Belén Esteban echa el cierre a la empresa con la que llevó sus gazpachos y patatas a los supermercados
Sabores de la Esteban, la empresa que puso en marcha la colaboradora televisiva tras la pandemia, anuncia su disolución en el Borme
Belén Esteban ha puesto punto final a su aventura empresarial en el sector alimentario. La empresa Sabores de la Esteban SL, fundada en 2021 para comercializar gazpacho, salmorejo, otras cremas de verduras y patatas fritas bajo su nombre, ha anunciado su disolución vía Boletín Oficial del Estado y ha iniciado el proceso de liquidación. La colaboradora televisiva apostó por este negocio en pleno auge de las marcas personales, convencida de que la fuerza de su popularidad podría abrirle camino en los lineales de los supermercados. Pero en la empresa, como en la vida, unas veces se gana y otras se pierde.
El proyecto (en colaboración con una empresa familiar) nació con ambición: gazpachos y salmorejos frescos envasados, elaborados con productos de proximidad, y más tarde una línea de patatas fritas “de receta casera”. También cremas de calabacín y verduras. La marca se distribuyó en cadenas de gran consumo como Carrefour, Día o Alcampo, y llegó incluso a hacerse un hueco en la hostelería de playa. Esteban, orgullosa de su producto, participaba activamente en la promoción, protagonizando campañas publicitarias en redes y spots de televisión.
"Creo que es una de las veces que más valiente me he visto en mi vida al crear esta empresa, y creo mucho en mí y en los Sabores de la Esteban. Esto no es una marca de varios años, es una marca de futuro", explicaba durante el lanzamiento. La colaboradora decidió apostar por este sector como un homenaje a su familia y a su gusto por la cocina.
Sin embargo, la realidad del mercado se impuso. La competencia con gigantes del sector dificultó la consolidación de la marca. Los costes de producción, el margen reducido y la fuerte inversión en distribución y marketing hicieron mella en una pequeña empresa con recursos limitados. En los últimos meses, los productos habían comenzado a desaparecer de los supermercados, lo que hacía presagiar un desenlace inevitable. A finales del año pasado, Belén Esteban explicó en TV3 que había decidido vender la empresa.
Su intenso trabajo en televisión le había impedido estar tan encima como le hubiera gustado, contó. Además, no pudo controlar los precios: “Yo ponía un precio fijo y cada supermercado ponía el precio que quería. Yo quería que mi gazpacho lo comprara todo el mundo”, comentó con resignación en el citado canal.
El cierre oficial de Sabores de la Esteban no significa, en todo caso, el fin de la relación de la colaboradora con el mundo empresarial. Belén mantiene contratos de imagen, presencia en platós y proyectos paralelos ligados a su figura mediática. El negocio gastronómico fue una apuesta arriesgada que, como ocurre en tantos casos, no logró superar la criba del mercado.
La de Paracuellos se une así a la lista de rostros televisivos que han intentado diversificar su carrera con negocios propios sin lograr la rentabilidad esperada. Otros compañeros de profesión también han probado suerte con líneas de ropa, locales de restauración o productos de belleza, con desigual fortuna. La popularidad, por sí sola, no siempre basta para garantizar el éxito empresarial en sectores tan competitivos como el alimentario.
Belén Esteban ha puesto punto final a su aventura empresarial en el sector alimentario. La empresa Sabores de la Esteban SL, fundada en 2021 para comercializar gazpacho, salmorejo, otras cremas de verduras y patatas fritas bajo su nombre, ha anunciado su disolución vía Boletín Oficial del Estado y ha iniciado el proceso de liquidación. La colaboradora televisiva apostó por este negocio en pleno auge de las marcas personales, convencida de que la fuerza de su popularidad podría abrirle camino en los lineales de los supermercados. Pero en la empresa, como en la vida, unas veces se gana y otras se pierde.