La historia detrás de la nueva mascota (un burro) de Eugenia Martínez de Irujo
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TIENE TRES MESES

La historia detrás de la nueva mascota (un burro) de Eugenia Martínez de Irujo

La duquesa de Montoro ha recibido un ejemplar de Can Ferrer como regalo después de pasar un fin de semana en la finca. "Ha sido increíble, nos han llamado de todas partes", nos dicen

Foto: Eugenia Martínez de Irujo, con Benjamín, su nueva mascota. (IG)
Eugenia Martínez de Irujo, con Benjamín, su nueva mascota. (IG)

Las casualidades a veces nos dan buena suerte, sobre todo si nos hemos esforzado un poco antes. Es lo que le ha pasado a Eugenia Martínez de Irujo, a quien le acaban de regalar un burro miniatura que se ha convertido en su mascota favorita. Hace un tiempo que había mostrado su interés por ir a la finca Can Colomer y visitar Can Ferrer, su criadero de burros miniatura. Y hace unos días, una boda prevista en el recinto se canceló y decidieron invitar a la hija de la duquesa de Alba a pasar el fin de semana.

La cosa fue rodada, nos cuenta Jordi Matas, responsable del criadero de estos burros tan especiales: “A Eugenia le encantan los animales y enseguida conectó con un burrito, pero estaba reservado”. A última hora llamó quien debía comprarlo, un ‘pez gordo’ -nos dice Matas- cuya hija decidió que quería un burro de otro color, así que Eugenia tuvo suerte. Una casualidad que terminó con una buena noticia para todos: le regalaron el burrito, que se llama Benjamín.

“El regalo más bonito que me han hecho nunca”, dijo ella en las redes sociales. La repercusión del mensaje ha sido enorme para el criadero de Can Ferrer, donde se muestran muy contentos con el resultado: “Solo por la frase que dijo Eugenia ha valido la pena, pero es que además ha sido increíble, nos han llamado de todas partes, nos quieren entrevistar, solo por esto todo compensa, ha valido la pena regalarle el burro”.

Tres meses de espera

Eso sí, la duquesa de Montoro deberá esperar un tiempo para tener a Benjamín en casa porque el burrito solo tiene tres meses y debe pasar otros tres más con la madre. “Cuando esté listo, se lo llevaremos nosotros mismos a Sevilla, de este encuentro ha surgido una amistad con mucho encanto y estamos supercontentos”, nos comenta Matas entusiasmado.

El trabajo de criador es una de sus pasiones, algo que lleva haciendo desde hace años. Can Ferrer es una de las pioneras en la cría de esta especie en la zona, autóctona de Cerdeña. Para calificar de miniatura a un burro, debe medir menos de 88 centímetros, aunque la mayoría están entre 74 y 84. Son animales muy dóciles, criados para ser domésticos, y llegan a vivir más que los caballos, unos 50 años.

Eugenia Martínez de Irujo. (Cordon Press)
Eugenia Martínez de Irujo. (Cordon Press)

Benjamín nació el 15 de julio de este año y midió 50 centímetros. Su color es el Pio Black y su criador nos cuenta que es un animal muy tierno y ‘achuchable’. El precio de un burro miniatura varía “en función de si son machos o hembras, de su tamaño y del color, y suelen ir de los 2.000 a los 4.000 euros”. En la actualidad, en la finca de Can Ferrer tienen a tres hembras a punto de dar a luz, y hay lista de espera para reservar un ejemplar.

Los cuidados mínimos de un burro miniatura son parecidos a los de los ponis pequeños: deben tener una correcta alimentación, aseo de los cascos, vacunas, desparasitaciones… Además, necesitan un lugar con suficiente espacio para poder correr y hacer ejercicio. Este espacio debería tener al menos 80 metros cuadrados para que el burro pueda vivir cómodo, además de una techada para que se pueda cobijar en caso de mal tiempo.

Eugenia Martínez de Irujo