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Abrimos el joyero familiar de Carolina Herrera y su hija Adriana: del lujo heredado al broche pomelo con diamantes y rubíes
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Legado generacional

Abrimos el joyero familiar de Carolina Herrera y su hija Adriana: del lujo heredado al broche pomelo con diamantes y rubíes

La diseñadora ha demostrado que, más allá del éxito, su círculo más cercano ocupa un lugar esencial, acompañándola en momentos clave y celebrando cada nuevo capítulo

Foto: Carolina Herrea y Adriana, en una imagen de archivo de 2004. (GettyImages)
Carolina Herrea y Adriana, en una imagen de archivo de 2004. (GettyImages)

La historia de Carolina Herrera no puede entenderse sin su familia, pilar constante en su vida y carrera. Más allá del éxito de su firma, su entorno cercano siempre ha estado presente, acompañándola en momentos clave y celebrando cada nuevo logro. Esa unión se hace especialmente visible en la Semana de la Moda de Nueva York, donde nunca falta a la cita y suele estar arropada por los suyos. Rodeada de varias generaciones, proyecta una imagen de continuidad y complicidad, en la que tradición y modernidad conviven con naturalidad.

En cada aparición pública, queda patente que no se trata solo de una firma de moda, sino de una historia profundamente familiar construida con afecto, apoyo mutuo y admiración compartida. Una unión que ha permanecido intacta con el paso del tiempo y que cobra un significado especial al abrir el joyero familiar de Carolina Herrera y su hija Adriana, reflejo íntimo de ese legado que ambas han sabido preservar y transmitir juntas.

Collar rivière de diamantes

placeholder Carolian Herrera y sus dos hijas en 2004. (GettyImages)
Carolian Herrera y sus dos hijas en 2004. (GettyImages)

Una de las joyas que comparten madre e hija es el collar de diamantes rivière Un diseño de diamantes engastados en collet con diferentes cortes antiguos, tanto brillantes como cuadrado con esquinas redondas. Una pieza que lució en varias ocasiones la diseñadora, pero que a partir de su boda en 2004 con El 'Litri' parece ser heredado por su hija, quien ya lo ha utilizado en varias ocasiones, como en el Baile Anual de los Young Fellows Ball ese mismo año. "En cuanto a cómo llevar joyas, no creo que haya ninguna regla: ¡lo único es que no parezcas un árbol de Navidad recargado!", explicó Adriana a Vogue en 2015.

Pendientes con flecos de diamantes

placeholder Carolina Adriana Herrera en 2002. (GettyImages)
Carolina Adriana Herrera en 2002. (GettyImages)

Estos pendientes antiguos con flecos de diamantes, probablemente de la Belle Époque, forman parte del joyero familiar de Carolina Adriana Herrera, un legado cargado de historia y recuerdos. Sobre el look que llevó en 2002, explicó a Vogue: “Estaba feliz, acababa de trabajar en el lanzamiento de mi segundo perfume. Vivía en Madrid y estaba emocionada de mi nueva ciudad. Son unos pendientes que me regaló mi papá cuando cumplí creo que 18 años y me encanta porque es un look simple e informal”. Esta pieza refleja elegancia, tradición y el valor sentimental de la colección familiar.

Pendientes barrocos de diamantes y perlas

placeholder Patricia Herrera en 2013. (gettyImages)
Patricia Herrera en 2013. (gettyImages)

Son pocas las joyas que despiertan la misma pasión en Carolina Herrera y sus hijas, Patricia y Adriana, salvo unos pendientes muy especiales. Esta pieza reúne diamantes con perlas naturales de forma barroca, desprendiendo una elegancia que atraviesa generaciones. Un auténtico tesoro del joyero familiar que no solo luce la diseñadora, sino también sus hijas mayores.

placeholder La diseñadora Carolina Herrera junto a Boris Izaguirre. (Gtres)
La diseñadora Carolina Herrera junto a Boris Izaguirre. (Gtres)

Aunque en los últimos años ha permanecido demasiado tiempo resguardada, continúa siendo un símbolo del refinamiento y la herencia que caracteriza a la familia Herrera.

Pendientes de jade

placeholder Carolina Herrera en 2013 con sus pendientes de jade. (GettyImages)
Carolina Herrera en 2013 con sus pendientes de jade. (GettyImages)

Entre las creaciones que combinan sofisticación y piedras preciosas destacan estos pendientes de jade tallado, oro martillado y diamantes de David Webb, lucidos con absoluta maestría por la incomparable Carolina Herrera. Cada ejemplar refleja la audacia y refinamiento que caracterizan la firma estadounidense, un legado de lujo que desde 1948 se ha consolidado como sinónimo de creatividad, artesanía impecable y estilo icónico, encontrando en la diseñadora venezolana la embajadora perfecta de su elegancia atemporal y singularidad.

Broche pomelo

placeholder Carolina Herrera en 2015. (GettyImages)
Carolina Herrera en 2015. (GettyImages)

La diseñadora de joyas española Luz Camino ha creado piezas que han deslumbrado tanto a Máxima de Holanda como a Carolina Herrera. Entre sus creaciones destaca el modelo que representa un pomelo abierto, con un realismo asombroso que refleja la textura de la pulpa y la cáscara, una de las piezas favoritas de la diseñadora. Para lograr estos efectos utiliza esmalte a fuego, oro, plata patinada y gemas como zafiros, rubíes o diamantes, reproduciendo fielmente los colores naturales.

Collar retro de oro blanco y diamantes

placeholder Carolina Adriana en la presentación de los nominados a los premios 40 Principales del año 2016. (Gtres)
Carolina Adriana en la presentación de los nominados a los premios 40 Principales del año 2016. (Gtres)

“La joyería suele adquirirse para celebrar momentos especiales, creando así un vínculo emocional con quien la lleva”, señaló en 2015 la hija de la diseñadora. A diferencia de su madre, ella tiene un estilo más clásico y prefiere el oro amarillo, como demuestra su collar de estilo retro, que ha lucido en múltiples ocasiones. La pieza combina una cadena de oro amarillo con volutas de diamantes en oro blanco que forman un motivo de doble luna, rematado por dos elegantes borlas de oro amarillo.

Las perlas, un imprescindible para Herrera

Si hay un accesorio que madre e hija comparten, son las perlas, presentes en collares, pendientes, broches y pulseras. Para la diseñadora, las perlas constituyen un legado íntimamente ligado a su figura pública. Ya sea en desfiles, posados o en su vida cotidiana, siempre ha sabido imponer tendencia con una de las formas más clásicas de la joyería.

placeholder Carolian Herrera con collar y pendientes de perlas. (Gtres(
Carolian Herrera con collar y pendientes de perlas. (Gtres(
placeholder Carolina Herrera en 2004. (Gtres)
Carolina Herrera en 2004. (Gtres)

Su hija, en cambio, apuesta por un estilo más atrevido. Por ejemplo, en la inauguración de la exposición 'Maestras' en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza de Madrid en 2023, lució unos pendientes en forma de corazón con perlas incrustadas y estructura bañada en oro, combinando tradición y modernidad.

placeholder Carolina Adriana en 2023 durante la inauguración de la exposición. (Gtres)
Carolina Adriana en 2023 durante la inauguración de la exposición. (Gtres)

El joyero de Carolina y su hija Adriana es un reflejo de legado, elegancia y complicidad familiar. Entre perlas, diamantes, oro y piezas únicas, combina tradición y modernidad. Cada joya cuenta historias de afecto, herencia y momentos especiales, consolidando un tesoro que trasciende generaciones y simboliza el estilo icónico de la familia Herrera.

La historia de Carolina Herrera no puede entenderse sin su familia, pilar constante en su vida y carrera. Más allá del éxito de su firma, su entorno cercano siempre ha estado presente, acompañándola en momentos clave y celebrando cada nuevo logro. Esa unión se hace especialmente visible en la Semana de la Moda de Nueva York, donde nunca falta a la cita y suele estar arropada por los suyos. Rodeada de varias generaciones, proyecta una imagen de continuidad y complicidad, en la que tradición y modernidad conviven con naturalidad.

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