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Navidad, creatividad y memoria en casa de Mario Sandoval: un millón de amigos alrededor de una mesa
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Navidad, creatividad y memoria en casa de Mario Sandoval: un millón de amigos alrededor de una mesa

El chef reúne para Vanitatis a Carmen Posadas, Xandra Falcó, Blanca Entrecanales, Pascua Ortega, Tomás Alía y Alejandra Pombo en un encuentro donde la gastronomía, las tradiciones y la amistad marcan el ritmo

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Uno de los temas más populares del cantante Roberto Carlos era la canción que decía: "Yo quiero tener un millón de amigos", que se ha convertido en un genérico para describir una reunión amistosa. Si hubiera que escenificar la letra en una persona, ese sería el chef Mario Sandoval. A él le gusta que le llamen cocinero, pero su trayectoria va más allá. De la casa de comidas en Humanes que fundaron sus padres, donde la noche del 24 de diciembre se trabajaba hasta que se había entregado el último cordero o cochinillo, a que su nombre y el de sus hermanos formen parte del circuito gastronómico de la Comunidad de Madrid. De la experiencia de Coque al cocido de Coquetto, las celebraciones en la finca El Jaral de la Mira o la mantequería Teresa Huertas como homenaje a la madre de los Sandoval. Una mujer, junto con la abuela, que enseñó al chef los secretos de la buena cocina, el trato con el cliente y, lo más importante, nunca creerse más que nadie.

placeholder Mario Sandoval saluda a Blanca Entrecanales.
Mario Sandoval saluda a Blanca Entrecanales.

Y ha sido precisamente en el colmado donde se han reunido un grupo de amigos que tienen algo en común. El hilo conductor no es otro que la creatividad. Carmen Posadas, escritora y Premio Planeta; Xandra Falcó, que recibió de su padre, el marqués de Griñón, el respeto a la excelencia y al buen vino; Tomás Alía, difusor de las labores de lagartera que heredó de su madre, Pepita; Pascua Ortega, Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes y con un gusto fuera de lo común para adecuar espacios; Blanca Entrecanales, que convirtió la dehesa El Milagro, en Toledo, en una finca ecológica cuando aún esa palabra no estaba de moda; y la más joven del grupo, Alejandra Pombo, que recibió las enseñanzas del maestro Pascua.

Todos ellos se conocen desde hace años y aceptaron encantados la propuesta de Vanitatis, que consistía en reunirse días antes de que comenzara la locura navideña. Quisieron recordar anécdotas, historias presentes y futuras de sus vidas. Y Mario Sandoval convirtió el colmado Teresa Huertas en una mesa familiar, divertida e incluso con nostalgia, donde se brindó con el vino XF Sierra Cantabria y, como no podía ser de otra manera, con botellas del marqués de Griñón.

Carmen Posadas

placeholder Carmen Posadas.
Carmen Posadas.

Hubo Navidades que las pasaban en Rusia y en Siberia por el trabajo de su padre, diplomático, a cuarenta grados bajo cero, aunque para la escritora su recuerdo está en Uruguay, donde nació. "En estas fechas en mi país es verano. Cuando era niña recuerdo pegar en el cristal de mi cuarto trocitos de algodón para que pareciera que nevaba, cuando fuera de la casa la temperatura era de cuarenta grados". En la época soviética, la familia Posadas se subió al Transiberiano y de ahí en barco a Japón.

placeholder Un detalle de la mesa.
Un detalle de la mesa.

En cuanto a tradiciones, las ha mantenido a lo largo del tiempo. "En España se celebran más los Reyes que la Navidad y en mi casa se daban los regalos el 24 y el 25. Íbamos a casa de mi hermana y ahora es mi sobrina Sara, que es la dueña del restaurante Los 33, quien nos hace unas cenas increíbles. Al día siguiente vienen todos a casa, pero lo mío es más modesto".

Carmen Posadas hace un recorrido por sus cuatro etapas. "Cuando estaba soltera lo único que me interesaba era irme a esquiar; después, cuando llegan los hijos es divertido y cuando crecen ya no lo es tanto. He vuelto a recuperar esa ilusión con los nietos y hacer planes heroicos como acudir a la Plaza Mayor". La escritora reconoce que las Navidades también son nostalgia. "Me acuerdo de mis padres, de amigos que no están, de Mariano (Rubio), que le gustaban mucho los rituales". En cuanto a los regalos, siempre los acompaña de tique regalo y "a mis nietos mayores lo que les viene bien es el dinero". Y como petición para 2026, "salud para la familia".

Xandra Falcó

placeholder Xandra Falcó.
Xandra Falcó.

Preside el Círculo Fortuny, una asociación que promociona y defiende la excelencia de empresas, productos y marcas de lujo para potenciar la marca España. Colabora y es socia de las bodegas Sierra Cantabria con su vino XF (Xandra Falcó) y preside la Real Fundación de Toledo. Sus recuerdos siempre están unidos a un tiempo muy bonito. "Para mí son maravillosas, aunque hay momentos de nostalgia por todos los que faltan, pero hay energías nuevas. A mis hijas les encanta y seguimos celebrando en familia, que para mí es muy importante. Es tiempo de ilusión y alegría".

Xandra abre las puertas de su casa en Nochebuena y Navidad. "Nos podemos reunir cerca de treinta personas y también mantenemos las tradiciones gastronómicas. En vida de mi padre nos íbamos a comprar los vinos en formatos grandes y cosas muy especiales. Lo pasábamos en grande". Como curiosidad, en la mesa de la familia hay dos capones rellenos. "Mi tía Maribel hace uno y mi madre otro. Las dos son magníficas cocineras y se superan cada año".

placeholder Uno de los platos que pudieron disfrutar.
Uno de los platos que pudieron disfrutar.

En la decoración hay poca variedad: el árbol y un belén donde las niñas, cuando eran pequeñas, iban adelantando los Reyes Magos hasta que la noche del 5 de enero llegaban al portal. "Tenemos la costumbre de que cada año cada una de mis hijas compre una bola o un adorno. No es el árbol más elegante del planeta, pero sí el que tiene más recuerdos. Y otra costumbre que tenemos son los crackers y los discursos que hacemos tanto los mayores como los pequeños. Lo grabamos y luego se cuelga en el chat familiar. Cuando éramos pequeños, en casa de mis abuelos siempre había una piñata".

En su familia dan importancia al 6 de enero, aunque han celebrado más la Nochebuena. Entre sus proyectos para el próximo año está poner en marcha y recuperar la bodega del marqués de Griñón.

Blanca Entrecanales

placeholder Blanca Entrecanales.
Blanca Entrecanales.

Es empresaria y granjera. Su objetivo fue convertir la finca El Milagro en un lugar donde la agricultura y la ganadería fueran ecológicas en el amplio sentido de la palabra. Y lo consiguió a base de estudio, de asesores y, sobre todo, de mucho trabajo. Hoy la dehesa es un referente donde se venden huevos, fruta, carne, cereales y pollos sin artificios. "Sabía lo que tenía en la cabeza, pero eso había que trasladarlo a la realidad y tuve la suerte de contar con el apoyo de mi familia".

Nos cuenta que teme las Navidades antes de que comiencen, pero una vez que está inmersa asegura que le encantan. "Organizar, decorar, pensar en los regalos". "Somos cinco hermanos (Álvaro murió el año pasado) y nos reunimos en casa de mi madre el día 25. La noche anterior son mis hijos los que me acogen. Borja tiene una casa en Sepúlveda y ahí voy con la mesa puesta. No hago mucho, salvo llevar los productos de El Milagro para el plato principal y los regalos para los niños. Este año será un capón y una costilla glaseada".

placeholder El vino XF Sierra Cantabria con el que brindaron.
El vino XF Sierra Cantabria con el que brindaron.

En cuanto a la decoración, reconoce que se ha hecho muy cómoda. "Coloco el árbol en la terraza y un belén napolitano. Creo que todos somos de mantener ciertas tradiciones. Y recuerdo con mucho cariño cuando era pequeña acudir a la Misa del Gallo. Nos reuníamos en casa de mis abuelos y mi abuelo colocaba en una mesa grande libros y cada uno podía elegir el que quisiera. Cantábamos villancicos y, si alguno quería actuar, lo hacía. Un año decidí que iba a demostrar mis clases de ballet y baile!. En cuanto al menú, no variaba: crema de almendras, besugo y capón. En cuanto a sus deseos futuros, lo tiene claro: "Salud, seguir creciendo y afianzar la marca".

Pascua Ortega

placeholder Pascua Ortega.
Pascua Ortega.

Para el decorador, interiorista y Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, estas fechas son tiempo de pasar en familia. "Por mi edad soy el patriarca y tengo cuatro generaciones de sobrinos. Soy tío bisabuelo y creo que dentro de poco tatarabuelo".

Mientras vivían sus abuelos, las celebraciones se hacían en su casa de la calle Jorge Juan, y ahora la cena de Nochebuena se hace en su domicilio y acuden cerca de cuarenta personas, entre familia y algún amigo que está solo. Al día siguiente, el grupo familiar se reúne en la finca Las Jarillas, propiedad de su hermana.

De la decoración se encarga su sobrina Inés Domecq, también en el domicilio del tío Pascua, con un gran árbol donde se dejan los regalos. Él se encarga del adorno de las mesas y de mantener casi el mismo menú año tras año. "Las pulardas son sagradas, igual que el marisco". Entre sus recuerdos favoritos estaba el viaje a Madrid. "Vivíamos en Barcelona y todas las Navidades nos instalábamos en casa de mis abuelos. Para nosotros era la magia".

De los proyectos que tiene, casi todos están en marcha. "En los momentos que vivimos, lo que deseo con todo mi corazón es recuperar la mentalidad de la convivencia que se está perdiendo".

Tomás Alía

placeholder Tomás Alía.
Tomás Alía.

Arquitecto, diseñador y embajador de la artesanía y los bordados de lagartera como patrimonio inmaterial de la humanidad por la UNESCO. Su madre, Pepita, le inculcó ese interés por el trabajo artesano. Fundó su propia empresa, a la que bautizó con el nombre de Caramba. Recibió la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes en 2022. Dos años antes, en 2021, fue reconocido con otra distinción, el Mérito Artesano de Castilla-La Mancha.

"Para mí la Navidad es un acto de celebrar, de reunirse, y lo que me evoca son los detalles, como puede ser una mesa bien puesta, una decoración a la que has dedicado tiempo. Por ejemplo, buscar exquisitez de lagartera, del hilo almidonado que me recuerda en el tacto y el olor a mi madre, valorar la artesanía, mezclar vajillas. Esa narrativa me ha acompañado siempre".

placeholder Un momento de la comida.
Un momento de la comida.

Se reunían en la casa de los padres y ahora es Tomás quien se convierte en anfitrión, donde hay cuatro generaciones. "El menú no cambiaba: consomé, pularda y dulces de Navidad que conectan con nuestro mundo rural. Mi madre era la que organizaba todo y colocaba los sitios. Era una gran anfitriona. Tenía el puesto fijo, igual que mi padre. Y los Reyes eran la gran fiesta. Lo celebrábamos mucho con todo lo que imaginas: los zapatos para recibir los regalos, la merienda con chocolate".

En cuanto a sus deseos para 2026, como director artístico de la candidatura de Toledo Capital Europea de la Cultura, no es otro que se reconozca ese título. Y, por supuesto, poner en valor lo que realmente merece la pena: la salud, la armonía y la reconciliación.

Alejandra Pombo

placeholder Alejandra Pombo
Alejandra Pombo

Es interiorista y la más joven de la reunión. Le une al resto de amigos la faceta creativa. Pascua Ortega fue su mentor, su maestro. "Trabajé seis años en su estudio y crecí con él. No puedo estar más agradecida". Cuando se independizó, centró su trabajo en la decoración de restaurantes del grupo Paraguas y La Ancha. En su familia no había tradición en el mundo del interiorismo. "Ha sido mi pasión de siempre. Vengo de una familia de pilotos y para mí estas fechas son de mucha intensidad, porque se entrega mucho trabajo".

Ha hecho suyo el refrán "en casa del herrero, cuchillo de palo". "Tengo tres niños y desde un mes antes ya están diciendo cuándo colocamos el árbol y el nacimiento. Cuelgan las bolas como quieren. No es el sitio perfecto, pero para ellos sí. Y en el belén hay de todo". Alejandra cumple con las tradiciones. "Vamos a la Plaza Mayor y cada año compramos una figurita; a Cortylandia; a entregar la carta de los Reyes; el 24 y el 31 en mi casa; el 25 se encarga mi madre, que le encanta, y en Reyes, en la montaña".

Uno de los temas más populares del cantante Roberto Carlos era la canción que decía: "Yo quiero tener un millón de amigos", que se ha convertido en un genérico para describir una reunión amistosa. Si hubiera que escenificar la letra en una persona, ese sería el chef Mario Sandoval. A él le gusta que le llamen cocinero, pero su trayectoria va más allá. De la casa de comidas en Humanes que fundaron sus padres, donde la noche del 24 de diciembre se trabajaba hasta que se había entregado el último cordero o cochinillo, a que su nombre y el de sus hermanos formen parte del circuito gastronómico de la Comunidad de Madrid. De la experiencia de Coque al cocido de Coquetto, las celebraciones en la finca El Jaral de la Mira o la mantequería Teresa Huertas como homenaje a la madre de los Sandoval. Una mujer, junto con la abuela, que enseñó al chef los secretos de la buena cocina, el trato con el cliente y, lo más importante, nunca creerse más que nadie.

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