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CLÁSICO EN EL CAMP NOU

Zidane versus Valverde, competencia entre entrenadores para ver quién es más 'normal'

Caseros y familiares, ambos están casados con la misma mujer desde hace años, tienen varios hijos y buscan su equilibrio personal en su entorno más cercano

Foto: Ernesto Valverde y Zinedine Zidane. (EFE)
Ernesto Valverde y Zinedine Zidane. (EFE)

Son dos tipos normales, alguien podría decir que hasta aburridos, que huyen de titulares grandilocuentes y que tratan de vivir ajenos a la excepcionalidad de sus cargos. Zinedine Zidane y Ernesto Valverde son las antiestrellas del clásico que se juega este miércoles en el Camp Nou. Ambos están casados desde hace años con la misma mujer (Veronique Fernández y Juncal Díez), con varios hijos, con aficiones poco lujosas y con poco apego a la fama. Acaso Zidane lleva una vida algo más de estrella, no en vano fue una de las grandes figuras de la selección francesa y su cara llegó incluso a protagonizar icónicos anuncios de Christian Dior en sus años mozos.

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Valverde, extremeño formado como futbolista en el País Vasco, es incluso más normal que el francés, un tipo que pasaría desapercibido en cualquier rincón si no fuera por su exposición televisiva. Alérgicos a las entrevistas, celosos de su intimidad, los entrenadores más caseros de los últimos tiempos se enfrentan este miércoles en un complejo partido rodeado de política, de la que ambos también se desmarcan.

Ernesto Valverde y Zinedine Zidane. (EFE)
Ernesto Valverde y Zinedine Zidane. (EFE)

Cuando empezó a negociar con el Barça, Ernesto Valverde llamó a su amigo Pep Guardiola para pedirle consejo. No solo del equipo, también de la ciudad. Se iba a trasladar de Bilbao, donde entrenaba al Athletic, a Barcelona con su mujer, Juncal Díez, y sus tres hijos y necesitaba información. Una vez nombrado oficialmente entrenador, muchos se sorprendieron del grado de conocimiento que tenía de las entrañas del club, donde había sido jugador dos temporadas. Otros, en cambio, sabían de dónde llegaba su condición de ‘insider’. Incluso el colegio que escogió para sus hijos, un concertado en Sarriá donde estudiaban las hijas de Guardiola, era una elección de ‘connoisseurs’.

"No hablamos de fútbol"

La vida del entrenador blaugrana en la ciudad es sencilla y normal, como la de cualquier vecino de la zona alta. ¿Aburrida? Depende que quien lo lea, allá cada cuál. Lo cierto es que este extremeño, a quienes sus allegados llaman Txingurri, lucha por esa normalidad alejada del estrellato. “En casa no hablamos mucho de fútbol, pero mi familia entiende la trascendencia de este paso y lo que supone. Además ellos conocen la ciudad, hemos vivido aquí y están ilusionados”, dijo cuando llegó el momento de dar el paso.

Son pocas las entrevistas que ofrece el míster blaugrana y quienes le conocen, como Juan Josep Pallàs, jefe de Deportes de 'La Vanguardia', lo definen como un tipo culto e introspectivo, con un mundo interior muy rico. Una muestra es su afición por la fotografía, de la que han salido varios libros, algunos prologados por grandes nombres de la literatura del país, como Bernardo Atxaga.

Ernesto Valverde posa junto a algunas de sus obras en su primera exposición fotográfica, 'Medio tiempo', en Atenas. (EFE)
Ernesto Valverde posa junto a algunas de sus obras en su primera exposición fotográfica, 'Medio tiempo', en Atenas. (EFE)

Lector empedernido, algo que empezó en su época de jugador y que lo convertía en una ‘rara avis’ en los campos, Valverde se mezcla con la clase intelectual allá donde está. Además de Atxaga, a quien conoció en el País Vasco cuando vivía allí, es amigo de David Trueba, con quien comparte aficiones y a quien acude a pedir consejo de vez en cuando. También disfruta con el ajedrez y el ciclismo (más soledad).

Introspección marina

Zidane, por su parte, busca los momentos de introspección en el mar. Una de sus aficiones favoritas es la pesca con buceo, para lo que cuenta con varios títulos. Lo practica en especial en verano, y siempre intenta compartirlo con su familia. El míster blanco es un apasionado del mar en todas sus formas y también navega, otro hobby que trata de inculcar a sus hijos. Decimos mar y podríamos decir agua, porque de su afición a la navegación salió la idea de comprarse una finca en el pantano de San Juan, un terreno de 2.000 metros que se ha convertido en su lugar de descanso.

Zinedine Zidane y su mujer, Veronique, en la final de Roland Garros. (EFE)
Zinedine Zidane y su mujer, Veronique, en la final de Roland Garros. (EFE)

Con todo, los cuatro vástagos de Zizou lo que quieren es ser futbolistas. Todos han seguido los pasos de su padre y son futuras estrellas del fútbol. Los dos mayores, Enzo y Luca, son ya estrellas con entrada de Wikipedia propia y una carrera que promete ser larga. El entrenador del Madrid se casó con Veronique Fernández, una bailarina francesa de origen español, en 1994.

Y de la unión tienen unos hijos a cual más alto, más bello y más deportista. Todos han estudiado en el Liceo Francés, cercano a su casa, en el barrio de Conde Orgaz, una propiedad que compraron hace tiempo. Veronique se levanta temprano, atiende los asuntos domésticos, va al gimnasio y se ocupa de la intendencia, además de dedicar parte de su tiempo a invertir, como adelantó Vanitatis en exclusiva.

Zidane, su mujer Veronique y sus cuatro hijos -Enzo, Luca, Theo y Elyaz-, en un montaje de Vanitatis.
Zidane, su mujer Veronique y sus cuatro hijos -Enzo, Luca, Theo y Elyaz-, en un montaje de Vanitatis.

La familia veranea en Ibiza, juntos van a la montaña cuando pueden y pasan días de descanso en Almería. Como Valverde, Zidane basa su bienestar en sus momentos familiares. Todo tan normal que llega incluso a chocar si tenemos en cuenta que estamos hablando de dos de los entrenadores más valorados del momento.

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