Jonás, el hijo indie de Fernando Trueba que aspira al César con su chica, Itsaso Arana
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Jonás, el hijo indie de Fernando Trueba que aspira al César con su chica, Itsaso Arana

El joven se ha convertido en representante de cierto sentir entre los de su generación gracias a sus películas. Repasamos su trayectoria vital, en la que ser hijo del ganador de un Oscar ha tenido ventajas y desventajas

placeholder Foto: Trueba e Itsaso Arana. (EFE)
Trueba e Itsaso Arana. (EFE)

"Una de las grandes ventajas de pertenecer a una familia de cineastas es que desacralizas el cine; es el día a día, como comprar el pan". La frase de Jonás Trueba, hijo de Fernando y sobrino de David, muestra que llevaba el cine en el ADN desde que nació en 1981. Su filmografía, desde aquella opera prima titulada 'Todas las canciones hablan de mí' hasta 'La virgen de agosto', con la que podría lograr el César a la mejor película extranjera este sábado, no puede estar más alejada de la de su padre. Parece que Jonás, de forma inconsciente, quisiese distanciarse del estilo de su progenitor o de la fácil etiqueta 'hijo de'.

Rastreador del espíritu cierta juventud de hoy día, el joven Jonás tuvo suerte con su arranque como director. Pero una suerte a medias. Su debut fue distribuido por Alta Films pero no encontró lugar en las carteleras de muchos cines. Ser hijo de Fernando Trueba no fue una ventaja en este caso. Eso fue lo que le llevó a fundar una productora con el nombre de su segunda película, 'Los ilusos'.

Su estilo, algo deudor de la 'nouvelle vague' (aunque a él le espatan las etiquetas fáciles), delata que ha crecido rodeado de cine. La casa de sus padres, Fernando Trueba y Cristina Huete, situada en el barrio de Arturo Soria fue su mejor escuela. Dentro del jardín de la casa había un despacho donde el pequeño Jonás tenía la posibilidad de ver guiones desechados, objetos de coleccionismo y bastantes películas. Su padre, que dedicó el Oscar por 'Belle Epoque' a su Dios partícular, Billy Wilder, trabajaba allí muchas de sus películas y el niño lo observaba con atención. Tal y como publicaba hace unos años 'El Correo', el pequeño se acostumbró a presenciar tertulias con el Gran Wyoming o Rafael Azcona, ni más ni menos. Su propio nombre de nacimiento, Jonás Groucho, en homenaje al más popular y aguerrido de los hermanos Marx, ya indicaba que el séptimo arte estaría muy presente en su vida.

placeholder Jonás Trueba. (EFE)
Jonás Trueba. (EFE)

Cuando tuvo cierta edad, Jonás coescribió junto a su padre el guion de 'El baile de la Victoria'. El cine pasó entonces a convertirse también en su profesión. Además, compartió las ventajas y las desventajas de ser 'hijo de' con otros chicos de su generación que vivían algo parecido. Tres de sus grandes amigos son Víctor García León, hijo de José Luis García Sánchez y Rosa León; el músico David San José, hijo de Ana Belén y Víctor Manuel, y el montador Buster Franco (otro guiño cinéfilo en el nombre), hijo de Ricardo Franco. Todos ellos, compañeros de generación, comparten el sentimiento de amor al cine de Jonás, que ha mostrado en casi todas sus películas un Madrid juvenil, melancólico, de visitas a la filmoteca, algo desencantado y muy afín a los millennials más talluditos.

placeholder Trueba con su novia, la protagonista y coguionista de 'La virgen de agosto', Itsaso Arana. (EFE)
Trueba con su novia, la protagonista y coguionista de 'La virgen de agosto', Itsaso Arana. (EFE)

'La virgen de agosto' no solo podría llevarlo hasta un César. También le ha proporcionado la posibilidad de trabajar junto a su chica, la actriz Itsaso Arana. Los dos se embarcaron en la escritura de un guion que ha dado lugar a una película comparada con las del mismísimo Eric Rohmer. "Una ‘rohmería’ de verano para todos los que pasan las vacaciones en casa mientras sueñan con noches de luna llena", escribía Daniel de Partearroyo en 'Cinemanía'.

Hace poco, Trueba y Arana hablaban de cómo se conocieron en la revista 'Telva': "Digamos que después de rodar 'La reconquista' (2016) comenzamos la relación. Trabajar en pareja es bonito y complicado", confesaba él. Ese binomio ha dado como resultado una película en la que muchos sienten el Madrid veraniego, verbenero y lúdico que hoy parece ciencia ficción debido a la pandemia. La película ha supuesto algo así como la culminación del estilo Jonás Trueba. Un César serviría para reconocer a un cineasta que ya parece haberse convertido en el embajador 'indie' de toda una generación.

Fernando Trueba
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