20 días de miedo y angustia: los datos desconocidos del secuestro del padre de Julio Iglesias
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en enero de 1982

20 días de miedo y angustia: los datos desconocidos del secuestro del padre de Julio Iglesias

Alfredo Fraile, mánager del cantante, nos cuenta algunos de los recuerdos sobre aquellas jornadas en las que España entera vivió en vilo el cautiverio del doctor Iglesias Puga

placeholder Foto: El doctor Iglesias Puga y su mujer, Ronna Keith. (Gtres)
El doctor Iglesias Puga y su mujer, Ronna Keith. (Gtres)

El secuestro por parte de ETA y posterior liberación del doctor Iglesias Puga, padre de Julio Iglesias, se convirtió en una de las noticias más relevantes de su época. Y no solo en España sino en el mundo entero. Fueron veinte días de incertidumbre y miedo hasta la liberación por los GEO el 17 de enero de 1982.

Durante ese tiempo, el cantante y su entorno se temieron lo peor, como recuerda Alfredo Fraile. La casa de Indian Creek, en Miami, se convirtió en el cuartel general con el teléfono intervenido por el FBI, que analizaba las llamadas de falsos topos de la organización terrorista ETA, igual que supuestos informadores relacionados con el mundo oscuro que pedían dinero a cambio de datos sobre el paradero del doctor. Alfredo Fraile, mánager, mano derecha y amigo íntimo de Iglesias, rememora esos días en los que tuvo que asumir el control de lo que sucedía en la vida del artista.

placeholder Alfredo Fraile, en una imagen de archivo. (EFE)
Alfredo Fraile, en una imagen de archivo. (EFE)

“Fueron unas semanas terribles. Dejé mi casa y me instalé en la de Julio para organizar las relaciones con la prensa y el día a día. Julio estaba derrotado, desesperado. Han pasado 39 años y no se me olvidará nunca. Julio no podía comer, ni dormir y repetía constantemente ‘le han secuestrado por mi culpa”.

Las únicas referencias de aquellos terribles días eran el recuerdo del hijo recordando en voz alta las actitudes del padre. “Pobre viejo, con el frio que hace en Madrid y él sin abrigo, porque nunca lleva abrigo, Preví lo de mis hijos, les puse guardaespaldas y no supe prever lo de mi padre”, repetía el cantante. Unas frases que ahora recuerda Fraile.

placeholder Momentos de la liberación del doctor Iglesias Puga en la prensa. (Archivo)
Momentos de la liberación del doctor Iglesias Puga en la prensa. (Archivo)

Y así un día y otro hasta que por fin llegó la liberación, el 17 de enero. “Solo cuando recibió la llamada de José María Rodríguez Colorado, director general de la Policía, Julio se calmó porque a continuación pudo hablar con su padre. Fueron unos minutos de una emoción tremenda donde todos lloraban”, explica el exmánager, que añade un dato que hasta ahora no se sabía.

“No fue su hermano Carlos el que le dio la noticia sino Rodríguez Colorado a las cuatro de la madrugada. En la casa estábamos todos en un duermevela y a partir de esa conversación fue todo una fiesta. A mí hasta se me olvidaron los dolores que tenía por un cólico nefrítico que me había dado por la tensión y que solo disminuía con baños de agua muy caliente”, rememora.

placeholder Julio Iglesias, en una fotografía cedida por la Academia Latina. (EFE)
Julio Iglesias, en una fotografía cedida por la Academia Latina. (EFE)

Fraile permaneció todo el tiempo en Indian Creek mientras su mujer, María Eugenia, atendía en su casa a la prensa de Miami y a los corresponsales de los medios internacionales, que se habían desplazado hasta la zona para recabar información directa. “María Eugenia se encargaba de atenderlos en casa, que era como el cuartel general para los periodistas. Era lo único que se podía hacer porque no había más información y la discreción era fundamental. La disposición por parte de los periodistas fue fantástica y entendían lo que estaba sucediendo. No hubo problemas y por eso después se decidió que la rueda de prensa se celebraría también en Miami”.

Mientras duró el secuestro también hubo una línea directa con uno de los bancos más importantes de Miami y en España con el Banco Español de Crédito (Banesto), que tuvo línea abierta las veinticuatro horas por si hacía falta realizar cualquier movimiento y transacción económica. “No hubo necesidad porque las Fuerzas de Seguridad del Estado que estaban investigando otro secuestro, el del industrial José Lipperheide, lo encontraron en una casa en Trasmoz. Allí había estado, antes que el doctor, el empresario Luis Suñer. No se pagó rescate pero sí hubo un intento de cobrarlo cuando ya el doctor estaba libre”. Un dato desconocido hasta ahora que descubre Alfredo Fraile.

placeholder El doctor Iglesias Puga, junto a Isabel Preysler. (Gtres)
El doctor Iglesias Puga, junto a Isabel Preysler. (Gtres)

“Resultó muy llamativo. El mismo día que le liberaron había llegado a la embajada de España en Beirut una carta de ETA pidiendo el rescate. No supimos más. Lo que sí recuerdo como si fuera hoy fue lo tocado que llegó el doctor a Miami. Le costó mucho recuperarse. Estábamos en la casa y de pronto se levantaba del sofá y recorría cuatro pasos adelante y cuatro para atrás mientras decía ‘así me tenían estos desgraciados, estos hijos de puta”.

La versión que se llegó a dar en aquel momento y varios años después en este sentido era que no lo habían tratado mal. “Fue una especie de pacto entre Julio, su padre y la familia. Tenían miedo de que, al no haber conseguido ETA el dinero, intentaran algún tipo de acto terrorista como venganza. Fue entonces, por ese temor, cuando Julio habló con Isabel y decidieron que los niños, que aún eran muy pequeños, vivieran en Miami”. El 17 de enero es una fecha que Julio Iglesias nunca ha olvidado y Alfredo Fraile tampoco.

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