Muere la mujer de Manuel Alejandro: la carta de sus hijas que narra su historia de amor
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UNA BONITA DESPEDIDA

Muere la mujer de Manuel Alejandro: la carta de sus hijas que narra su historia de amor

Purificación Casas fue la segunda esposa del compositor y con él tuvo cuatro hijas. Fue además su mano derecha en muchas de las piezas musicales del artista

placeholder Foto: Manuel Alejandro, junto a su esposa Purificación. (Getty)
Manuel Alejandro, junto a su esposa Purificación. (Getty)

Al mismo tiempo que recibía la noticia de su nombramiento como hijo predilecto de la provincia de Cádiz, el compositor Manuel Alejandro perdía a su esposa, madre de sus cuatro hijas (Beatriz, Mariane, Viviana y Alejandra) y compañera de vida.

Purificación Casas Romero fallecía en Madrid después de varias semanas ingresada por covid. Tenía 75 años, trece menos que el compositor, que cumplió 88 el pasado 21 de febrero. Su esposa era, además, su mejor colaboradora y compañera de trabajo. De hecho, siempre decía que era “el filtro de todas sus canciones”. El último tema que había escrito para Alejandro Sanz, su ahijado, con el que se había reencontrado hace apenas dos años, estaba pendiente de recibir su “visto bueno”. Su muerte se produjo el martes, pero no ha trascendido hasta el jueves ya que la familia deseaba que todo se desarrollara en la más estricta intimidad.

Una emotiva despedida

Las hijas de Manuel Alejandro han emitido este comunicado en memoria de su madre, que conoció a su padre cuando tenía solo 18 años:

“Nuestra madre era la mayor de cuatro hermanos: ella, Eduardo, Ricardo y Luis. Hijos de Purificación Romero y Eduardo Casas. Conoció a mi padre con 18 años y, a pesar de que mi padre era un hombre separado y con tres hijos de un matrimonio anterior que duró tres años (desde los 23 a los 26 ) y por lo tanto, en aquella época de finales de los años 60, un auténtico 'demonio' en España del que cualquier jovencita y más si le sacaba 13 años debería huir, ella fue una mujer que superó cualquier tipo de creencia o convención, ya fuera imposición religiosa o política.

Un espíritu libre totalmente conectado con la verdad más absoluta, el bien, y el amor que proceden de esa inteligencia divina que lo crea todo. Ella era una artista con una visión de la estética genial, la cual compartía con mi padre. Desde que se conocieron en el mismo lugar donde los dos trabajaban, nuestra madre de taquimecanógrafa, pasando las letras que mi padre adaptaba de las canciones de moda de aquella época, desde ese momento en aquella editorial no se volvieron a separar jamás.

placeholder  La familia.
La familia.

Lucharon para crear su propia familia más allá de lo que otros opinaron. Fue una mujer libre absolutamente de cualquier prejuicio. Miraba directamente a través de los ojos de la gente a sus corazones. Era genuinamente auténtica y no se dejaba deslumbrar por títulos o riquezas o palabrerías huecas. Nunca le gustó ser una persona pública y mantuvo a su familia a salvo de la charlatanería de cualquier ocioso público. Nunca le gustó sentirse observada, a pesar de que era inevitable fijarse en ella porque su belleza no era de este mundo sino del mundo en el que residen las más grandes musas. Ella era la musa y lo sigue siendo del genio de todos los tiempos de la canción romántica. Su creación ha sido llevar a cabo la mayor obra de amor: darse por completo a cada paso. Ella es la que encendía todas las mañanas las estrellas de la casa, un hogar lleno de su amor hacia una familia que la sigue sintiendo. Porque ella y su genial alma están ahora siempre al lado de los suyos como un ángel protector que, no siendo suficiente lo que hacía en esta tierra, ha decidido cuidar a toda su numerosa familia, marido, hijas y nietos, desde un cielo cercano y presente cada día en ese espíritu que la acoge ahora y al que todos volveremos cuando desaparezca el muro de materia fina y frágil, pero tan misteriosa que nos separa solo por unos instantes en esta infinita eternidad”.

Canciones inolvidables

Ana Magdalena era el pseudónimo utilizado por su esposa para firmar las canciones. Era un homenaje a la que fuera esposa del compositor Juan Sebastián Bach, Anna Magdalena Wilcke, una de las pocas mujeres que trabajó como compositora en el siglo XVIII, con sueldo y que además se casó por amor con su marido, al que dio trece hijos.

Entre las canciones firmadas por Purificación se encuentran ‘Te estoy queriendo tanto’, ‘Manuela’ (cantada por Julio Iglesias), ‘Amor mío’ (Raphael), ‘A que no te vas’ (Rocío Jurado), ‘Que no se rompa la noche’, ‘Vibro’, ‘Un toque de locura’ o ‘Se nos rompió el amor’.

placeholder Manuel Alejandro, en una imagen de 2011. (Getty)
Manuel Alejandro, en una imagen de 2011. (Getty)

Manuel Alejandro decía siempre que la mayoría de sus canciones, más de 600, estaban inspiradas en ella. Sobre todo las de éxito, y fue ella quien le inspiró ‘Yo soy aquel’, la canción con la que Raphael logró el séptimo lugar para España en Eurovisión 1966.

La familia del compositor se encuentra muy preocupada por la forma en la que esta pérdida lo afectará. Todo llega en un momento dulce profesional en el que había sido designado hijo predilecto de su tierra natal, Jerez de la Frontera, y estaba pendiente de recoger el título. Además se había creado una plataforma para proponerlo para el premio Princesa de Asturias de las Artes.

La pareja residía en Madrid, pero también pasaba largas temporadas en su chalet de El Puerto de Santa María (Cádiz). Manuel Alejandro estaba ahora trabajando con Alejandro Sanz, que suele visitarlo por las tardes en su casa. Pasa entre dos y tres horas diarias tocando el piano mientras escribe sus memorias con el título de ‘El escribidor de canciones’ y terminando una comedia musical. El año pasado tuvo que suspender una gira prevista con Armando Manzanero en México, pero estaba deseando retomar el proyecto.

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