'Mi cárcel', el libro en el que la 'duquesa roja' narra su polémico paso por la prisión
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'Mi cárcel', el libro en el que la 'duquesa roja' narra su polémico paso por la prisión

La editorial Renacimiento reedita el libro en el que la aristócrata Luisa Isabel Álvarez de Toledo narra su experiencia en la prisión y las razones que la llevaron a ella

placeholder Foto: La 'duquesa roja', en una imagen de archivo. (EFE)
La 'duquesa roja', en una imagen de archivo. (EFE)

Luisa Isabel Álvarez de Toledo y Maura, duquesa de Medina Sidonia, entre otros títulos aristocráticos, causó un gran revuelo en 1967 cuando fue detenida por la Guardia Civil y puesta a disposición judicial. Su delito fue haberse manifestado para exigir indemnizaciones para unos agricultores andaluces que habían sufrido daños debido al accidente nuclear de Palomares. Rápidamente, la noticia dio la vuelta al mundo, copando portadas de prensa nacional y extranjera como la del 'New York Times'. Que una mujer en aquella época fuera activista ya era excepcional, pero más aún si se trataba de una aristócrata española que además no estaba respaldada por ningún partido político, sino que iba por libre.

En 1966 tiene lugar el accidente en el que Estados Unidos perdió un avión cisterna y cuatro bombas termonucleares en Palomares (Almería). Mientras los gobiernos de España y Estados Unidos trataban de quitar importancia a los daños con escenas como aquella histórica imagen del baño en el mar del entonces ministro de Información y Turismo, Manuel Fraga, junto al embajador de Estados Unidos, Angier Biddle Duke, Luisa Isabel prefirió postularse del lado de aquellos agricultores que le pidieron ayuda para que se les pagaran las indemnizaciones por las pérdidas surgidas a raíz del accidente.

Por ese hecho de manifestarse solicitando las indemnizaciones, fue condenada al pago de 1.000 pesetas y, lo que es peor, a un año de cárcel. Ingresó, tal y como narra en su libro 'Mi cárcel', el 27 de marzo de 1969 en la Prisión de Ventas. Allí relata cómo se enfrenta al suicidio de una compañera. Después es trasladada a la Prisión Central de Mujeres, donde las condiciones higiénico-sanitarias dejan mucho que desear.

Describe el modo en que las ratas invaden todos los espacios y ni siquiera se asustan de las personas acostumbradas a vagar a sus anchas por el centro. El olor a alcantarilla con el que convive, cómo ni siquiera funcionaban las cisternas de los váteres y el modo en que apenas sale agua del grifo son otras de las quejas que recoge su libro. Rápidamente, por su carácter fuerte e inconformista, comienza su lucha para conseguir unas condiciones dignas para ella y sus compañeras. Lo que peor lleva es la escasez de duchas de agua caliente y el frío helador del invierno o el calor insoportable del verano.

Foto: Leoncio Alonso González de Gregorio. (EFE)

Va consiguiendo ciertos avances a lo largo de su estancia en la cárcel, como una ducha de agua caliente o que mejore la temperatura durante el invierno. También el acceso a agua corriente para poder beber en verano, que en ocasiones describe como una verdadera aventura. El tiempo que pasó en prisión estuvo trabajando en la escuela, donde enseñaba a escribir a analfabetas y corregía los cuadernos de aquellas presas que sí que sabían escribir.

A pesar de que antes del cumplimiento de su condena le ofrecen un indulto si se arrepiente, muestra una vez más su rebeldía negándose a ello. Tras su salida del centro penitenciario, decide exiliarse en París para huir del franquismo hasta la muerte del dictador. Allí es donde, en el año 1970, escribe el original 'Mi cárcel', reeditado ahora por la editorial Renacimiento.

placeholder Liliane Dahlmann, historiadora y viuda de la 'duquesa roja', en el archivo de la Fundación Casa Medina Sidonia. (EFE)
Liliane Dahlmann, historiadora y viuda de la 'duquesa roja', en el archivo de la Fundación Casa Medina Sidonia. (EFE)

Su paso por la cárcel es tan solo un hecho polémico más en la vida de una mujer activista y valiente que no se conformaba con las reglas preestablecidas. Luisa Isabel nació en agosto de 1936, en Estoril, donde su familia se había exiliado junto a la familia real. Allí mismo celebró su puesta de largo junto a doña Pilar de Borbón, hermana del que más tarde se convertiría en el rey Juan Carlos I. Parte de su infancia la pasó en el Palacio de Sanlúcar de Barrameda, propiedad de su familia, y se trasladó a Madrid con 10 años al fallecer su madre y quedar al cuidado de sus abuelos maternos.

En 1955, con 19 años, se casó embarazada con Leoncio González de Gregorio, mostrando una vez más su carácter rebelde luciendo un vestido de color negro. Ese mismo año, su padre muere y hereda todos sus títulos, convirtiéndose en XXI duquesa de Medina Sidonia, marquesa de Villafranca del Bierzo, marquesa de los Vélez y tres veces grande de España.

Foto: Imagen de la exhumación del cuerpo de Leoncio González de Gregorio. (Gtres)

A pesar de sus títulos y la propiedad del espectacular Palacio de Sanlúcar de Barrameda, la apodada como 'duquesa roja' daba poca importancia a lo material. Terminó radicalizándose y rechazando los valores sociales y políticos de su familia y llegó a vivir con escasos medios económicos. En 2008 murió a consecuencia de un cáncer de pulmón. Pero ni su muerte estuvo exenta de polémica, ya que poco antes había contraído matrimonio con el amor de su vida, Liliane Dahlmann, su secretaria, con la que vivía desde 1982 provocando una guerra familiar por su herencia y legado.

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