11 de julio de 2002, la fecha clave del golpe de mano de Isabel Pantoja en Cantora
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TESTAMENTO

11 de julio de 2002, la fecha clave del golpe de mano de Isabel Pantoja en Cantora

En conversación con Mila Ximénez, su hijo, Kiko Rivera, asegura que "¡quiero saber lo que quería mi padre, porque eso no se ha cumplido, voy a hacer respetar su voluntad"

placeholder Foto: Isabel Pantoja y Kiko Rivera. (Mediaset)
Isabel Pantoja y Kiko Rivera. (Mediaset)

La tormenta mediática desatada con la entrevista que en 'Lecturas' Kiko Rivera ha concedido a Mila Ximénez -recordemos que en su día, no ahora, mantuvieron enormes diferencias- tiene claras implicaciones emocionales, pero también legales. En el caso de las primeras, estaríamos hablando de heridas mal cicatrizadas o que se han vuelto a abrir; en el caso de las segundas, de un proceso que el DJ podría emprender en dos direcciones: determinar si se ha cumplido la voluntad de su padre en testamento y si es cierto que cedió su parte de Cantora a su madre y en qué circunstancias.

Respecto al testamento, Kiko mantiene que "están saliendo cosas" y sus abogados han solicitado una copia del mismo, y asegura que "¡quiero saber lo que quería mi padre, porque eso no se ha cumplido, voy a hacer respetar su voluntad". Asimismo destaca que "se ha dicho que el cien por cien [de Cantora] era mío, que mi padre me lo dejó y que no le dejó nada a mi madre, que para ella era el usufructo. ¡Que esa casa era mía! Desde que tengo uso de razón, sé que tengo un 49% y mi madre un 51%".

Kiko Rivera argumentaba que esa hipotética cesión se hizo sin ser consciente de ella: "Cuando cumplí 18 años fui a firmar algo. ¡Pero claro! Con esa edad y la vida que yo tenía, que era más bien una cabeza perdida, me dice mi madre 'firma esto' y voy de cabeza a firmar".

Foto: Paquirri y Kiko, en una imagen de Instagram. (@riverakiko)

¿Qué hay de cierto y qué lógica hay en sus palabras? En cuanto a la firma de ese documento, el DJ no miente. Según la documentación a la que hemos tenido acceso en Vanitatis, ese cambio de titularidad de Cantora se produce el 2 de julio de 2002 ante un notario de Fuengirola (Málaga) y se establece que Francisco José Rivera Pantoja es titular de pleno dominio del 47,60%, mientras que María Isabel Pantoja Martín lo es del 52,40%. En ese momento ya era mayor de edad, pues había cumplido 18 años el 9 de febrero, casi cuatro meses antes.

En este documento no hay ninguna mención al supuesto usufructo del que habría gozado Isabel. No aclara la situación patrimonial anterior, pues recordemos que Kiko asegura que le han dicho que él era titular de la nuda propiedad y su madre del usufructo, lo que en términos coloquiales podemos resumir como que el hijo de Paquirri no podría vender la finca mientras viviera la tonadillera.

Según lo publicado por 'El País' el 25 de septiembre de 1987, la repartición de la herencia había sido muy complicada, pero finalmente se llegó a un acuerdo unos días antes de que cumpliera el plazo de tres años que se formulaban en el testamento que Paquirri había firmado apenas unas horas antes de su boda con la intérprete de 'Marinero de luces' el 30 de abril de 1983: "El acuerdo definitivo otorga el 45% de los bienes de Paquirri y la finca La Cantora a su viuda, la tonadillera Isabel Pantoja, y a su hijo Francisco José. Otro 40% y la finca Los Rosales será para los hijos de su exmujer Carmina Ordóñez: Francisco de Asís y Antonio Cayetano. El 15% restante y la finca El Robledo será para su padre, Antonio Rivera, y sus tres hermanos: Antonio, José y Teresa Rivera".

placeholder  Carmina y Paquirri, el día de su boda. (Getty)
Carmina y Paquirri, el día de su boda. (Getty)

Se estipulaba también que tres de los cinco albaceas serían los administradores de los tres hijos del torero, Fran Rivera, Cayetano Rivera y Kiko Rivera, hasta que estos alcanzaran la mayoría de edad. Precisamente es cuando llega a ese estatus cuando se firma ese documento al que hace referencia el DJ. En el registro también se recoge la concesión de una hipoteca contituida ese mismo día de la que son titulares madre e hijo por más de dos millones y medio de euros, cuya finalidad no ha trascendido.

La afirmación de que Kiko Rivera no hubiera sido consciente de lo que estaba firmando queda contradicha con la presencia de un notario público: "Siempre le va a advertir de lo que está firmando, es como en los temas bancarios, si eres mayor de edad, estás en plenitud de tus facultades y lo has hecho voluntariamente, tienes que ser tú quien debes probar lo contrario, que no eras consciente de ello. Eres mayor de edad, sabes leer y escribir, por lo tanto es difícilmente demostrable, ¿cómo lo argumentas casi veinte años después?", nos dice Bernardo Prieto, del despacho Federis Abogados.

Foto: Kiko Rivera, en una imagen de archivo. (Getty)

Una hipótesis que lleva mucho tiempo circulando es que a la hora de llegar a un acuerdo para repartir la herencia (fue muy complicado y duró tres años), Isabel Pantoja habría conseguido que se aceptara que renunciara al usufructo de Cantora por el porcentaje del que es propietaria. Algo que legalmente es posible, según nos devela el abogado Félix Bornstein: "Se puede producir siempre y cuando haya unanimidad entre los herederos y estén de acuerdo".

El testamento de Paquirri y la repartición de su patrimonio, que se calculó en 1.000 millones de pesetas de la época (6 millones de euros), debían contentar a tres partes, su padre y sus tres hermanos, su exmujer, Carmen Ordóñez, y los dos hijos de la pareja, Fran y Cayetano, e Isabel Pantoja y su hijo, al que representaba y por cuyos intereses velaba, ya que solo tenía siete meses cuando murió su padre. "Lo importante es que se cumpliera la voluntad de Paquirri", nos dice Félix Bornstein, y para que así fuera había nada menos que cinco albaceas, una cantidad inusual, que tenían que velar por que se cumpliera lo dispuesto por el torero.

Kiko Rivera Isabel Pantoja