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CRISIS MUNDIAL

La difícil conciliación de Arantxa Sánchez Vicario, en Miami y a la espera del divorcio

La tenista y su exmarido, Pepe Santacana, comparten la custodia de sus hijos. Un juez español dictó sentencia de divorcio pero ella apeló

Foto:  Arantxa Sánchez Vicario. (Reuters)
Arantxa Sánchez Vicario. (Reuters)

Cuando no tienes las cuentas saldadas, una situación como la que nos afecta a todos puede convertirse en una trampa. Les ha pasado a Arantxa Sánchez Vicario y su exmarido, Pepe Santacana. La batalla judicial en la que se enfrascaron a cuenta de su divorcio está en suspenso. Con el estado de emergencia se han paralizado los trámites administrativos y el exmatrimonio "está en un limbo", tal y como nos dicen desde el entorno de la pareja.

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Están divorciados, según una sentencia del Juzgado de Esplugues, pero no están divorciados de manera definitiva porque Arantxa apeló la decisión. Ahora, tal como informan a Vanitatis las citadas fuentes del entorno de la pareja: "Están ambos en Miami, lejos de sus familias". Es el lugar donde residen, tienen custodia compartida y no es fácil moverse cuando no hay entendimiento con la otra parte. Así, "viven ambos confinados en sus respectivas casas" desde hace poco más de dos días. Las autoridades de Florida han pedido a sus habitantes que se queden en casa, como medida de prevención contra el coronavirus, aunque no han decretado el confinamiento obligatorio.

Arantxa Sánchez Vicario y Pepe Santacana, en los Premios Laureus de 2013. (Getty)
Arantxa Sánchez Vicario y Pepe Santacana, en los Premios Laureus de 2013. (Getty)

La vida laboral de la extenista se ha visto paralizada por la pandemia. Es directora técnica de una escuela de tenis en Miami, colegio que ha cerrado sus puertas. Sus ingresos se basan en este empleo y en las colaboraciones que suele realizar en el circuito profesional de tenis femenino. Es habitual verla de comentarista de grandes partidos también en medios de comunicación. Pero eso, por ahora, se acabó. De momento, toda la fase de tierra batida se ha visto suspendida. Como los ingresos de la excampeona.

Pensión para los niños

La situación financiera de Sánchez Vicario no parece boyante. A su obligado parón profesional, sumamos el hecho de que la jueza de Miami le impuso el pago de una pensión a su ex. Cada mes, la extenista debe abonar a Josep Santacana 720 dólares en concepto de pensión de alimentos, lo que supone que es ella quien debe compensar los gastos que genera el cuidado de sus hijos Arantxa y Leo, de 10 y 8 años.

Arantxa Sánchez Vicario, en una entrevista televisiva. (EFE)
Arantxa Sánchez Vicario, en una entrevista televisiva. (EFE)

El momento es complejo. Desde Vanitatis hemos consultado con el entorno de la extenista y la situación no es agradable: la madre de los Sánchez Vicario, Marisa, está muy mayor y solo dos de sus cuatro hijos viven en España. Emilio tiene su residencia fijada en Florida, a unas dos horas en coche de Miami. Allí vive con su mujer y sus hijos. Javier y Marisa hija son quienes están estos días pendientes de la matriarca, una mujer que solía salir poco porque le cuesta hasta caminar con fluidez. Confinada en casa, mantiene contacto telefónico con sus hijos, que "están muy pendientes de ella".

Más juicios pendientes

Hay otro asunto que preocupa a Arantxa: el juicio que la enfrenta al Banco de Luxemburgo por un aval bancario que nunca pagó, según la entidad. Es acaso el proceso judicial más duro al que se ha sometido en los últimos meses porque se ha pedido incluso una condena de prisión para ella. Y tanto la juez de Miami como el proceso en Barcelona no han sido demasiado favorables a sus tesis.

Arantxa Sánchez Vicario se abraza a su entonces marido, Pep Santacana, tras la presentación de su libro. (EFE)
Arantxa Sánchez Vicario se abraza a su entonces marido, Pep Santacana, tras la presentación de su libro. (EFE)

Es más, la jueza estadounidense llegó a acusarla, en uno de sus últimos escritos, de presentarse en los juzgados con “las manos sucias”. La magistrada vio malas intenciones en la actuación de la extenista, algo que no la ayuda en el proceso contra la potente entidad bancaria.

Con todo, hay algo bueno en todo este embrollo: los Sánchez Vicario vuelven a ser una piña. Tras su separación de Santacana, Arantxa retomó la relación con su familia, rota por las disputas entre su exmarido y sus hermanos y padres. Pero ahora es la distancia la que impide que la extenista pueda disfrutar del amor de su madre.

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