Hablamos con Aldo Comas sobre Bosé, la muerte y pintar para Andrea Casiraghi
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Hablamos con Aldo Comas sobre Bosé, la muerte y pintar para Andrea Casiraghi

Una exposición celebrada en Palma ha plasmado una nueva pasión que en tres días ha logrado colgar el cartel de 'sold out'. Fiona Ferrer se ha convertido en su marchante

Foto: Aldo Comas. (Foto: Cristina Macaya)
Aldo Comas. (Foto: Cristina Macaya)

Aldo Comas es uno de esos personajes difícil de encuadrar. Es músico, innovador, creador de originales propuestas (como el túnel del viento), guionista... Se define como un hombre del Renacimiento que en esta etapa ha tenido que reinventarse (valga la redundancia). Comenzó a pintar en el confinamiento en su casa del Ampurdán y ahora ha expuesto, por primera vez, en la Gallery Red de Palma de Mallorca, una de las galerías más influyentes en el mundo internacional del arte.

Vendió todas sus obras en un fin de semana, incluso la que tenía reservada para su amiga Andrea Casiraghi. Fiona Ferrer ha sido la artífice de esta convocatoria y se ha convertido en su marchante. El nuevo artista se ha reinventado igual que su mujer, la actriz Macarena Gómez, que ha creado su propia productora. Abandonaron Barcelona y se instalaron en el campo con su hijo de seis años, que acude al colegio del pueblo. Respecto al coronavirus, considera que no se pueden hacer declaraciones como las de Miguel Bosé negando la realidad.

PREGUNTA: ¿Desde cuándo te dedicas a pintar?

RESPUESTA: Pintaba de pequeño, con la edad de mi hijo, y según me decía mi abuela Pilar, no lo hacía mal. Ella era pintora y me llevaba a museos y exposiciones. Me hizo empaparme de arte. Ahora he vuelto a recuperar ese gusto por la pintura. No tengo estudios de Bellas Artes y lo que hago es lo que siento, lo que me sale de la cabeza.

P: ¿Una manera de homenajear a tu abuela?

R: Puede ser. Durante el confinamiento he utilizado sus lienzos, utilizando sus cuadros. Toda la vida me decía: “Tienes que pintar, tienes que pintar”, y ha sido el momento covid cuando lo decidí. Lo tenía dentro y, de alguna manera, tenía que salir.

Aldo y Macarena, junto a Fiona Ferrer. (Foto: Cristina Macaya)
Aldo y Macarena, junto a Fiona Ferrer. (Foto: Cristina Macaya)

P: Una nueva faceta en tu vida.

R: Absolutamente. Llevo siete años dedicado a levantar el negocio del túnel de viento que monté en Zaragoza con mi socio. Una inversión importantísima de ocho millones de euros. Abrimos y, cuatro meses más tarde, llegó la hecatombe. Un drama económico y personal. Estamos en una situación extremadamente grave y al borde de colapsar. Me he dado cuenta de que no quiero la vida de negocios, de empresas, de estar siempre en la cuerda floja. Creo que me puede ir bien en la pintura.

P: Un cambio radical...

R: Tuve que cambiar mi vida. Dejar Barcelona para instalarnos en el campo y soy feliz. He cambiado el estrés de la ciudad por la felicidad de la montaña. Tengo más tiempo para la familia, menos presión y me salió la vena de pintar. A la semana, me empezó a llamar la gente para ver si los vendía. Mi amiga Fiona Ferrer fue la que puso todo en marcha.

P: Fiona Ferrer es tu marchante y, gracias a ella, has expuesto en Palma en una de las galerías con más repercusión internacional. Su dueño, Drew Aaron, vende piezas únicas de Warhol, Basquiat, Damien Hirst y ahora ofrece las tuyas.

R: Fiona es coleccionista, sabe mucho del mundo de arte y tiene unas buenísimas relaciones. Es una mujer muy resolutiva. Cuando le dije que había empezado a pintar, puso en funcionamiento su máquina creativa. Todo ha sido gracias a ella. Mi primera exposición ha sido en Palma en Gallery Red, y en tres días he vendido todo, hasta uno que tenía reservado para Andrea Casiraghi. Le tendré que pintar otro.

P: ¿Sigues manteniendo relación con los hijos de Carolina de Mónaco? Acudes a las bodas y cumpleaños de alguno de ellos...

R: Sí, tenemos una amistad aunque nos veamos poco ahora por la situación en que vivimos. Se cerró el mundo para todos.

Algo Comas. (Foto: Cristina Macaya)
Algo Comas. (Foto: Cristina Macaya)

P: Es difícil catalogarte, ¿eres más artista, músico, empresario, pintor...?

R: Soy un hombre del Renacimiento en la posmodernidad. Ahora tengo claro que lo único que voy a hacer es pintar y hacer música. Además, va a ser mi medio de vida. Desde hace seis meses mis ingresos vienen de la pintura y quiero vivir de ella. Las inversiones en arte no han bajado durante el confinamiento.

P: Tu familia comenzó con una perfumería, pero tú has preferido otras líneas de acción.

R: La perfumería la tienen mis tíos. Mi padre y mi abuela siempre han tenido comercios de souvenirs, unas tiendas muy locas donde lo mismo se vende una figura de Tutankamón a tamaño real que espadas, cachimbas, tabaco, alcohol... Un comercio muy especial en el Perthus, un pueblo fronterizo donde la mitad es España y la otra Francia. Ahí me crié.

P: Decías en una entrevista que habías vivido la muerte muy de cerca...

R: Mi madre murió con 24 años cuando yo era pequeño, y esta ausencia me marcó mucho.

El artista y su marchante. (Foto: Cristina Macaya)
El artista y su marchante. (Foto: Cristina Macaya)

P: ¿España aguanta económicamente otro confinamiento?

R: Aguantar, aguatamos. Lo que sucede es que saldremos a un nivel de país del tercer mundo. La clase media ha caído y se ha empobrecido. Se cierran empresas de una manera vertiginosa y eso se traduce en cientos de familias sufriendo. Yo he tenido que reinventarme y veo que la gente de mi generación, los primeros millennials, estamos viviendo esta crisis después de la del 2008, justo cuando teníamos que entrar en el mercado laboral.

P: ¿Qué opinas de las declaraciones de Miguel Bosé?

R: Con la repercusión social que tiene, las barbaridades que ha soltado son muy peligrosas. La culminación del egocentrismo. Este sector de los iluminados me da vergüenza ajena. Son idiotas.

P: Vives en Cataluña, ¿la situación política está más tranquila?

R: El nivel de efervescencia pasado se ha rebajado muchísimo. La gente está ahora en salir adelante.

Aldo Comas
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