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OTRA VIDA

Alfonso Diez, terrateniente por sorpresa en Palencia

Cinco años después de la muerte de la duquesa, su viudo lleva una vida prácticamente anónima a pesar de las turbulencias de su familia política. El tiempo le ha dado la razón

Foto: Alfonso Diez, en Sevilla. (Getty)
Alfonso Diez, en Sevilla. (Getty)

Estos días se cumple el quinto aniversario de la muerte de Cayetana de Alba y es inevitable acordarse de su viudo, Alfonso Diez. Acusado de arribista en los medios al comienzo de su relación, no fue fácil para la sociedad de entonces ni para la familia de la duquesa digerir la relación de una mujer de 84 años con este funcionario de la Seguridad Social a años luz de su estatus social. Al final, el tiempo le ha dado la razón. No hay ninguna confidencia, ningún detalle de su historia de amor que haya traspasado la frontera de su intimidad. Hoy Diez ha recuperado su vida y solo se le ve en contadas ocasiones, como el pasado miércoles en el funeral sevillano de la duquesa.

La historia y la hemeroteca le han hecho justicia. "[Alfonso] fue un auténtico caballero en todo este proceso y demostró con creces que no le movía el interés crematístico", escribe Cayetano Martínez de Irujo en su polémico libro. "De hecho, en su testamento mi madre pidió dos cosas que no se cumplieron: terminar de pagarle la casa de Sanlúcar de Barrameda, que ella le había comprado, y que recibiera una pensión de cinco mil euros mensuales con carácter vitalicio. Alfonso renunciaba al contenido de la donación, pero no a los bienes que quedan al margen, cuadros, ajuar y otros objetos que le habrían supuesto algo más de un millón de euros. Después cobró el doble porque Carlos se negó a respetar las voluntades de mi madre [...]. Suponía una cantidad mínima para lo que podría haber reclamado".

Alfonso Diez, entrando en el hospital sevillano donde estaba ingresada Cayetana de Alba. (Getty)
Alfonso Diez, entrando en el hospital sevillano donde estaba ingresada Cayetana de Alba. (Getty)

Con esos dos millones, Diez adquirió en 2016 un piso de 197 metros cuadrados en el barrio de Chamberí, en Madrid, que se ha convertido hoy en su residencia habitual tras su periplo sevillano junto a la duquesa. Además, terminó de pagar la preciosa casa con la que le obsequió Cayetana de Alba en Sanlúcar (Cádiz) tras su matrimonio. Durante un tiempo quiso venderla por un precio cercano a los 400.000 euros, pero por el momento sigue siendo de su propiedad. A día de hoy, el funcionario, ya jubilado, se ha convertido en multipropietario. Y no gracias a Cayetana de Alba, precisamente.

Además de su piso nuevo y de la casa de Sanlúcar, Diez posee otro amplio piso en el barrio de Chamberí de Madrid que tiene alquilado a un amigo. También tiene parte de un local en Jávea (Comunidad Valenciana) junto a algunos de sus hermanos. Estas rentas, la pensión que recibe como jubilado, la herencia de la duquesa, el 'sueldo' que recibe de la Fundación Casa de Alba y sus propios ahorros, hacen que no vuelva a tener que preocuparse por su futuro.

Alfonso Diez asiste, este miércoles, a la misa funeral por la duquesa de Alba en Sevilla. (Cordon Press)
Alfonso Diez asiste, este miércoles, a la misa funeral por la duquesa de Alba en Sevilla. (Cordon Press)

Tal y como contó la revista 'Vanity Fair', Alfonso nació en Palencia, "en una familia muy tradicional, de 12 hermanos más un embarazo que se truncó en el sexto mes y que fue velado en casa. Su padre, militar de Infantería y un personaje muy popular en Palencia, era hijo del dueño de la fábrica de chocolates San Antolín y tenían una empresa de ultramarinos de importación, aunque el negocio principal era la venta de antigüedades. [...] La madre de Alfonso, mujer recia, castellana, de familia de médicos, luchaba por sacar adelante a los doce".

Criado en el seno de esta familia numerosa, Diez mantiene una estrechísima relación con sus hermanos, que residen también en el barrio madrileño de Chamberí. El año pasado, la familia sufrió un duro golpe, al fallecer tres de los hermanos (Malonita, Jorge y Daniel) en el plazo de quince meses. Casi todos se han 'librado' de la fama de Alfonso. Solo Begoña Diez, anticuaria y dedicada también al negocio inmobiliario, ha aparecido ocasionalmente en los medios. Fue de los pocos miembros de la familia que acudió a la boda de Cayetana y Alfonso aquel 5 de octubre de 2011 en el Palacio de las Dueñas. Y también de las pocas que acudió a despedirse de su cuñada tres años después, en la capilla ardiente instalada en el Ayuntamiento de Sevilla.

Diez, muy emocionado en el adiós a la duquesa de Alba, junto a Cristina de Borbón, Carlos Fitz-James y Eugenia Martínez de Irujo. (Getty)
Diez, muy emocionado en el adiós a la duquesa de Alba, junto a Cristina de Borbón, Carlos Fitz-James y Eugenia Martínez de Irujo. (Getty)

La familia está arreglando sus asuntos inmobiliarios, lo que ha hecho que Alfonso Diez se haya convertido 'por sorpresa' en todo un terrateniente. El pasado abril realizaron una extinción de condominio que convirtió a Diez en propietario de varios miles de metros cuadrados en la tierra que le vio nacer. Alfonso es ahora dueño de varias fincas rústicas dedicadas al cultivo de cereal que suman, entre todas, más de 45.000 metros cuadrados. No saquen los colmillos: los terrenos rústicos no suelen tener un gran valor en el mercado.

Fue precisamente en Tabanera de Cerrato, el pueblo natal de los Diez y donde están buena parte de esas tierras, donde reapareció el matrimonio tras su mediática boda. Cayetana de Alba acudió con su esposo al convento de Santa Clara para presenciar una de las mayores muestras de belenes del mundo. Mientras recorrían la exposición rodeados de flashes y autoridades, Alfonso comentó a una periodista lo orgulloso que estaba de ser palentino: "Aunque viva fuera de aquí, nadie me quita mi parte de palentino, y eso se me nota". Ahora, más que nunca.

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