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tras la separación de juan losada y carmen alcocer

Las Koplowitz: tres maridos y tres polémicos divorcios

El divorcio entre Carmen Alcocer Koplowtiz y Juan Losada trae a la memoria las controvertidas separaciones entre las dos hermanas Koplowitz, Esther y Alicia, y sus respectivos exmaridos

Foto: Las Koplowitz y sus respectivos exmaridos (Fotomontaje de Vanitatis)
Las Koplowitz y sus respectivos exmaridos (Fotomontaje de Vanitatis)

El divorcio de Carmen Alcocer Koplowitz y Juan Losada ha resultado inesperado y sorprendente para todos aquellos que no formaban parte de su círculo más intimo y que se enteraron por la prensa de su separación. Aparentemente, parecían una pareja modelo con tres hijos sanos y guapos, sin problemas económicos, con un desarrollo profesional elegido y sin necesidad de pasar por los departamentos de Recursos Humanos, como les sucede a otros perfiles de su edad. Y eso no solo ha ocurrido por llevar el apellido Koplowitz sino también el de Losada, perteneciente a una familia de empresarios inmobiliarios entre los que Juan ejercía de alto directivo. 

Las Koplowitz: tres maridos y tres polémicos divorcios

El problema es que quiso cambiar de vida y cumplir su sueño como cantante. Al final, ese ha sido el desencadenante de un divorcio no anunciado que puede alargarse en el tiempo. Si en un principio parecía que podía ser de mutuo acuerdo, la situación ha cambiado. En este caso, nada tienen que  ver las infidelidades, como sucedió en el caso de Esther y Alicia, madre y tía respectivamente de  Carmen, protagonistas de los divorcios más mediáticos  de los años 90. Al ser dos de las mujeres más ricas de España, sus exmaridos, Alberto Cortina y Alberto Alcocer, consiguieron una impresionante  compensación económica de doce millones de euros cada uno más la participación en las respectivas empresas propiedad de las hermanas. En su momento, el total se cifró en una cantidad cercana a los setenta y tres millones de euros, que fue la cantidad que consiguieron ‘los primos de la gabardina’ a pesar de que ninguno de los dos compartió con sus esposas la palabra fidelidad.

 


En aquel divorcio traumático, en el que hubo intrigas de poder por parte de elementos perturbadores como pudo ser Mario Conde, se mezcló el perfil social de Marta Chávarri, marquesa de Cubas y "la mujer más imponente de todo Madrid", según se decía en aquel momento que comentaba Alberto Cortina, tío carnal de Carmen Alcocer y exmarido de Esther, entre su círculo de amigos varones. Su primo Alberto, en cambio, fue mucho más discreto y su relación con Margarita Hernández, secretaria de Javier de la Rosa con la que llevaba tiempo intimando no tuvo tanta repercusión informativa.

Carmen y Juan Losada en un fotomontaje de Vanitatis
Carmen y Juan Losada en un fotomontaje de Vanitatis

Sin terceras personas

La diferencia de esas separaciones con el actual divorcio de Carmen y Juan Losada es, precisamente, que no hay terceras personas sino un gran desgaste emocional.  El  reparto económico  tampoco será motivo de discusión.  Tal y como explicaba el propio Losada hace unos días a Vanitatis "lo unico que nos importa a los dos es la estabilidad de nuestros hijos. Primero están ellos, después Carmen y en tercer lugar yo. Es duro afrontar que se ha acabado".  Con esta declaración de principios, el cantante dejaba claro cuál era su posición y por lo que iba a luchar en el caso de que no se llegara a un acuerdo con el asunto de la custodia de los tres menores. 


Lo que quiere Losada es la custodia compartida, una idea en la que no coincide con su todavía mujer y menos con la abuela, Esther. De hecho, hace unos días, 'ABC' adelantaba que la pareja había acudido al juzgado de Plaza de Castilla donde debían dirimirse la medidas provisionales con respecto a los tres hijos solicitadas por Losada. Al no haber entendimiento previo  tuvo que ser la juez la que dictara la sentencia. El marido debía abandonar el domicilio que por otra parte es propiedad de su mujer, ya que fue un regalo de Esther Koplowitz, y podrá disfrutar  de los niños durante el periodo vacacional. Como es natural en los casos donde no hay acuerdos, el encuentro no fue tan amistoso como parecía, sobre todo por parte de la suegra, una Esther Koplowitz que no quiere que su hija pase por el calvario mediático y afectivo que sufrieron ella y su hermana . Tampoco va a ser  un camino fácil aunque lo diferente de su divorcio es el  perfil marital.

Carmen Alcocer Koplowitz con su hijo (Gtres)
Carmen Alcocer Koplowitz con su hijo (Gtres)
Su yerno, Juan Losada, no es un hombre con la doble vida amorosa que sí tuvieron los primos Alcocer y Cortina. Hay que retrotraerse a 1989 cuando saltó el escándalo de las fotos del poderoso empresario con la bella Marta Chávarri. Después, aparecería en escena Margarita Hernández pero al tener menos interés social ese divorcio resultó menos complicado aunque igual de traumático para Esther, que había conocido a su marido cuando tenía 17 años. Alicia se hizo novia de Cortina con 15. Como declaró cuando se convirtió en personaje público "me casé a los 18 años y nunca he tomado una decisión en la vida. Esta es la primera", refiriéndose al momento en que dio carpetazo a su matrimonio. Para ambas, el divorcio suponía toda una vida con sus maridos que se hacía añicos. Tres hijos cada una, chicas para Esther y chicos para Alicia.

Quizá lo menos importante para ellas fuese el tema económico, tal y como sucede ahora con Carmen, cuya única intención es mantener a sus hijos en su casa y con régimen de visitas para el cantante, que por ahora no acepta esa resolución familiar. Para las hermanas Koplowitz, el drama fue que los escarceos de sus maridos formasen parte de las informaciones de la prensa nacional, que produjesen titulares en la paginas salmón (económicas) de los diarios y ello supusiese  el inicio de lo que sería, muchos años después, la venta por parte de Alicia de sus participaciones en FCC, el buque insignia de las Koplowitz. Las dos hermanas se convirtieron, de la noche a la mañana, en personajes públicos por culpa de las infidelidades de sus maridos y nunca más volvieron a ser ‘señoras de’ aunque tampoco  invisibles, tal y como pretenden ser tanto ellas como su familia.

Para Esther, lo más importante es que el divorcio de su hija Carmen y Juan no sea contencioso y lleguen por fin a un acuerdo en lo concerniente a custodia de los nietos. 

 

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