Bernardino Lombao y José María Aznar: historia de una amistad
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Bernardino Lombao y José María Aznar: historia de una amistad

Después de haber sido atleta y jugador de balonmano saltó a la actualidad por convertirse en entrenador personal del político. Aunque su relación venía de atrás

Foto: José María Aznar. (EFE)
José María Aznar. (EFE)

Bernardino Lombao, fallecido hoy a los 81 años, pasó de ser una figura del deporte que había triunfado en el atletismo español de los años 50 y 60 al hombre que logró la famosa 'tableta' de José María Aznar en 2008. Fue entonces cuando unas fotografías del expresidente en una playa de Cerdeña llevaron al periódico italiano 'Corriere della Sera' a publicar la noticia con el titular: 'Aznar el macho: 2.000 abdominales al día'.

A sus 55 años el expresidente lucía una figura espectacular y muchos se preguntaron dónde estaba el Photoshop o cuál era el secreto. Trampa no había y secreto tampoco: el artífice del 'six pack' del político tenía nombre y apellido, Bernardino Lombao, que lejos de ser el típico cachas de gimnasio, era un hombre que frisaba los 70 años pero con un pasado deportivo de pódium: siete medallas en campeonatos de España en modalidades relacionadas con el atletismo antes de cambiar las vallas por el balón de balonmano. Una vida dedicada al deporte.

"Aznar está en una forma física espectacular. Tiene 12 años menos que su edad biológica", aseguraba Lombao entonces. Él fue el encargado de crear la leyenda del hombre que podía hacer 2.000 abdominales diarias, aunque el propio político rectificaba unos años después, en 2010, en una entrevista para el diario 'As' donde aseguraba: "No, no son 2.000, son solo 600". Que tampoco está mal.

Admiración mutua

La relación entre Lombao y Aznar trascendía la que se establece entre un entrenador personal y su cliente: con el político, el deportista sentía devoción al punto de llamarle 'presidente' aunque ya no lo fuera. "Cuando nos conocimos siempre hacía la mariconada esa del pádel. Corría diez minutos y se moría. Ahora aguanta 18 o más kilómetros porque tiene una enorme fuerza de voluntad y un cierto talento. Aznar se lo toma muy en serio y no como otros políticos, que solo corren para hacerse la foto. José María es especial. Como él hay pocos", decía orgulloso Bernardino.

placeholder Bernardino Lombao, saltando a la pértiga. (Archivo)
Bernardino Lombao, saltando a la pértiga. (Archivo)

Sin embargo, la admiración era mutua; de hecho, fue el popular el primero que vio al atleta como un héroe. El propio Lombao lo recordaba en una entrevista para el diario 'El Mundo' en 2002: "Empezamos a entrenar porque él, siendo un niño, me veía correr en Vallehermoso y después me vio en mi etapa en el balonmano en el Atlético de Madrid. Venía a vernos cada semana por su afición al balonmano porque jugaba en infantiles y juveniles del equipo del Colegio del Pilar. Son entrenamientos con un amigo y adaptamos los horarios a su agenda y a la mía. El horario de mayor coincidencia para entrenar es las 7:30 de la mañana".

José María Aznar
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