. ¿A quién podía interesar en ese tiempo (1989) acabar con don Alfonso de Borbón? Lo que sí se comenzó a investigar es si podría haber homicidio por imprudencia del empleado. Lógicamente, el suceso fue portada en 'Lecturas' y en el resto de las revistas”.

El empresario Pedro Trapote coincide con Montini es lo impactante que resultó la noticia “Estaba fuera de España y cuando me entere me costó asimilar su muerte, tanto por la forma en que había ocurrido como por la fatalidad del destino. Y me acorde de Luis Alfonso que de nuevo vivía la tragedia y perdía a su padre. Teníamos muy buena relación y estuvo con Gina Lollobrigida en la inauguración de la churrería San Gines cuando la abrimos. Sentí mucho su muerte”.

Alfonso de Borbón y Carmen Martínez-Bordiú, en su boda. (Getty)
Alfonso de Borbón y Carmen Martínez-Bordiú, en su boda. (Getty)

Julio Ayesa, uno de los relaciones públicas más importantes del panorama social en la década de los 80 y 90, tuvo mucho trato con Alfonso de Borbón. Recuerda cómo le impactó su muerte: “Nos llevábamos muy bien. Era un hombre muy cordial y con una actitud muy diferente en la intimidad que en actos públicos, mucho más serio y distante. Me impactó su muerte porque cuatro días antes había almorzado con él y con Mona Jiménez en La Dorada. Nos contó que se iba a Estados Unidos y que a la vuelta nos veríamos”. Ayesa reconoce que los rumores que circularon después sobre un 'accidente preparado' no tuvieron trayecto. “Eran absurdas las teorías sobre su muerte. Menudas son las aseguradoras americanas para no investigar a fondo”.

Alfonso de Borbón Dampierre murió un día gris de 1989 en medio de la nieve. En aquellos días, el periodista Joaquin Bardavío, autor del libro 'La rama trágica de los Borbones', escribió: "Ha muerto un hombre a quien nadie pudo envidiar".

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