Carlos Koplowitz: "Mis hermanas decidirán sobre la herencia. Nadie podrá obligarlas"
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ENTREVISTA

Carlos Koplowitz: "Mis hermanas decidirán sobre la herencia. Nadie podrá obligarlas"

Tras lograr ser reconocido como hermano de Alicia y Esther, el empresario publica un libro sobre su familia en el que revela que sigue peleando por sus derechos económicos

Foto: Carlos Koplowitz, en una ilustración de Vanitatis.
Carlos Koplowitz, en una ilustración de Vanitatis.

Carlos Koplowitz no quiere que su historia se pierda en el olvido. En 2013, tras una lucha judicial de 25 años, Carlos logró ser reconocido como hijo natural de Ernesto Koplowitz Sternberg, el empresario que hizo de FCC un referente mundial. En su día, la aparición de este nuevo hermano de las empresarias Alicia y Esther, fruto de su relación extramatrimonial con Albertina Rangel, fue acogida con los brazos abiertos por los medios de comunicación, que le dieron mucho espacio. La historia lo tenía todo, incluida una desagradable exhumación de los restos de Koplowitz para practicársele las pruebas de ADN, pasión fuera del matrimonio y, claro, mucho dinero.

Tras ser reconocido como el quinto hermano Koplowitz (el empresario tuvo otros dos hijos, Ernesto e Isabel, con su primera mujer, Isabel Amores), el siguiente paso fue pelear por la herencia económica. Y en ello está. Cuando creíamos que la familia había llegado a una especie de acuerdo extrajudicial para evitar exponerse más, se publica un libro escrito y editado por Carlos Koplowitz en el que hace un recorrido por la historia de su familia, pero también narra punto por punto su calvario judicial, los encuentros privados con sus hermanas, y revela que sus opciones económicas sobre el legado económico que dejó Ernesto están abiertas. Piensa llegar a Estrasburgo si es necesario, pero en esta charla exclusiva con Vanitatis reconoce que prefiere llegar a "un acuerdo en familia".

PREGUNTA. ¿Para quién ha escrito este libro?

RESPUESTA. Este libro lo escribí para darle sentido a este proyecto de vida que tengo, queriendo demostrar que soy, por un lado, hijo de mi padre biológico, Ernesto Koplowitz Sternberg, y por otro, que tengo un derecho natural a la herencia de mi padre, que murió en 1962 cuando yo tenía solo 9 meses. También lo escribí para mi hija, mis hermanas, mi hermano, toda la familia que vive hoy y para todas esas personas, nuestros antepasados, que formaron nuestra familia. ¡Imagínese, esta es la primera vez que todas las personas que cito en el libro se reúnen!

Decidí unir los destinos de todas estas personas para darles un alma, un espíritu de benevolencia y amor mutuo. En la sinceridad, la franqueza: porque no somos perfectos. Todos tenemos nuestras peculiaridades. También deseo dar a todos los lectores españoles la oportunidad de tener un resumen de todas estas vidas a lo largo de los años. Y así será posible que los lectores y miembros de la familia Koplowitz sepan mejor qué vivió el otro, ya sea hermano, hermana, sobrina. Y este ejercicio incluye a nuestros antepasados que, desde donde están, creo que están satisfechos de haber sido incluidos.

placeholder Carlos Koplowitz y su abogada, en la exhumación de su padre. (EFE)
Carlos Koplowitz y su abogada, en la exhumación de su padre. (EFE)

P. ¿Cómo y cuándo surgió la idea de escribir un libro sobre sus orígenes paternos?

R. En 2009, cuando me encontré en una acera de Madrid y comprobé que mi demanda interpuesta en 2000 había sido archivada por los juzgados de la capital. Había perdido toda posibilidad de ser reconocido como hijo de mi padre. La batalla estaba perdida. Y ahí fue cuando me dije a mí mismo que no lo había perdido todo. Que podía escribir un libro que trazara la historia de la familia Koplowitz, mis orígenes y mi batalla para ser reconocido. Los lazos de sangre… y de alma con la familia Koplowitz.

Este libro sería mi victoria por haberlo dado todo en esta lucha por llevar mi apellido y esperar recibir una parte simbólica de lo que me habría llegado si mi padre no se hubiera matado en un accidente de caballo.

Foto: Carlos Koplowitz, en los juzgados. (EFE)

P. ¿Por qué ha esperado hasta ahora para publicarlo?

R. Por circunstancias de la vida, es el final de un ciclo de vida.

P. ¿De quién cree que tiene más carga genética? ¿A quién se parece más usted, a los Rangel o a los Koplowitz?

R. Me parezco mucho más a mi padre Koplowitz. Soy perseverante, mi recorrido en esta historia y en mi vida profesional lo demuestra bien. Tengo una paciencia particularmente fuerte y un sentido de adaptación. Y finalmente, como mi padre, soy dinámico y trabajador, como demuestra la cantidad de metas que he logrado en mi vida. Me impulsa a emprender proyectos que también me motiven a vivir. Estoy muy involucrado en el 'hacer', me debo a mí mismo, como mi padre en su tiempo, a desarrollar el 'ser'.

"La vida me ha tratado bien. En general, no me ha faltado nada. Siempre he gozado de buena salud y he tenido un buen apoyo"

P. Usted vivió una primera parte de su vida muy desestabilizadora. De los colegios más modestos a los más exclusivos y vuelta a empezar. ¿Cómo ha logrado la estabilidad psicológica?

R. La respuesta está en que amo los cambios en la vida, hacer diferentes trabajos, aventuras, nuevas experiencias, asumir proyectos, estudiar y comprenderme mejor, comprender a los demás. Si se agrega persistencia, paciencia y adaptabilidad a las circunstancias, puedes hacer frente a los desafíos de la vida. En mi caso han jugado a favor tres puntos clave: por un lado, las ganas de hacer realidad mis sueños -no tener miedo a perder batallas-; por otro, tener claros los valores en los que nos apoyamos para saber cuál es el mejor camino para nosotros. Y en tercer lugar, un aspecto personal: ser ingenuo me ha ayudado a ser emprendedor en la vida, aunque ¡tengo que tener cuidado con este punto!

P. ¿Qué peaje ha tenido que pagar?

R. Mucho esfuerzo, trabajo, gasto de energía, dinero, pensamientos. Mucho amor, mucha motivación, pasión, dinamismo para regalar a las batallas, a los proyectos, a mí mismo. Momentos de dudas también, situaciones psicológicas difíciles de vivir.

A cambio, la vida me ha tratado bien. En general, no me ha faltado nada. Siempre he gozado de buena salud y he tenido un buen apoyo de las personas de mi alrededor. He logrado la gran mayoría de los objetivos que me propuse. En general, estoy satisfecho de mi vida y de todo lo bueno que me ha dado. Puedo decir que he tenido más suerte que al contrario.

Rencor

P. ¿Ha logrado mitigar el sentimiento de rencor inevitable al comparar cómo ha sido su vida con cómo ha sido la de sus hermanas?

R. Nunca he sentido resentimiento. Sus situaciones son totalmente diferentes a la mía. La comparación no tiene sentido. Somos de una clase social diferente, venimos de un país diferente, tenemos una educación diferente y nuestras madres tenían una situación diferente que también nos hizo como somos.

Es cierto que mi suerte es haber podido vivir en Suiza y haberme beneficiado de todas las ventajas que ofrece un país así a todos los niveles. Dicho esto, es muy probable que si hubiera sido rico de nacimiento no hubiera emprendido tantos proyectos, estudios, experiencias. Mi desarrollo personal habría sido menos profundo y rico en experiencias y conocimientos. Estoy seguro. Tener que construirme por mi cuenta me hizo más rico por dentro.

Mire a mi hermana Isabel y a mi hermano Ernestito, por ejemplo: ¿han tenido una carrera profesional, estudios universitarios, formación continua, o han realizado proyectos de vida que se salen de un curso normal? No. Creo que el 'demasiado dinero' les detuvo en su desarrollo. Nunca han podido demostrar de lo que son realmente capaces. Una se ha pasado la vida contando su dinero y el otro gastándolo. El 'demasiado dinero' les hizo perder tiempo en su vida interior, en su desarrollo.

"Mire a mi hermana Isabel y a mi hermano Ernestito, por ejemplo. Una se ha pasado la vida contando su dinero y el otro gastándolo"

P. Muchos de los periodistas que seguimos su caso en su día pensamos que había llegado a un acuerdo extrajudicial con Alicia y Esther sobre la herencia de su padre y, sin embargo, sigue usted luchando en los tribunales por este asunto. ¿Qué posibilidades reales tiene de ganar en este campo?

R. Este tema solo se resolverá si nuestra familia se reconcilia. No depende solo de mí. El diálogo no ha tenido lugar hasta ahora, como creo que hubiera sido lo deseable. Las razones de este insuficiente diálogo se encuentran tanto en mí como en mis hermanas. Así es la vida. A veces se hace rápido la 'chispa', el 'clic', y a veces se tarda más en hacerlo. A veces nunca sucede.

Me imagino que nuestra familia que está en el cielo también quiere que lleguemos a un acuerdo. Esta es mi creencia personal, especialmente desde que pude 'hablar con ellos' mientras escribía este libro, 'Destinos de mi familia Koplowitz'. Por un lado, mis hermanas no tienen la obligación legal de darme nada más de lo que ya me han dado. Y, por otro lado, estoy convencido de que se debe respetar la ley natural: tengo derecho a algo. Incluso una cantidad simbólica. Por la parte llamada 'legítima', cada uno de mis hermanos y hermanas debería darme algo. En lugar de dividirse en cuatro hijos, esa parte debería haberse dividido en cinco hijos.

Sobre este tema de la 'legítima', estoy convencido de que a mi padre, como a los demás miembros de la familia que ya no están aquí, les hubiera gustado que llegáramos a un acuerdo.

P. ¿Ha hecho cálculos de qué cantidad de dinero recibiría en caso de tener éxito?

R. No tiene sentido hacer cálculos. El éxito no sucederá en los tribunales: para mí eso está claro. Es solo una forma de 'complacer' a mis hermanas y lograr que estén de acuerdo en resolver o no esta cuestión. La solución depende de que tengamos o no un diálogo y encontremos juntos la manera de ayudarme, siempre que no sea una carga económica insuperable para ellas. Mis hermanas decidirán. Nada ni nadie las obligará a hacerlo.

Por mi parte, es importante hacerme escuchar de una manera que fomente el diálogo. El diálogo es la solución sabiendo que estoy convencido de que en el fondo ellas saben que las quiero, que les tengo un sincero aprecio. Por mi parte, estoy seguro de que mis hermanas me han perdonado y me aprecian. Ellas, como yo, no somos personas con malas intenciones. Eso lo tengo claro.

"La solución depende de que tengamos o no un diálogo y encontremos juntos la manera de ayudarme, siempre que no sea una carga"

P. ¿Le ha enviado este libro a sus hermanas?

R. Claro que sí. Es normal. Este libro es para ellas, sus hijos, toda la familia.

P. ¿Cree que algún día podrán retomar el contacto?

R. Sí. Creo que algún día podremos reconectarnos. Eso espero de todo corazón. Ya sabe, cuando se llega a mi edad, 60 años, la sabiduría nos enseña que algo más importante que el dinero es la paz interior y el amor que le damos al prójimo. Así que sí, aunque no quieran darle ninguna importancia a la ley natural, tener contacto también es muy importante en mi opinión.

P. ¿Necesitaba bucear en sus ancestros para conocerse también mejor a sí mismo?

R. Sí, poco a poco fui conociendo a mis antespasados. Descubriéndolos en sus personalidades, en sus existencias pasadas. Han estado conmigo a lo largo de este camino de escritura. Es sobre todo por ellos por lo que estoy orgulloso de haber escrito este libro. Y luego conocí a mi padre y a todas las personas a su alrededor. Este libro también me permitió profundizar en mis conocimientos sobre las personas que aún viven, como mis hermanas o mi hermano. O incluso sobre sus hijos.

placeholder Esther y Alicia Koplowitz. (EFE)
Esther y Alicia Koplowitz. (EFE)

P. ¿Ha sido una catarsis para usted?

R. En cierta manera sí. No haber tenido padre no fue fácil. Con este libro pude profundizar en mis conocimientos sobre la vida de mi padre. Tambien este libro fue la oportunidad de explicar estos años de batalla que libré en los tribunales para obtener el derecho a ser reconocido. Las decepciones, las traiciones, las alegrías. Después de todo, tuve que enfrentarme a una fuerte oposición por parte de mis hermanas y hermano. Escribir este texto también me ha permitido dar vida y consolidar la información que tenía sobre los actores de esta historia familiar.

P. ¿Cómo ha conseguido toda la información sobre su familia paterna? ¿Dónde ha buscado toda la historia y algunos datos tan familiares? ¿Ha hablado con alguien de los Koplowitz para escribirlo?

R. Pude comunicarme con el señor Gonda, un amigo íntimo de mi padre, mi hermano Ernesto, mi hermana Isabelita, la tía Carlota (hermana de mi abuelo), mi madre, el señor Bohrer, también amigo íntimo de la familia, la señora Pla, que era secretaria de mi padre antes de su muerte, etcétera. Fueron montones de entrevistas y de preguntas las que hice a lo largo de estos ultimos treinta años para llegar a este libro.

Sin contar las numerosas revistas que leí desde los años 80, periódicos, artículos en internet, libros sobre mi familia que salieron en librerías... Pude reunir en este libro una compilación importante del destino de muchas personas a lo largo de los años.

Un descubrimiento

P. ¿Qué ha descubierto de su padre que no conocía hasta ahora?

R. Descubrí a una persona que estaba terriblemente ocupada con su trabajo. Sus negocios se expandían en muchos otros países más allá de España y el trabajo le estaba sometiendo a un estrés enorme. No sabía delegar, lo que es determinante para comprender su estado mental antes de su muerte. A este estrés laboral se sumaba la tensión que provenía de su vida privada, demasiado complicada en términos de gestión de tiempo y energía. Además, asumió la responsabilidad de todos los miembros de su familia, tanto en España como en el extranjero. Eso le añadió tensión. Me di cuenta de que probablemente estaba pasando por una depresión cuando murió a caballo. La muerte de su padre (mi abuelo) le había devastado.

También fue sorprendente que tuviera tantos hijos. ¿Por qué? Me di cuenta de que no tenía madera de padre amantísimo. Le encantaba tener hijos, pero por lo que descubrí, nunca le dio prioridad a su papel de padre. Y eso constituyó una fuente importante de arrepentimiento para él. Lo confesó antes de morir.

"Fue sorprendente que mi padre tuviera tantos hijos. No tenía madera de padre amantísimo. Nunca le dio prioridad a su papel de padre"

P. ¿Qué rasgo destacaría de su padre?

R. Amor por las mujeres, por los negocios y por la libertad de acción. Una gran fuerza laboral. Vivía el presente intensamente aunque significara asumir riesgos importantes para su integridad física o profesional. Podía encontrar una solución a cualquier problema. Fue muy pragmático. Su ardor y su impulsividad a veces le empujaban a cometer errores o a entrar en una especie de ira.

Tenía un carácter imponente. Era decidido, perseverante y tenía un impulso extraordinario. Gozaba de una buena salud. Y un fuerte espíritu de supervivencia tanto en los negocios como en las relaciones humanas. Por ese lado podía ser muy duro con su entorno.

P. ¿Qué cree que sentiría su madre, Albertina Rangel, al leer este libro?

R. Creo que se sentiría agradecida de ver que escribo con amabilidad tanto sobre su vida como sobre el destino de otros miembros de esta familia. Para ella sería un reconocimiento del lugar que tuvo en esta familia y en esta historia. Eso la llenaría de felicidad, se merecía ese sitio.

P. En el libro habla con mucho amor de su madre, la define como una mujer sensible, luchadora… ¿Cómo vivió ella todo lo que sucedió con su padre?

Al principio fue una sorpresa, ya que no se veía con una persona como mi padre, que era mucho mayor que ella. Entonces, vino el amor. Mi padre fue el gran amor de la vida de mi madre y por eso el shock psicológico fue terrible cuando él murió. Fue un gran impacto para su vida que no logró nunca superar, su muerte dejó un gran vacío. Mi madre nunca volvió a tener pareja hasta su muerte en el año 2000.

R. Su madre fue huérfana de padre y madre, y su padre también abandonó a su madre como el suyo a la suya, ¿ha sentido que el destino ha querido que la historia se repita?

En cierta manera sí, dado que yo estoy separado de mi hija. Por eso es bueno aclarar los temas, encontrar soluciones constructivas dentro del núcleo familiar para romper al fin el círculo vicioso del destino. Para que la historia no se repita, el escribir un libro ayuda también a protegerse de la mala suerte. Por un lado, pienso que ayuda a aceptar y entender lo sucedido en la familia, y por el otro, también pienso que ayuda a las generaciones futuras a no caer en el mismo círculo vicioso.

placeholder Carlos Koplowitz, en los juzgados de Madrid. (EFE)
Carlos Koplowitz, en los juzgados de Madrid. (EFE)

P. ¿Qué conclusión ha sacado tras escribir este libro?

R. La vida se compone de episodios buenos y malos. En primer lugar, se trata de tener claros los valores de vida que nos impulsan. Cuáles son las misiones que nos proponemos realizar en esta existencia. El sentido de nuestra vida. Mi padre, especialmente en su vida privada, no los tenía demasiado claros, algo que no le hizo ningún favor a sus hijos. Él sufrió en propia carne esta cacofonía en sus relaciones de pareja.

La otra conclusión de este libro es que el alma de nuestros antepasados está viva. No era consciente de esto antes de escribir este libro. Pude sentir las almas de mis antepasados acompañarme a lo largo de este viaje de escritura, están conmigo incluso hoy. En cierto modo, pueden permanecer vivos en la mente de quienes lean este libro.

P. ¿En qué situación está el proceso judicial por su herencia?

R. El tribunal falló contra mí en segunda instancia, pero en su sentencia reconocía que era "muy duro y desde luego injustificable moralmente" que no se me reconocieran los derechos sobre la herencia. Apelé, pero la Audiencia Provincial de Madrid desestimó mi recurso de apelación. He decidido acudir al Tribunal Supremo, donde se encuentra ahora mi proceso judicial.

"Mi deseo es encontrar una solución amigable. Tratando de comprendernos unos a otros. Quiero respetar pero también ser respetado"

P. ¿Hasta dónde está dispuesto a llegar para conseguir su parte de la herencia de su padre?

R. Si pierdo en el Supremo, todavía se puede acudir a los tribunales europeos. Mi deseo profundo y sincero es encontrar una solución amigable, en familia. Tratando de comprendernos unos a otros. Quiero respetar pero también ser respetado. Amar y ser querido por mi familia. Encontrar una solución que convenga a todos sencillamente hablando. Es mucho pedir y, al mismo tiempo, poco que hacer para llegar a una solución.

P. ¿Cree que esta es la mejor manera? ¿Qué quiere conseguir con este nuevo proceso judicial?

R. Que mis derechos naturales sean reconocidos. Llegar a un diálogo sabiendo que yo no quiero en absoluto hacerle daño a mi familia. Le deseo lo mejor en la vida. Si llegamos a un arreglo, me gustaría invertir en mi empresa especializada en ayudar a personas a encontrar trabajo.

Ficha

Título del libro: 'Destinos de mi familia Koplowitz'

Dónde se puede adquirir:

En la dirección www.librokoplowitz.es. O en Amazon.es

Ernesto Koplowitz Alicia Koplowitz Esther Koplowitz
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