Es noticia
Menú
Herederos, alta costura y dinero: los secretos de Le Bal, el baile de debutantes de París
  1. Famosos
NEPO BABIES

Herederos, alta costura y dinero: los secretos de Le Bal, el baile de debutantes de París

Princesas españolas, herederas de Hollywood y descendientes de grandes dinastías internacionales protagonizan la nueva edición del baile más selecto del mundo, con fines benéficos y estricta invitación

Foto: Algunas participantes en Le Bal. (Redes)
Algunas participantes en Le Bal. (Redes)

El sábado 29 de noviembre (como cada fin de semana de Acción de Gracias), los grandes salones del antiguo palacio del príncipe Roland Bonaparte, hoy lujoso hotel Shangri-La con vistas a la Torre Eiffel, volverán a convertirse en el epicentro de la élite internacional. Allí, una veintena de jóvenes de la realeza, la aristocracia y algunas de las familias más influyentes del mundo empresarial y artístico hará su entrada oficial en sociedad en Le Bal, el Baile de Debutantes más exclusivo del planeta. Entre ellas, varias españolas o muy vinculadas a España. El cóctel de esta cita es potente: vestidos de alta costura, joyas espectaculares y un objetivo que va más allá del brillo: recaudar fondos para la investigación pediátrica y la cardiología infantil.

En esta edición, la representación española viene especialmente reforzada. Eulalia de Orleans-Borbón, influencer y estudiante de Economía y Finanzas en la universidad escocesa de St Andrews —la misma en la que se conocieron los príncipes de Gales—, acudirá a París desde Mónaco, donde ha crecido muy cerca de los Grimaldi y ha sido habitual en citas como el Baile de la Rosa. Hija del empresario Álvaro de Orleans-Borbón, primo lejano del rey Juan Carlos y su padrino, encarna a la perfección ese cruce entre sangre azul, vida cosmopolita y generación Z hiperconectada que tanto interesa a los organizadores de Le Bal.

Otra de las grandes protagonistas será Almudena Dailly de Orléans, una de las debutantes con mayor pedigrí español. Nieta de Beatriz de Orleans —residente en Madrid— e hija de Pierre-Louis Dailly y de la princesa Adelaida de Orléans, su historia familiar pasa por Sevilla, donde sus padres se casaron ante invitados como los reyes Juan Carlos y Sofía y un joven Felipe VI. La novia de entonces lució Dior, Almudena seguirá la tradición con un diseño de la maison francesa para su gran noche en París, en la que estará acompañada por su hermano Diego como cavalier. Licenciada en Marketing por IE University y creadora de un club de lectura en formato pódcast, representa ese perfil de joven formada, políglota y con inquietudes culturales que Le Bal presume de atraer.

Sin ser españolas, otras debutantes llegan con una fuerte conexión con nuestro país. Es el caso de Joséphine Haas, alumna de IE University en Madrid, hija del abogado Sébastien Haas. Para su puesta de largo ha elegido un espectacular diseño de Guo Pei y tendrá como cavalier al conde Brando Leonardo Borletti Dell’Acqua. También Gabrielle Janssens de Balkany, nacida en Tailandia y criada entre Suiza, Inglaterra y España —donde vive actualmente—, pondrá acento hispano a la velada. Estudia organización de eventos y desciende de algunas de las casas reales europeas más relevantes: es hija del empresario belga Olivier Janssens y de Elisabeth de Balkany, nieta de la princesa María Gabriela de Saboya y Robert de Balkany y bisnieta del rey Humberto II y María José de Italia. Irá vestida de Luisa Beccaria, del brazo de su hermano Thomas.

La aristocracia europea también está representada por la princesa Eugenia de Hohenzollern, estudiante de Moda en el Instituto Marangoni de París y volcada en proyectos sociales centrados en la ayuda a huérfanos y la investigación médica. Su vestido llevará la firma de Édouard Vermeulen y su cavalier será el conde Ascanio di Carpegna Brivio, que repite experiencia. A su lado desfilarán otros apellidos ilustres: Isabelle de Orléans, bisnieta de Henri de Orléans e hija menor de los duques de Chartres, volverá a la ciudad en la que creció para presentarse en sociedad con un diseño de Antonio Grimaldi y del brazo del príncipe Constantino de Orléans; la pianista y cantante Isabelle von Perfall, hija del barón Alexander von Perfall y de Ashley —miembro de una familia de diplomáticos—, compaginará sus estudios de Antropología Social e Historia del Arte en St Andrews con su debut en París enfundada en un vestido de Monique Lhuillier y acompañada por su hermano Felix.

La mujer que está detrás de todo

El relato de Le Bal no podría entenderse sin su “hada madrina”, Ophélie Renouard. Nacida en Saigón de padres franceses y criada entre París y Estados Unidos, donde pasaba los veranos en San Francisco con su madrina norteamericana, fue ella quien resucitó en 1994 el concepto de baile de debutantes y lo adaptó al nuevo siglo. La tradición original, vinculada a la Inglaterra del siglo XVIII, consistía en presentar a las jóvenes de la alta sociedad ante la reina, vestidas de blanco, con guantes y tiara (les sonará si han visto 'Los Bridgerton'). En Francia, aquel rito se celebró entre 1957 y 1973 y acabó desapareciendo.

Renouard, licenciada en Psicología por la Sorbona y con experiencia en la organización de eventos para la familia Taittinger, reinventó el formato bautizándolo simplemente como Le Bal: menos protocolo rígido, más alta costura, solidaridad y exposición mediática.

placeholder Apple Martin y su madre, Gwyneth Paltrow, en la edición del año pasado. (Redes)
Apple Martin y su madre, Gwyneth Paltrow, en la edición del año pasado. (Redes)

Desde entonces, Ophélie insiste en que el apellido y la cuenta bancaria no son suficientes para entrar en su selecto casting. Detesta, como ha repetido alguna vez, “a la chica que cree que puede comprar su entrada al baile”. Por eso combina a jóvenes de abolengo con otras cuya historia personal resulta tan poderosa como cualquier árbol genealógico. Hace unos años invitó a la hija de un taxista británico después de leer en un periódico que tenía un coeficiente intelectual superior al de Einstein; en 2015, una adolescente estadounidense, Olivia Hallisey, llegó a Le Bal tras ganar la Feria de Ciencias de Google con una prueba para detectar el virus del Ébola. Ese equilibrio entre “nepo babies” de libro y talentos potentes es el verdadero sello de la casa.

Grandes dinastías

En 2025, no faltan las herederas de grandes dinastías. Desde el universo de la moda llega Carolina B. Lansing, estudiante de Comunicación con especialización en español y negocio de la música, hija de Patricia Cristina Lansing y nieta de Carolina Herrera. En París rendirá un doble homenaje a su abuela con un vestido diseñado por Wes Gordon que guiña a su primera colección y a su primer perfume; su hermano pequeño, Marcus, ejercerá de cavalier. De la élite empresarial estadounidense procede Ruby Kemper, nieta de Kirk Kerkorian, el magnate que fue dueño de los estudios MGM, hoy en manos de Amazon. Estudia administración hotelera en Cornell, llevará un look de Chrome Hearts y la acompañará el esquiador Gabriel Gledhill.

También hay quien llega a Le Bal con Hollywood en el ADN. Bronwyn Vance, hija de los actores Courtney B. Vance y Angela Bassett —ganadora de un Oscar honorífico—, ha crecido en Los Ángeles rodeada de cine, pero ha elegido la universidad de Harvard para estudiar Cine mientras participa en un colectivo de arte afro y en la radio del campus. Juega al lacrosse, toca el piano y la guitarra, hace rap y ya ha demostrado su compromiso social: en 2022 recaudó más de 60.000 dólares para la Sociedad de Leucemia y Linfoma con una campaña propia. Su mellizo, Slater, será su compañero de baile.

La conexión con la Casa Blanca llega de la mano de Reagan Sacks, aún menor de edad. Lucirá un diseño de alta costura de Schiaparelli y saldrá del brazo del modelo Jason Schwarz. Es hija de David Sacks, empresario tecnológico que ha asesorado a la presidencia estadounidense en materia de ciencia y tecnología y que en el pasado fue ejecutivo de PayPal, y de Jacqueline Sacks, fundadora de la firma de bienestar Saint Haven. Del otro lado del tablero geopolítico figura Alice Wang, estudiante de Psicología y Artes Visuales en Columbia, implicada en iniciativas medioambientales y en un grupo de hip-hop universitario. Es hija de Chuanfu Wang, fundador del gigante chino BYD, y de Stella Li, directora ejecutiva de BYD Américas; en París se presentará con un vestido de Vera Wang y del brazo del barón Heinrich von Frankenstein.

Asia aporta otra buena parte del elenco. Jillian Chan, hija del director chino-tailandés Peter Chan y de la actriz y productora Sandra Ng, se está formando en Interpretación en la Universidad del Sur de California, dispuesta a continuar la saga familiar en la industria del entretenimiento. En Le Bal vestirá de Georges Hobeika y llegará acompañada por Nikolas Manos. La coreana-estadounidense Sarah Bae, hija del banquero de inversiones Joseph Bae y de la escritora Janice Lee —exeditora de ‘Elle’—, nació en Hong Kong, creció en Nueva York y estudia en la prestigiosa Phillips Academy Andover mientras se prepara para cursar Historia y Filosofía; ha elegido un vestido de Oscar de la Renta y participará acompañada por su hermano gemelo, Jams. Y desde Pakistán, la historia se agranda con Ella Wadia, tataranieta de Muhammad Ali Jinnah, fundador del país, que ha optado por un diseño de Elie Saab para su debut.

En ese mapa de apellidos y biografías singulares también hay espacio para trayectorias que apuntan lejos en campos menos mediáticos. Eliza Lindroth, estudiante de Historia del Arte y Antropología en la Universidad Americana de París, es descendiente del inventor sueco Martin Wiberg, uno de los pioneros de la informática. Criada en Bahamas, se vestirá de Rick Owens y tendrá como cavalier a Antonius Meijer, heredero junto a su familia del viñedo francés Château Giscours. La filipino-estadounidense Alexandra Moxey, hija del fundador del sello Ultra Records, ha crecido entre Europa, América y Asia y estudia Historia y Derecho Latinoamericano en la Universidad de Chicago. Y la griega Eirini Zarifi, decidida a convertirse en experta en psicología espacial, se forma en el Royal Holloway de Londres; es hija de George Leon Zarifi, descendiente de una histórica familia de banqueros de Constantinopla, y de Anna-Krystyna Zarifi, perteneciente a una antigua saga naviera helena. En París lucirá un diseño de Deborah Milner y estará acompañada por Gabriel de Kergorlay, que repite como cavalier tras acompañar el año pasado a Apollonie Halard.

placeholder La fotografía oficial de las debutantes 2023. (Redes)
La fotografía oficial de las debutantes 2023. (Redes)

Detrás de esta constelación de nombres propios se esconde un engranaje milimétrico que se activa muchos meses antes de la velada. Además de Renouard, una de las figuras clave es Valérie Harnois-Rolland, directora general adjunta de Le Bal. Con una larga carrera en moda y lujo, se encarga de tejer las alianzas con diseñadores de alta costura, joyerías históricas, hoteles de cinco estrellas y patrocinadores. Bajo su batuta, equipos de logística, periodistas, cámaras, fotógrafos, músicos, estilistas, peluqueros y maquilladores trabajan para que todo encaje.

Las debutantes viajan varias veces a París antes del Día D para los primeros encuentros, las pruebas de vestido y las sesiones de maquillaje y peluquería. No es raro que convencer a algunas familias —sobre todo a las más celosas de su intimidad— lleve años de llamadas discretas. No en vano, la revista ‘Forbes’ ha llegado a incluir Le Bal entre las diez mejores fiestas del mundo, junto a los Oscar o el Baile de la Rosa de Mónaco.

Solidaridad

La faceta solidaria es el otro pilar del evento. Este año, los fondos recaudados se destinarán a la unidad de investigación de cardiología ARCFA del hospital pediátrico Necker-Enfants Malades, en París, y al Maria Fareri Children’s Hospital, en Estados Unidos. La ecuación es clara: los diseñadores prestan sus creaciones, los hoteles abren sus salones, las familias aportan su donativo y las debutantes ceden su imagen y su agenda a una causa que, en muchos casos, seguirán apoyando en el futuro.

No es el único baile de debutantes del calendario internacional —el Baile de la Ópera de Viena, el International Debutante Ball de Nueva York o el Queen Charlotte’s Ball londinense compiten en solera—, pero Le Bal conserva un aura distinta. Es el único al que no se puede comprar la entrada, solo se accede por invitación y su fórmula mezcla como pocos lugares la etiqueta más estricta con el lenguaje de la generación TikTok. Entre valses, selfies y vestidos de alta costura, estas jóvenes pisan por primera vez, de manera oficial, el escenario en el que se moverán el resto de su vida.

El sábado 29 de noviembre (como cada fin de semana de Acción de Gracias), los grandes salones del antiguo palacio del príncipe Roland Bonaparte, hoy lujoso hotel Shangri-La con vistas a la Torre Eiffel, volverán a convertirse en el epicentro de la élite internacional. Allí, una veintena de jóvenes de la realeza, la aristocracia y algunas de las familias más influyentes del mundo empresarial y artístico hará su entrada oficial en sociedad en Le Bal, el Baile de Debutantes más exclusivo del planeta. Entre ellas, varias españolas o muy vinculadas a España. El cóctel de esta cita es potente: vestidos de alta costura, joyas espectaculares y un objetivo que va más allá del brillo: recaudar fondos para la investigación pediátrica y la cardiología infantil.

Poder Nobleza