Viajeras, feministas y de look rompedor: las mujeres que 'modernizarán' el Supremo
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Viajeras, feministas y de look rompedor: las mujeres que 'modernizarán' el Supremo

Por primera vez, una sala del TS tendrá una presidenta. María Luisa Segoviano y Lourdes Arastey son las magistradas candidatas que quieren romper el techo de cristal

Foto: Lourdes Arastey y María Luisa Segoviano, las primeras a la izquierda de la imagen.
Lourdes Arastey y María Luisa Segoviano, las primeras a la izquierda de la imagen.

Es un hito: el famoso techo de cristal se rompe poco a poco. El paso histórico llega ahora al Tribunal Supremo, donde por primera vez dos mujeres optan a presidir una sala, la Cuarta del Alto Tribunal, vacante desde el 25 de junio. Son las magistradas María Luisa Segoviano y Lourdes Arastey, conocidas por su lucha por los derechos de las mujeres, quienes pugnarán entre ellas por hacerse con el mando de una de las cinco salas del TS. Hay que recordar que hasta 1966 se prohibía a las muejres participar en la carrera judicial.

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Feministas, lectoras, luchadoras y de fuerte carácter que les ayuda para su labor de negociadoras, en la que ambas destacan, estas dos magistradas quieren romper ese techo de cristal. Segoviano, vallisoletana de 70 años, es magistrada del Tribunal Supremo desde noviembre de 2006. Se licenció en Derecho por la Universidad de Valladolid y recibió el premio extraordinario de licenciatura de la Fundación Lasalle-Boluda. Esta jueza ingresó como magistrada en la carrera judicial en 1987 por el turno reservado a juristas de reconocida competencia.

María Luisa Segoviano. (Asociación San Raimundo Peñafort)
María Luisa Segoviano. (Asociación San Raimundo Peñafort)

El Derecho llegó a la vida de Segoviano por familia. Su madre ya estudió Derecho en años difíciles para las mujeres universitarias. “Mi madre contaba que cuando iba a clase eran solo tres mujeres y que a los profesores les llamaba mucho la atención que hubiera mujeres que estudiaran Derecho. Cuando les explicaban derecho penal, cuando hablaban de la violación, decían: ‘Por favor, las señoritas que salgan’, y las señoritas tenían que salir porque los catedráticos de entonces entendían que no podían estar las alumnas atendiendo a tales explicaciones”, contó la magistrada en en programa ‘Mujeres’ de La 2.

Vivir la vida

“Lo mejor de ser jueza es que tratar de conseguir el ideal de justicia”, dice Segoviano. ¿Y lo peor? “Que es un trabajo de 24 horas y que todo lo que haces lo llevas contigo y a veces es un poco angustiante”. Con todo, asegura que tiene “bastante facilidad para desconectar”: “Soy muy callejera, me encanta la calle, hablar con la gente, tomarme un vinito, sentarme en una terraza”.

María Luisa Segoviano. (RTVE)
María Luisa Segoviano. (RTVE)

Segoviano suele lucir un look moderno y rompedor, algo que choca a veces con el ambiente tradicional de los tribunales. Risueña y muy simpática, con un carácter fuerte curtido en los 40 años que lleva de carrera, es magistrada de la Sala Cuarta desde 2007. “La palabra jueza se usaba antes para designar a la mujer del juez, y se hacía de forma peyorativa”, recordó en el citado programa. Y como “colmo del recochineo”, señala la ley que permitía al hombre que asesinaba a su mujer cobrar la pensión de viudedad.

Barcelonesa comprometida

Lourdes Arastey, barcelonesa de 61 años, es licenciada en Derecho por la Universidad de Barcelona en 1982 e ingresó en la carrera judicial por oposición libre en 1984. Sus primeros destinos en los órganos mixtos de la jurisdicción abarcaron hasta 1989, año en el que ascendió a magistrada y ocupó destino en el Juzgado de lo Social nº 7 de Barcelona, pasando a la Sala Social del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña al año siguiente. De carácter fuerte, negociadora y especializada en mediación, en 2002 fue nombrada magistrada especialista social.

Lourdes Arastey. (EFE)
Lourdes Arastey. (EFE)

La candidata a presidir la Sala Cuarta del TS está casada con un arquitecto especializado en tasación con quien tiene tres hijos, todos veinteañeros, quienes no han seguido el camino laboral de ninguno de sus padres. Arastey es conocida por su compromiso por la igualdad de género y ha participado activamente en diversos proyectos internacionales en materia legal y judicial en Bulgaria, Rumanía, Kosovo, Guatemala, Italia, Letonia, Portugal, Francia, Alemania y Eslovaquia.

Políglota y feminista

Su opinión sobre la discriminación de género es contundente: “Es obvio en el momento de la contratación y en las políticas de las empresas con rechazo a las mujeres en edad fértil; la falta de perspectiva de género se aprecia en muchas de las medidas normativas que no analizan el impacto, pese a la obligación de hacerlo...”, ha dicho en una entrevista a la revista de la Asociación Judicial Francisco de Vitoria, de la que es miembro.

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A Aristey no le cuesta poner su experiencia de ejemplo para dar más fuerza a sus argumentos. “Yo llevo más de 8 años en el Tribunal Supremo y en los ascensores el personal de la casa que no me conoce tiende a tutearme –porque dan por hecho que soy una secretaria personal de algún magistrado–, mientras que a cualquier hombre con traje y corbata se le trata de usted; más de 8 años tachando en las providencias de las que soy ponente el 'Excmo. Sr. D.', para ponerlo en femenino… Así que sí. Sí hay techo de cristal, y me temo que es cristal securizado y con doble aislamiento”.

Políglota (habla cinco idiomas), quienes la conocen coinciden en definirla como “una mujer inteligente, con las ideas claras, luchadora y de firmes convicciones. Amiga de sus amigos, su alta preparación y su puesto como magistrada del Tribunal Supremo no le restan cercanía y compromiso con la carrera judicial”. Lectora y viajera, es muy apreciada en el mundo ‘vitorino’, como se denomina a los jueces de la Asociación Judicial Francisco de Vitoria.

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