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Los últimos años de Eusebio Poncela en su casa de San Lorenzo de El Escorial
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Los últimos años de Eusebio Poncela en su casa de San Lorenzo de El Escorial

El actor, fallecido esta semana víctima de un cáncer, estuvo trabajando hasta hace apenas diez días en la segunda temporada de la serie 'Matices'. En el municipio de la sierra madrileña encontró la tranquilidad que necesitaba

Foto: Eusebio Poncela, el pasado mes de mayo en el estreno de su último trabajo, 'Matices'. (Getty)
Eusebio Poncela, el pasado mes de mayo en el estreno de su último trabajo, 'Matices'. (Getty)

San Lorenzo de El Escorial es uno de los municipios más bellos de la Comunidad de Madrid. Situado en la vertiente suroriental de la sierra de Guadarrama, al pie del monte Abantos y Las Machotas, es también uno de los más visitados al albergar el complejo monumental que le da nombre y que una vez imaginó Felipe II. A pesar de su carácter turístico, el aire de la sierra recorre sus calles y el cielo parece allí más azul, tiene ese no sé qué de los pueblos de montaña que aporta paz de espíritu. En palabras del propio Eusebio Poncela, ilustre vecino de la localidad, y sin cursiladas: "Si estoy de mala hostia, me asomo al balcón y se me va la tontería en tres segundos".

El actor vallecano, fallecido esta semana víctima de un cáncer, contaba siempre que se había ido a vivir a la montaña para escapar del ruido de Madrid, un grito que arañaba su alma de adicto recuperado y que se apagaba cuando enfilaba la carretera que sube la ladera del Abantos. Estos días, el municipio ha querido rendirle homenaje recordando en sus redes sociales que Poncela era "un enamorado" de San Lorenzo, por donde era habitual verle paseando. Como buen misántropo, no se mezclaba demasiado con la gente, o solo con unos pocos. Aquí "encontró la tranquilidad que necesitaba tras su dilatada carrera en el cine y en el teatro".

"Era una persona muy solitaria, vivía en el centro y se movía mucho por el casco histórico, pero no se relacionaba con la gente de aquí demasiado", explica una vecina de la localidad. "Sí se le veía cenando en los restaurantes con gente de su profesión", recuerda, pero matiza que a lo largo de todo este tiempo no tejió demasiados lazos con los vecinos de San Lorenzo. Fuentes del Ayuntamiento aclaran que de momento no se ha planteado más homenajes al actor en la villa.

En su casa de San Lorenzo pasaba días enteros pintando o leyendo. Acudía habitualmente a un gimnasio de la zona desde donde se ve el monte Abantos. Era difícil sacarle de esa rutina en la que estaba felizmente instalado, ni siquiera para trabajar como actor. "Me ofrecen cosas pero no me interesan, no me da la gana dejar de pìntar y de hacer mis cosas por meterme en un equipo de 16 personas y en un proyecto en el que no creo al 100%", confesaba en una entrevista con Elena Sánchez.

placeholder Luis Tosar y Luisa Mayol en la capilla ardiente de Eusebio Poncela. (EFE)
Luis Tosar y Luisa Mayol en la capilla ardiente de Eusebio Poncela. (EFE)

Lo cierto es que ha estado trabajando hasta hace apenas diez días, como revelaba ayer el actor Luis Tosar, compañero suyo en su último trabajo, la serie 'Matices', producida por Secuoya Studios y Stellarmedia para SkyShowtime. No había dejado de rodar a pesar de su enfermedad y estaba terminando la segunda temporada. "La enfermedad ha sido fulminante, en los últimos días se han desencandenado los acontecimientos, pero ha fallecido como quería, como le apetecía, trabajando y apurando la copa hasta el último trago". El mensaje que anunciaba su fallecimiento especificaba que había muerto en su casa de El Escorial.

Llegó al municipio hace casi 25 años. Lo contó él mismo a 'Icon' con esa honestidad brutal de la que hacía gala en sus (escasas) entrevistas: "Madrid me gusta, me ha gustado siempre mucho. Pero salí huyendo, no de Vallecas, que es donde crecí, sino del centro. No me daban tregua, la gente cuando se pone pesada con droguería no te deja en paz. Mi casa parecía la de Keith Richards. Ahora llevo como 20 años en el campo. Por eso no voy tampoco al cine. Para ver películas tendría que irme a Villalba, que está en el quinto coño".

Poncela era muy madrileño. Se crió entre el barrio de Vallecas y el de Embajadores. Se escapaba de casa, le expulsaban de los colegios, no fue un niño ni un adolescente fácil. Vivió la Movida pero a su manera. Cuando tuvo oportunidad se fue a vivir al centro, a un apartamento en el barrio de las Letras que las crónicas han recordado estos días como Fort Apache ("así se conocía el edificio en el que vivían gentes de singular pelaje y maneras de pensar"). La historia de su adicción a la heroína la contó él muchas veces, y cómo salió de Madrid a finales de los 80 rumbo a Ushuaia (la ciudad más austral del mundo, en Argentina) para sobrevivir a todo aquello.

"Aquí estaba enganchado a las drogas y la situación era insostenible. Me dije: hasta aquí. En Ushuaia, donde fui primero, no era posible conseguir ninguna sustancia. Al principio, al verme allí, me sentí extraño, me dio un poco pena de mí mismo, y me dije: '¿Pero, nene, qué haces aquí?'. Pero tenía que poner tierra de por medio, o mejor todo un océano, para protegerme. Nunca he ocultado que fui toxicómano y, por supuesto, no me enorgullezco de esa etapa. Por la droga cayó mucha gente, es un mundo sórdido y nada gratificante", contó en una extensa entrevista concedida al diario ABC.

placeholder Poncela, en su último papel en la serie 'Matices'.
Poncela, en su último papel en la serie 'Matices'.

En los años 2000, de vuelta en Madrid, se mudó al campo, de donde ya no saldría. Encontró un lugar a la medida de su personalidad introspectiva. "Yo vivo en un pueblo retirado y soy bastante solitario. Ya no veo ni las noticias, no me interesan. Estoy tan a gusto allí solito, en mi casa del pueblo", paladeaba en una charla con 'Vanity Fair'. "Soy bastante sobrio, y cuanta menos vida social haga, mejor. Siempre estoy en mi casa, haciendo mis cosas, las que se me ocurran, hasta que vienen a recogerme en coche para ir de mi pueblo a Madrid. Estoy bastante concentrado".

El actor ha fallecido en esa paz, la misma que describía en una de sus últimas entrevistas, al diario 'El Correo', en enero de 2023: "Estoy hablando contigo y estoy viendo las montañas y el Monasterio del Escorial. Y lejos, lejísimos, las torres de Madrid. Vivo aquí desde hace veinte años, cuando me tuve que alejar por los problemas que tenía y que todo el mundo sabe. Y estoy encantado. Nunca he hecho nada mejor en mi vida. Si estoy de mala hostia, me asomo al balcón y se me va la tontería en tres segundos. Adoro ser solitario, misántropo no tanto. Viajo y tengo mil amigos, pero estar solo es un privilegio".

San Lorenzo de El Escorial es uno de los municipios más bellos de la Comunidad de Madrid. Situado en la vertiente suroriental de la sierra de Guadarrama, al pie del monte Abantos y Las Machotas, es también uno de los más visitados al albergar el complejo monumental que le da nombre y que una vez imaginó Felipe II. A pesar de su carácter turístico, el aire de la sierra recorre sus calles y el cielo parece allí más azul, tiene ese no sé qué de los pueblos de montaña que aporta paz de espíritu. En palabras del propio Eusebio Poncela, ilustre vecino de la localidad, y sin cursiladas: "Si estoy de mala hostia, me asomo al balcón y se me va la tontería en tres segundos".

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